Fernando Simón ha vuelto a responder acerca de la manifestación del 8 de marzo que no se suspendió en España, pocos días antes del estado de alarma. “No se ha observado un impacto en la evolución de la epidemia” por ese día, ha insistido, y en todo caso “si tuvo un impacto, fue marginal, seguro”. “Seguro que hubo alguna transmisión”, pero igual que en los “medios de comunicación de masas que tienen gran afluencia” en Madrid y Barcelona y otros “eventos masivos”, como partidos de fútbol, que se produjeron igual ese fin de semana. Hay que valorar, ha dicho, “la evolución de los datos”, “los tipos de riesgo a los que se expone la gente en las concentraciones grandes de personas”; y los “Intercambios con gente que no sean del núcleo social”, para estudiar cómo pudo afectar.
Como ya anunció Simón incluso aquel día, el aumento de casos en Madrid se observó del 8 al 9 de marzo. Fue el 9 de marzo cuando la Comunidad de Madrid y Sanidad se alertaron por el crecimiento exponencial de contagios y comenzaron a tomar medidas más drásticas. Pero en aquel momento, las personas que presentaban síntomas tardaban en ir al médico “entre 6 y 7 días”, y el diagnóstico se demoraba entre 2 y 3. Por tanto, aquellos contagios que se observaron del 8 al 9 “eran los que se tuvieron que infectar hacia el final de febrero. Entre el 20 y el 25. Ni mucho antes, ni mucho después”. El delegado de Gobierno que permitió la manifestación del 8 de marzo, José Manuel Franco, ha sido imputado por ello por un informe que también ataca a Simón plagado de errores, como bulos ya desmentidos o bailes de fechas, ya que expone que la pandemia ya estaba declarada en ese momento, cuando se decretó internacionalmente 3 días después.
“Lo que sería achacable es lo que pasó entre 16 y 17 días más tarde, pero no se observa un incremento exponencial específico en ese periodo”. “No se observa una variación que pueda estar asociada a ese fin de semana” del 8M, ha añadido, “sino la evolución esperada de la curva”.
Escribe Belén Remacha.