El uso generalizado de mascarillas entre la población puede ayudar a frenar la pandemia y reducir el número total de infecciones y muertes por COVID-19, según un estudio que subraya que incluso las de tela, cuyo efecto protector es limitado, son eficaces si su despliegue es universal.
Los científicos recurrieron a modelos matemáticos para examinar el impacto del uso de la mascarilla y su distribución entre la población general durante un brote de coronavirus. Para ello, simularon brotes en los que el suministro y la eficacia de las mascarillas desechables variaban y observaron el número de contagios y muertes resultante.
De esta manera comprobaron que el número total de muertes e infecciones disminuía a medida que aumentaban la disponibilidad y la eficacia de las mascarillas.
Al evaluar el uso de mascarillas de tela reutilizables, los autores vieron que la reducción de muertes era comparable a la lograda con la distribución selectiva de mascarillas desechables de calidad médica, incluso cuando los suministros de mascarillas quirúrgicas se limitaban al 10% de la población.
También descubrieron que cuando todo el mundo las llevaba puestas, las de tela podían dar lugar a una reducción del 3 al 5% de las muertes, y que la distribución selectiva adicional de mascarillas médicas a los ancianos y los sintomáticos podría duplicar este efecto.
Informa EFE.