Un templo, una muralla y hasta una piscina conforman este yacimiento arqueológico situado en este pequeño pueblo gaditano
Bajo el suelo de San Roque se esconden los secretos de una de las urbes más influyentes de la Hispania antigua: el enclave arqueológico de Carteia. Situado estratégicamente en la bahía de Algeciras, ostenta el título de ser la primera colonia latina fundada fuera de suelo itálico en el año 171 a.C. Su relevancia geoestratégica ha marcado el devenir del Estrecho de Gibraltar por milenios, sirviendo como un punto de control vital para el comercio. Hoy, este pequeño pueblo de la provincia de Cádiz custodia un patrimonio excepcional.
La historia de la ciudad no comenzó con Roma, sino siglos atrás con los fenicios. Hacia el siglo VII a.C., estos colonizadores se asentaron en el Cerro del Prado. Fue en el siglo IV a.C. cuando los cartagineses decidieron trasladar la ubicación a su lugar actual debido a intereses estratégicos y la colmatación del río. De este periodo púnico destaca su muralla, un baluarte defensivo que todavía se puede admirar hoy en el circuito arqueológico junto a otros restos hallados. Este pasado comercial y marinero convirtió a la urbe en un centro próspero. La victoria romana en las Guerras Púnicas cambió para siempre su fisionomía.
En el año 171 a.C. la ciudad recibió el nombre de Colonia Libertinorum Carteia. Este nombramiento fue un hito para Roma, pues acogió a unos cuatro mil hombres, hijos de soldados romanos y mujeres hispanas que reclamaban su ciudadanía. El Senado romano les otorgó este estatus, sentando un precedente legal único en la expansión de la República más allá de las fronteras de la bota itálica. Bajo el dominio romano, la ciudad vivió un esplendor que la llevó a ser una base de operaciones fundamental, incluso durante las cruentas guerras civiles. Su fase imperial posterior trajo la monumentalización que definió su perfil.
El visitante que camina por Carteia se encuentra con un foro de enormes dimensiones. Este centro neurálgico albergaba las tabernae y era el corazón de la vida pública. Uno de los elementos más imponentes es el teatro romano, uno de los mayores de toda Andalucía, que aprovechaba la pendiente natural para asentar el graderío. La muralla púnica, junto con los templos republicanos e imperiales, conforma un paisaje arquitectónico que relata siglos de ocupación y rediseño del espacio. Las excavaciones han permitido identificar incluso viviendas romanas tipo domus. Cada piedra del recinto cuenta una crónica de poder y adaptación al entorno.
La sofisticación romana se hace evidente en el complejo termal y sus estructuras. En este espacio se puede contemplar una piscina de planta basilical y varios vasos. Las investigaciones hidráulicas recientes han destacado el gran desarrollo de la ciudad, descubriéndose incluso un acueducto subterráneo con huellas de sus constructores. La economía local dependía en gran medida de las ricas factorías de salazones. Estas industrias pesqueras inspiraron leyendas, como la del pulpo gigante ladrón, animal que asaltaba los viveros por la noche hasta que fue abatido con tridentes. Hoy, los restos de estas fábricas siguen siendo un pilar del recorrido histórico.
Tras el declive romano en el siglo V, Carteia no cayó en el olvido absoluto. Los visigodos y bizantinos ocuparon el lugar, seguidos por la llegada musulmana. En la época medieval se erigió la Torre Cartagena para la vigilancia costera. Siglos después, el recinto sumó una capa inesperada: la arquitectura de guerra. Un búnker de la Segunda Guerra Mundial permanece visitable dentro del yacimiento. Esta estructura formó parte de un plan de defensa y representa el uso continuo de este punto estratégico frente a la roca de Gibraltar. Es un viaje cronológico que termina en las torres de vigilancia del siglo XVI.
Nuevas investigaciones
La arqueología del siglo XXI sigue desenterrando secretos bajo el suelo sanroqueño. El proyecto Scomber busca ahora ampliar el conocimiento del trazado de sus calles. Investigadores de varias universidades trabajan para definir el urbanismo hipodámico. Mediante prospecciones geofísicas se ha detectado una retícula urbana muy densa. Esta trama de calles regulares se sitúa entre el foro y el edificio de las termas. La nueva campaña arqueológica pretende contrastar estos datos con catas de terreno. Los trabajos dirigidos por José Ángel Expósito Álvarez prometen nuevas sorpresas de una Carteia que sigue siendo un laboratorio vivo para comprender la Hispania meridional.
A pesar de su valor incalculable, el enclave enfrenta desafíos de mantenimiento. Los expertos reclaman una mayor inversión y divulgación para proteger este legado, para dotar a Carteia del brillo que corresponde a una colonia tan ilustre. El compromiso con la investigación y un cuidado institucional garantizará que las futuras generaciones conozcan este hito histórico e imprescindible para entender el pasado de este rincón patrimonial de la península ibérica.
0