Un lince ibérico jugando con su presa: el público elige al ganador de los premios más prestigiosos de fotografía de la naturaleza
Un juguetón lince ibérico de Ciudad Real es el protagonista de la fotografía ganadora del galardón del público de los Premios al Fotógrafo de Vida Salvaje del Año 2026 (Wildlife Photographer of the Year), que entrega cada año el Museo de Historia Natural de Londres. Con el título 'Roedor volador', la instantánea tomada por el fotógrafo austriaco Josef Stefan ha sido la vencedora en una edición con un récord de participantes, con más de 85.000 votos.
El premio del público Nuveen del prestigioso certamen de fotografía, cuyos ganadores de su edición de 2026 fueron anunciados en el mes de octubre, se entrega a la imagen más votada por el público entre una lista preseleccionada de 24 fotografías. Las nominadas fueron seleccionadas con anterioridad por un jurado internacional formado por expertos en fotografía, vida salvaje, conservación de la naturaleza y científicos, así como con la participación del Museo de Historia Natural británico.
Josef Stefan tuvo la oportunidad de tomar su fotografía durante las dos semanas que pasó observando a los linces ibéricos desde un escondite cerca de la localidad de Torre de Juan Abad, en la provincia manchega de Ciudad Real. El fotógrafo, nacido en Hollabrunn (Austria) en 1959, es miembro de la Asociación Austriaca de Fotografía de Animales y Naturaleza desde 1993 y formó parte de su junta directiva durante 15 años.
La imagen vencedora muestra a un joven lince lanzando a un roedor al aire antes de matarlo y comérselo, un comportamiento habitual de esta especie de felinos salvajes. Según explicó el fotógrafo a la organización, el macabro juego duró unos 20 minutos hasta que el lince ibérico se aburrió y se llevó al pequeño roedor tras un arbusto para comérselo.
Stefan explica que, a principios de siglo, la especie estaba al borde de la extinción y que, hoy en día, hay más de dos mil ejemplares gracias a los esfuerzos de conservación mantenidos. “El lince ibérico es un símbolo vivo de la esperanza, que muestra lo que puede ocurrir cuando somos responsables, actuamos en conciencia y centramos nuestra atención donde es más necesaria”, asegura el fotógrafo.
De hecho, en el último censo disponible, del año 2024, se contabilizaron 2.401 ejemplares en la península ibérica, 2.047 felinos en territorio español y otros 354 que medran en Portugal. De acuerdo con los datos del Ministerio de Transición Ecológica, la población de linces ibéricos creció un 19% entre 2023 y 2024, cuando oficialmente abandonó la categoría de “especie en peligro de extinción” tras dos décadas en ella. Las principales poblaciones de la especie se encuentran en la comunidad de Castilla-La Mancha, con más de 900 animales.
Además de la fotografía vencedora, otras cuatro imágenes han sido “altamente elogiadas” por la organización del galardón. Entre ellas se encuentra una de un grupo de flamencos frente a unas torres de energía eléctrica en Walvis Bay, Namibia. La imagen fue tomada por Alexandre Brisson en el país africano.
La organización del premio explica que Brisson llegó a este santuario de aves tras un viaje por carretera de 10 horas, justo cuando se estaba poniendo el Sol. Una foto que muestra cómo incluso los espacios dedicados a la protección de la vida salvaje muestran señales de la imparable expansión humana.
Otra de las instantáneas que han recibido este reconocimiento especial es la que muestra a un grupo de osos polares, formado por una madre osa y sus tres oseznos, durante una pacífica pausa en un día de verano en la costa de la Bahía Hudson, en Canadá. La fotografía es obra de Christopher Paetkau. Una imagen cada vez más difícil de ver.
Otra de las imágenes “altamente elogiadas” por el concurso, ha sido la presentada por Kohei Nagira, que muestra una escena difícil de apreciar en la naturaleza: un ciervo sika portando sobre su cornamenta la cabeza arrancada del cuerpo de un macho rival tras acabar con su vida en una pelea mortal.
En la época de otoño, los machos de esta especie de ciervos oriunda de Japón, luchan entre ellos por las hembras chocando sus cuernos. En este caso, el protagonista de la imagen venció la batalla, pero las cornamentas de ambos se quedaron enganchadas y no pudieron separarse. Un pescador local afirmó que el ciervo estuvo durante días arrastrando el cuerpo completo de su rival fallecido hasta que finalmente logró arrancar su cabeza.
Kohei pudo observar al ciervo en la península de Notsuke, en la región japonesa de Hokkaido, entre finales de noviembre de 2020 y abril de 2021. Aunque vivía de forma solitaria, siguió buscando hierba y ramas para alimentarse y logró sobrevivir el invierno.
Finalmente, la otra instantánea a la que se hace una mención especial es la tomada por Will Nicholls en el Parque Nacional Jasper de Canadá, y que muestra la silueta de un par de oseznos jugando en medio de una carretera, absortos en su pelea infantil ante la llegada de un coche.
El director del Museo de Historia Natural de Londres, el doctor Douglas Gurr, afirma que “ha sido maravilloso ver cómo llegaban todos los votos para elegir la fotografía que sería exhibida aquí en el Museo de Historia Natural” y destacó que la selección de imágenes de este año ha sido “realmente excepcional”.
La imagen ganadora y los cuatro accésits serán exhibidas en la exposición de este año del Fotógrafo de Vida Salvaje del Año (Wildlife Photographer of the Year) que tiene lugar en este museo británico y que estará abierta hasta el próximo 12 de julio.