Quién es Alex Karp, el filósofo a la sombra de Peter Thiel en Palantir que encarna el giro autoritario de Silicon Valley
Peter Thiel fue el primer inversor externo de Facebook. Después se convirtió uno de los mayores capitalistas de riesgo de Silicon Valley. Desde entonces utiliza ese poder para atacar a la democracia. Thiel fue el primer apoyo de Donald Trump en el sector tecnológico en 2016, el autor de la mayor donación política de la historia de EEUU, (que recibió JD Vance, actual vicepresidente de EEUU) y un miembro destacado de la PayPal Mafia, un grupo de empresarios con orígenes en la Sudáfrica del apartheid conocidos por su gran influencia política.
Antes de todo eso, en 2003, Peter Thiel concibió Palantir. La empresa que ha redefinido la vigilancia estatal y la guerra moderna. El currículum de Thiel lo convierte en el nombre obligado cuando se habla de Palantir. Sin embargo, Thiel nunca ha dirigido Palantir. Quien ha llevado a la empresa a ser uno de los proveedores clave de los bombardeos de Israel en Gaza, está ayudando al Pentágono a desarrollar armas autónomas o ha puesto su tecnología al servicio de las redadas antiinmigración del ICE es otra persona.
Esa persona es Alexander Karp (Nueva York, 1967), el director ejecutivo de Palantir desde 2004. Es quien ha convertido a la empresa en el “sistema operativo” de la vigilancia masiva y el combate. Ha liderado el desarrollo de la tecnología que Israel usa para localizar y bombardear supuestos sospechosos de terrorismo en Gaza y el Líbano o la plataforma que cruza los datos para que el ICE ejecute redadas masivas de familias indocumentadas en EEUU.
También la infraestructura digital que permite al Pentágono integrar IA para acelerar su “cadena de aniquilación” militar a nivel global, como lo denomina Michael Steinberger, autor de El filósofo de Silicon Valley: Alex Karp, Palantir y el auge de la vigilancia estatal (Shackleton Books). Un libro con el que Karp accedió a colaborar precisamente porque estaba molesto por la forma en la que la prensa “solía referirse a la empresa como Palantir de Peter Thiel”.
“Karp quería ser reconocido como el principal artífice del éxito de la empresa” y “el protagonista”, desgrana Steinberger. El ego de Karp ha ayudado a arrojar luz no solo sobre cómo opera la tecnología de Palantir, sino cómo esta empresa ha logrado generar el marco moral necesario para que decenas de gobiernos la adquieran, incluida España.
También cómo está extendiendo la semilla del “nacionalismo tecnológico” en Silicon Valley, empujando un giro autoritario a través de proclamas como el manifiesto Palantir, que proviene de uno de sus libros.
El filósofo “neosocialista” de los espías
Una parte del éxito de Palantir ha ido más allá de sus herramientas. Ha sido saber implantar la adecuada narrativa ética para hacerlas tolerables y asimilables por estados que defienden los derechos humanos.
El pedigrí académico de Karp ha sido fundamental para ello. Filósofo de formación, se doctoró en Teoría Social por la Universidad Goethe de Fráncfort (Alemania), donde investigó la retórica del fascismo y llegó a debatir sus ideas con el aclamado Jürgen Habermas. Entonces Karp se definía como “neosocialista” y llegó a posar con un pañuelo kufiya en el anuario universitario, documenta Steinberger.
Karp empleó esa formación para convertirse en el “vendedor estrella” de Palantir. La compañía pasó muchos años sin un equipo comercial, consciente de lo sensible de su tecnología. Su director ejecutivo era el único encargado de promocionar sus capacidades ante las personas adecuadas de los servicios de inteligencia o ministerios de defensa. En lugar de utilizar jerga técnica de Silicon Valley, envolvía sus presentaciones en un sofisticado lenguaje intelectual, llegando a definir el software de la empresa como un “sistema filosófico”.
El hecho de que procediera del mundo académico, en lugar del Ejército o de la comunidad de inteligencia, resultó beneficioso: tener a un filósofo de formación al frente de la empresa indicaba que Palantir se tomaba en serio las cuestiones éticas y morales que planteaba su trabajo
“El hecho de que procediera del mundo académico, en lugar del Ejército o de la comunidad de inteligencia, resultó beneficioso: tener a un filósofo de formación al frente de la empresa indicaba que Palantir se tomaba en serio las cuestiones éticas y morales que planteaba su trabajo”, descibe Steinberger: “También ayudó que Karp se autodefiniera como izquierdista; sus inclinaciones políticas se convertirían en una especie de escudo para Palantir, especialmente cuando Thiel comenzó a desplazarse aún más hacia la derecha”.
