Cuando se reabrieron los accesos a la plaza de San Pedro esta mañana, la gente que esperaba detrás de las vallas comenzó a correr para intentar conseguir un lugar privilegiado en la nueva fila que se ha formado para entrar en la basílica y pasar por unos instantes por delante del cuerpo del papa Francisco. El recuento oficial del Vaticano habla ya de 128.000 personas desde que se abrió la capilla ardiente hasta las 19.00 de ayer jueves.
De hecho, la gran afluencia de gente ha obligado a modificar el plan inicial de apertura y cierre de la basílica, que ha permanecido prácticamente todo el tiempo recibiendo visitantes. La primera jornada la apertura se estiró desde la medianoche (hora oficial de cierre) hasta las 5.30, para reabrir a las 7.00. Desde esa hora el flujo de personas se mantuvo hasta las 2.30 del hoy, cuando las puertas se cerraron durante unas horas para hacer trabajos de limpieza.
La plaza vuelve a estar llena para las últimas horas del adiós a Bergoglio, porque esta tarde a las 19.00 está previsto que se cierren las puertas de la basílica para preparar el funeral de Estado de mañana sábado, que tendrá lugar a las 10.00 con la presencia de 130 delegaciones internacionales.
El cortejo fúnebre atravesará la ciudad a paso de hombre para cubrir los casi seis kilómetros que separan la catedral de San Pedro, en el Vaticano, de la de Santa Maria Maggiore, en el barrio Esquilino, cerca del centro histórico de Roma, el lugar elegido por Bergoglio para ser enterrado.
Por Natalia Chientaroli, enviada especial a la Ciudad del Vaticano.