Cinco días oliendo a muerto: indignación en un bloque de VPO de Sevilla Este por la demora en limpiar un piso tras la muerte de un vecino

En la parte superior, ventanas abiertas en el piso del vecino fallecido; abajo, ventanas completamente cerradas para evitar el olor.

Sara Rojas

Sevilla —
16 de septiembre de 2026 20:44 h

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Los vecinos del bloque 5 de la calle Profesor Faustino Gutiérrez Alviz, en Sevilla Este, llevan desde el viernes pasado viviendo “un infierno”. Fue entonces cuando se percataron de que el vecino del 4º A había fallecido, después de que un fuerte olor –que algunos residentes describen como “a patata podrida”– comenzara a extenderse por el edificio.

Los servicios de emergencia retiraron ese mismo viernes el cadáver, que se encontraba ya en avanzado estado de descomposición, pues el hombre –que vivía solo y no tenía hijos– habría fallecido unos tres días antes. Sin embargo, el hedor permanece en el inmueble, dado que, según trasladan a SevillaelDiario.es algunos vecinos, los servicios de limpieza aún no han accedido a la vivienda, propiedad de la empresa municipal de vivienda (Emvisesa).

Efectivamente, fuentes municipales consultadas por este periódico indican el martes, ante la “imposibilidad de acudir” por parte de la familia del fallecido, “se selló la puerta para evitar que salieran los malos olores ante la imposibilidad de acceder”. Las zonas comunes “se han limpiado” y será este jueves “a primera hora” cuando se procederá a limpiar “todo completamente con un equipo especial de limpieza”. El Ayuntamiento garantiza que se ha hecho “todo lo posible, mediando con la familia, para poder entrar cuanto antes”.

Los vecinos han tenido que sellar los conductos de ventilación y permanecer las 24 horas con las ventanas cerradas

Durante estos cinco días, en pleno aviso amarillo por calor, los vecinos han intentado sobrevivir cerrando “a cal y canto” las ventanas y conductos de ventilación de sus viviendas. “Hemos vivido un infierno con los gases, los olores y los bichos”, cuenta Antonia, la vecina del piso de abajo.

La situación ha llegado a ser tan “insostenible” para algunos residentes que han optado por abandonar temporalmente sus viviendas. Es el caso de la vecina que vive enfrente del 4º A, que se ha tenido que llevar a sus dos hijas pequeñas a casa de sus padres para alejarlas de los malos olores y los insectos que se han propagado por el edificio.

También Antonia se va por las tardes con su hijo, que tiene discapacidad y problemas respiratorios, a casa de los abuelos. “Salimos con mascarilla”, explica. Su hija Esperanza asegura estar especialmente preocupada por el impacto que la situación está teniendo en la salud y el bienestar de su madre y su hermano, junto al de otros vecinos de la comunidad.

El problema de las llaves

El principal problema, de acuerdo con el testimonio de los residentes, se produjo después de la retirada del cadáver. El servicio de limpieza que acudió al inmueble no habría podido acceder al interior de la vivienda porque no disponía de las llaves. Los vecinos explican que el fallecido no tenía familiares directos y que sus parientes más lejanos habrían rechazado hacerse cargo de la vivienda, lo que habría obligado a iniciar un procedimiento entre Emvisesa y el administrador de fincas.

Mientras se resolvía esta situación, se adoptaron medidas provisionales. “Lo que hicieron fue fumigar por debajo de la puerta y sellarla entera con silicona, pero las ventanas siguen estando abiertas y ahora los olores salen por ahí”, relata Esperanza, quien afirma que el hedor alcanza ya a otras zonas de la urbanización, formada por seis bloques de viviendas.

Ante la persistencia del problema, los residentes del bloque afectado recogieron este martes decenas de firmas para trasladar su malestar al Ayuntamiento y reclamar una actuación urgente. Este periódico ha tratado de consultar al Gobierno local los motivos por los que se habría prolongado durante cinco días la situación denunciada por los residentes, pero no ha obtenido respuesta hasta el momento.

Mientras tanto, quienes viven en el edificio siguen denunciando la “situación de insalubridad” que tienen que soportar desde la retirada del cadáver, sufriendo olores desagradables y plagas de insectos. “Un infierno que no le deseo a nadie”, resume Antonia.

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