La sequía en el norte golpea las reservas de los embalses tras la falta de lluvias

Para ver correctamente el mapa de embalses, haz clic aquí para recargar la página.

En apenas tres meses los embalses han perdido 15.500 hectómetros cúbicos de agua acumulada por la falta de lluvias. Después de un invierno con las mayores reservas desde 1988, las reservas han caido en 18 puntos desde mayo, pasando del 84% al 66,2%, según los últimos datos del Boletín Hidrológico semanal del Ministerio de Transición Ecológica.

A pesar de la bajada en las reservas, los niveles siguen estando por encima de la media de los últimos diez años. El año pasado por estas mismas fechas los embalses estaban en torno al 62% de su capacidad, mientras que en 2021-2022, el más seco de los últimos años, se encontraban en 37%.

¿Significa esto que estamos peor o mejor que en años anteriores? Estamos en una situación mucho mejor que durante la sequía de 2021-2022 y también mejor que el año pasado por estas fechas. Pero la situación no es igual en todo el territorio, la escasez de lluvias ya tiene a 3 de cada 4 municipios en alerta o prealerta de sequía en Galicia. Los ganaderos de esta y otras comunidades como Cantabria, País Vasco o La Rioja también han alertado de las dificultades y piden ayudas.

En el siguiente gráfico puedes ver la evolución de las reservas en cada año hidrológico (de octubre a septiembre) desde 1990 en todos los embalses y en cada cuenca hidrográfica.

La situación no es igual en cada zona de la Península. Los embalses de las cuencas de Galicia o el Cantábrico Occidental están hasta 8 puntos por debajo de lo habitual.

España tiene 374 embalses repartidos por todo el territorio, con capacidad para almacenar más de 56.000 hectómetros cúbicos de agua. ¿Cómo de buena o de mala es la situación de la reserva en cada presa? En el siguiente mapa se puede consultar el estado de cada pantano.

Ahora mismo, 102 embalses están por debajo del 50% de llenado.

Puedes filtrar para ver solo los embalses de uso principal hidroeléctrico (aunque pueden tener otros usos también) y los que se usan principalmente para el consumo. Hay que tener en cuenta que no todos los embalses se llenan de la misma manera o con la misma estacionalidad.

Por esa razón, comparamos la situación actual de cada embalse con la media de la última década en las mismas fechas, para ver cuáles están en mejor situación y peor situación.

El mapa dibuja una situación dispar de las reservas de agua por el territorio. Salvo algunas excepciones, los embalses en mejor situación se encuentran en el sur de la península. Un cambio de tendencia que destaca sobre todo en las cuencas del Guadiana y del Guadalquivir (la zona sur), que están casi llenos después de un par de años en los que apenas utilizaban un tercio de su capacidad y hasta 36 puntos por encima de lo que es habitual en estas fechas.

El siguiente gráfico muestra el porcentaje de llenado actual de cada cuenca y la comparación de las reservas con los datos de la última década.

Hay que tener en cuenta que la situación actual de cada cuenca no depende solo de la escasez o no de lluvia sino también de las altas temperaturas (evapotransporación) y la demanda de recursos hídricos (regadíos, usos urbanos, industriales, etc.).

Para hacernos una idea de cómo estos factores influyen en las reservas, comparamos las imágenes satelitales del embalse de Belesar (Miño-Sil) y el de Eugi (Ebro), con las reservas por debajo del 43,7% y el 61,9% de su capacidad, respectivamente. Se trata de las imágenes nítidas satelitales disponibles hace dos años (en agosto de 2024) hace uno (agosto de 2025) y cómo se encuentran en la actualidad.

La situación de los embalses puede asimilarse a la de un vaso de agua. Aunque se corte el grifo, si el agua se bebe con moderación, las reservas pueden mantenerse. Sin embargo, un corte continuado del suministro (la falta de lluvias) es uno de los principales factores que influyen en que el vaso esté cada vez más vacío.

Precisamente, la sequía meteorológica llega cuando se produce una escasez continuada de precipitaciones. Este suele ser el paso anterior a la escasez de agua, que es cuando faltan reservas para el consumo humano o la agricultura.

¿Y cómo están las precipitaciones? ¿Cuánto está lloviendo este año en España? Según los últimos datos de la AEMET, la temporada empezó con el promedio habitual de lluvia pero las precipitaciones del resto del año han subido los niveles por encima de la media histórica. En comparación con 2021-2022, el año más seco reciente, las lluvias han dejado hasta 383 litros más por metro cuadrado en territorio peninsular, incluso en verano.

Las precipitaciones tampoco se han distribuido igual por toda la península. En general, desde otoño ha llovido más de los se esperaba en la mayoría de cuencas salvo en la del Ebro y las del Noroeste. Estas dos cuencas han visto llover entre un 3% y un 7% menos de lo normal.

Que llueva o no llueva no es la única causante de que los embalses estén más o menos llenos. ¿Por qué? Porque la gestión de la demanda de agua para el consumo humano es clave: el abastecimiento urbano (doméstico, turístico, municipal), los regadíos, la ganadería, la industria y otros usos recreativos (como el riego de campos de golf).

Hay que tener en cuenta que la generación de electricidad no es un uso consuntivo. Esto es, esa agua no se consume mientras se utiliza para producir energía sino que normalmente acaba en el siguiente embalse donde puede ser empleada para otros usos agrícolas, urbanos, etc.

A continuación se muestra la distribución de la demanda de agua en las distintas Confederaciones Hidrográficas (CH) actualmente. Las cifras provienen de las estimaciones disponibles en los Planes Hidrológicos de cada una de las CH para el ciclo 2022-2027. Los datos hacen referencia al escenario actual y muestran que la principal demanda de agua para consumo es la agricultura.

En España se utilizan para consumo humano más de 30.000 hectómetros cúbicos de agua, según los datos recopilados de cada cuenca hidrográfica. Tal y como se observa en el gráfico anterior, el 81% (la gran mayoría) se destinan a la agricultura y ganadería, el 15% para uso urbano, el 4% a uso industrial y 0,3% para uso recreativo.