Un río artificial elevado fluye hacia Pekín solo por gravedad: el proyecto más ambicioso de la ingeniería china
El territorio chino abarca climas muy distintos y relieves que van desde desiertos áridos hasta regiones tropicales. Esa variedad ha hecho que el agua no se reparta de forma equilibrada: en el sur abunda, mientras el norte sufre escasez crónica. Las zonas más industrializadas, como las que rodean Pekín o Tianjin, consumen más de lo que pueden reponer sus acuíferos. En cambio, en el valle del Yangtsé el exceso de lluvias provoca desbordamientos y pérdidas.
Para mantener el crecimiento y evitar crisis agrícolas, el país ha buscado fórmulas capaces de mover agua a gran escala. De ahí nació una red monumental de canales y túneles que intenta corregir ese desequilibrio natural con una solución de ingeniería de dimensiones nunca vistas.
Obreros y grúas colosales levantan un río que flota sobre el suelo
El proyecto, presentado por la BBC Science, consiste en un río artificial que discurre elevado sobre el terreno y lleva agua hacia Pekín únicamente por gravedad. Este sistema forma parte del plan más ambicioso de infraestructuras hidráulicas de China, donde enormes acueductos cruzan provincias enteras sin usar bombas ni motores.
Cada tramo del acueducto se fabrica directamente en el terreno. Los equipos de obreros levantan estructuras de varillas de acero que luego recubren con cemento. Cada bloque mide unos 50 metros y pesa unas 1.200 toneladas, más que tres aviones de pasajeros. Las grúas que los colocan son de las más potentes del mundo y deben posicionar cada módulo con precisión, apenas un centímetro de inclinación para asegurar que el agua fluya por sí sola hacia el norte.
El South-to-North Water Diversion Project se concibió para aliviar la falta de agua del norte, donde el nivel de los acuíferos baja hasta tres metros al año. Se propuso en los años 50 por Mao Zedong y comenzó oficialmente en 2002. Su objetivo era equilibrar el reparto hídrico, mantener el crecimiento económico y garantizar el abastecimiento de las zonas más secas del país.
El funcionamiento del sistema depende de la posición exacta de cada bloque. El canal central aprovecha la pendiente natural del terreno para llevar agua desde el embalse de Danjiangkou, en Hubei, hasta las regiones de Henan, Hebei, Pekín y Tianjin. No hay bombas: todo depende de la gravedad y de un cálculo minucioso del nivel de cada tramo.
Tres rutas que redibujan el mapa del agua en China
Según la BBC, el horizonte inicial preveía que el conjunto alcanzara su capacidad plena en 2030, con más de 13.000 millones de metros cúbicos transferidos cada año. En la práctica, el sistema ya funciona desde 2014, pero las fases de ampliación y la ruta occidental siguen en desarrollo. Los retos geológicos y ambientales podrían extender su finalización más allá de 2050.
El proyecto completo incluye tres rutas. La oriental recoge agua del bajo Yangtsé y utiliza parte del Gran Canal histórico para abastecer provincias como Shandong y Tianjin. La central, donde se construye el gran acueducto, transporta el caudal sin bombeo hasta el norte. La occidental, aún en fase de planificación, busca desviar parte de los afluentes del Yangtsé en la meseta tibetana hacia el río Amarillo.
Cuando esté totalmente operativo, el sistema habrá modificado la geografía hidráulica de un país entero y marcado un nuevo nivel de ambición en la gestión del agua.