La consejera de Sanidad del Gobierno de Canarias, Teresa Cruz, no será destituida en medio de la crisis del coronavirus COVID-19 por las consecuencias políticas que eso pudiera ocasionar. Pero dentro del Ejecutivo ya es un clamor que ni ella ni su equipo están actuando a la altura del problema.
“Un desastre” es la definición más generosa que pronuncian personas cercanas al comité de gestión que preside Ángel Víctor Torres, que se ha reforzado estos últimos días con la presencia de dos viejos conocedores de la administración sanitaria canaria: José Julián Isturiz y Conrado Domínguez, que han sido propuestos por dos de los pesos pesados del Ejecutivo, el vicepresidente Román Rodríguez (Nueva Canarias), y el consejero de Obras Públicas, Sebastián Franquis (PSOE), que pasan a desempeñar puestos claves en ese órgano junto al consejero de Administraciones Públicas, Julio Pérez.
Informan Carlos Sosa y Alexis González.