Quién es Péter Magyar, el antiguo socio de Orbán que cambió de bando y será el próximo primer ministro de Hungría
Nacido en 1981 en el seno de una familia acomodada de clase media, estudió derecho y se crio en los últimos años del gobierno comunista, por lo que se fijó muy pronto en Viktor Orbán y ese círculo de demócratas liberales que desafiaban a los soviéticos. “Es de ese grupo destinado a apoyar Fidesz. Era el organismo del cambio, los que se oponían a los socialistas. Eran proeuropeos y querían cambiar el país”, dice a elDiario.es Bálint Ruff, un reconocido estratega y analista político húngaro.
Magyar, nacionalista y conservador, desarrolló su carrera dentro de Fidesz y el régimen de Orbán, con quien no rompió hasta 2024 para iniciar su propio partido. Tras 16 años de reinado absoluto de Orbán, Magyar se convertirá en el próximo primer ministro de Hungría. “Pertenece a esa clase media cristiana con la actitud de ser la élite intelectual del país”, dice Ruff. En su discurso de victoria, Magyar hizo referencia a la Biblia: “Siguendo la sabiduría de la Biblia, no tengan miedo. Podemos hacerlo”.
El líder de Tisza se unió a Fidesz en 2002 y en 2006 se casó con Judit Varga, también política conservadora que acabaría convirtiéndose en una destacada ministra de Orbán. Juntos pasaron varios años en Bruselas, donde Magyar trabajó en distintos puestos diplomáticos representando a Hungría y en altos cargos del Ministerio de Exteriores cuando Orbán ya confrontaba directamente con la UE con una política de extrema derecha. Ella trabajaba para un destacado eurodiputado de Fidesz
Ambos volvieron a Hungría en 2018 y, un año después, Varga se convirtió en ministra de Justicia. Él siguió manteniendo un perfil bajo, pero ocupó altos cargos en distintas instituciones y agencias públicas de segunda fila. En 2023 Varga deja el cargo y hace campaña para convertirse en eurodiputada. Un escándalo en 2024 lo cambió todo cuando se conoció que la presidenta Katalin Novák indultó a un complice condenado en un caso de abuso sexual infantil. Novák y Varga, que apoyó el indulto, dimitieron.
Al día siguiente de la dimisión de Varga, Magyar concedió una larga entrevista a un popular canal de Youtube opositor y rompió públicamente con Fidesz, acusando al Gobierno de Orbán de corrupción sistémica. El matrimonio se había divorciado en 2023 y Varga acusó de traición a su exmarido cuando este publicó conversaciones privadas con Varga en las que ella se quejaba de la interferencia política en la Justicia. Varga denunció también episodios de violencia machista, aunque él lo niega.
La entrevista en la que Péter Magyar anunció su ruptura y salida de Fidesz acumuló más de 2,7 millones de visitas, una cifra extraordinaria en un país con unos 10 millones de habitantes. Desde entonces organizó una serie de protestas contra el régimen y muy pronto anunció su candidatura a las europeas bajo el partido Tisza, una formación desconocida hasta entonces. Con tan solo tres meses de margen, Magyar obtuvo un 30% de los votos, un ascenso meteórico, y se integró en el Partido Popular Europeo. Desde entonces puso todo el foco en derrocar a Orbán en 2026.
“Por qué no rompe hasta 2024 y decide presentarse a las elecciones es la pregunta del millón. Una posible respuesta es ideológica. Otra es por su matrimonio. Públicamente dice que siempre criticó lo que no le gustaba, pero que llegó un momento en el que se cansó”, dice Ruff.
El estratega político cree que uno de los factores de su éxito es precisamente que muchos húngaros enmarcan su discurso como uno de esos cuentos en los que el protagonista se cansa de sus amos autoritarios, promete venganza y rompe el sistema desde dentro. “Suena a Lúdas Matyi, un cuento popular húngaro”.
“Magyar era parte del régimen de Fidesz y ganó algo de credibilidad cuando empezó a cambiar de bandó y revelar cosas que la gente sabía, pero que no había escuchado de manera tan clara”, dice Carsten Schneider, politólogo y rector de la Central European University, perseguida y cerrada por Orbán en 2017.
Qué propone
“Habrá inmensas diferencias respecto a Orbán. Es impensable que haya un continuismo. ¿Es un político de izquierdas que ampliará el Estado de bienestar más allá de lo imaginable? No. En parte porque tampoco hay dinero. El estado de la economía es catastrófico y eso también ha sido uno de los factores del éxito electoral de Magyar”, dice Schneider.
“Magyar ha hecho campaña con la promesa de desmantelar el régimen de Orbán y reorientar Hungría hacia Occidente, aunque sin decir sí a todo a la UE, pero no obstruir o vetar muchas de las decisiones”, señala Schneider.
Magyar ha evitado cualquier contacto con la prensa internacional y se ha centrado en cuestiones internas del país. Aunque ha calificado a Rusia de agresor en la guerra de Ucrania, a diferencia de Orbán, el próximo primer ministro se opone a una entrada rápida de Ucrania en la UE y rechaza enviar armas. Aún así, Orbán ha tratado de retratarlo como una marioneta de Volodímir Zelenski, presidente ucraniano.
Por su parte, Magyar apuesta por una relación “pragmática” con Rusia. “El pragmatismo significa que no tenemos nada que decir en los asuntos internos de Rusia, y ellos tampoco tienen nada que decir en los nuestros”, ha declarado. “Ambos somos países soberanos y nos respetamos mutuamente, pero no hace falta que nos caigamos bien. Esto no significa que tengamos que dejar de utilizar petróleo ruso de un día para otro. Significa que hay que hacer un buen uso de los recursos de la Unión Europea”.
El partido de Tisza ha rechazado en el Parlamento Europeo propuestas para una mayor integración, así como la política migratoria. Sin embargo, en su discurso de victoria este domingo, Magyar aseguró que “Hungría volverá a ser un país europeo”. Sumándose a los gritos de la gente, afirmó: “Rusos a casa”.
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