“A pesar de su falta de formación técnica —o, quizás, precisamente por ello—, Karp tuvo una idea novedosa para abordar las preocupaciones sobre las libertades civiles: pidió a los ingenieros que incorporaran controles de privacidad en el software. A Karp le gustaba describirlo como un remedio hegeliano ante el desafío de equilibrar la seguridad pública y las libertades civiles, una síntesis de objetivos aparentemente irreconciliables”, continúa el autor.
Karp tuvo una idea novedosa para abordar las preocupaciones sobre las libertades civiles: pidió a los ingenieros que incorporaran controles de privacidad en el software
Así fue cómo Palantir consiguió extender sus productos durante su primera década de vida. Una tecnología punta para el espionaje y el cruce de bases de datos que se vendía gracias a un barniz de salvaguardas éticas. Palantir no era una herramienta opresiva con tintes autoritarios nacida del capitalismo de la vigilancia, sino un escudo necesario para proteger los derechos individuales de Occidente.
La superioridad de Occidente y el apoyo a Trump
Sin embargo, con el tiempo y sobre todo a partir de la segunda victoria de Trump, el antiguo filósofo “neosocialista” experimentó una metamorfosis radical, convirtiéndose en la cara del giro militar y autoritario de Silicon Valley. Karp comenzó a despreciar abiertamente la cultura de empresas como Google y a sus “ingenieros hiperwoke”, a quienes acusó de rozar la traición por negarse a desarrollar inteligencia artificial para el Pentágono.
Al son de los nuevos vientos nacionalistas y de extrema derecha que surcaban el mundo, Karp (judío de madre afroamericana) comenzó a defender que “Occidente, como noción y como principio sobre el cual se fundamenta, es obviamente superior”. Esa superioridad y el dominio global occidental no se deberían a “ideas, valores o religión”, sino por ser mucho más competente a la hora de “aplicar la violencia organizada”.
Karp, que en 2016 había apoyado a Hillary Clinton negándose a reunirse con Trump y calificándole de “matón”, también cambió de postura política. Según Steinberger, el catalizador definitivo de esta metamorfosis fue el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023.
“Su desencuentro con los demócratas no estaba relacionado con su riqueza personal. No le indignaban los impuestos que debía pagar, ni era uno de esos plutócratas quejumbrosos que pensaban que los demócratas intentaban castigarlo por su éxito”, relata el autor, detallando que su queja “no era económica, sino ideológica”. “Creía que el partido había sido capturado por la izquierda identitaria y la ideología woke, aspectos hacia los que su desprecio solo se había multiplicado por las controversias sobre el ICE y el trabajo de Palantir en Nueva Orleans. Las protestas contra Israel que estallaron después del 7 de octubre causaron que Karp se sintiera aún más distanciado de los progresistas”.
Desde esa óptica, Karp ido adoptando posicionamientos cada vez más extremos, que quedaron plasmados en el manifiesto Palantir. En él, llamaba a Silicon Valley a dejar caer sus escrúpulos éticos y lanzarse a la tecnología militar: “el poder duro en este siglo se construirá a través del software”.
Un giro que ha sido muy provechoso para las cuentas de Palantir. Según sus últimos resultados, sus ingresos se han duplicado desde que Trump volvió a la Casa Blanca, hasta alcanzar los 1.630 millones de dólares en el primer trimestre de este año. El 75% de ellos provienen de EEUU.
Palantir en España
Pese a ser una de las empresas más polémicas para la opinión pública, las herramientas de Palanir son omnipresentes en los servicios de inteligencia occidentales. “Hasta donde yo sé, hoy en día no hay un verdadero competidor para Palantir”, afirmó en mayo Pierre Vandier, el comandante francés encargado del departamento de Innovación y futuro de la guerra de la OTAN, sobre la posibilidad de que los países europeos dejasen de utilizar las herramientas tecnológicas estadounidenses.
La OTAN firmó un contrato a gran escala con Palantir en 2025. No obstante, este 2026 múltiples socios europeos, como Francia o Alemania, han mostrado su voluntad de desarrollar sus propias soluciones nacionales y abandonar el uso de Palantir.
Según ha publicado esta semana El Confidencial, España habría dado los pasos necesarios para unirse a ese grupo, al ordenar a las empresas participadas por la SEPI (como Telefónica, Indra o Navantia) que no firmen nuevos contratos con Palantir. Sin embargo, fuentes oficiales de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales han declarado a este medio que “no les consta” tal petición, que Moncloa también ha negado haber realizado tras ser contactada por elDiario.es.
En sendas respuestas por escrito a diputados de Sumar, remitidas entre el 10 y 11 de junio, el Gobierno confirmó que el Ministerio de Defensa utiliza los sistemas de Palantir. Se trata de “una solución comercial de fusión y análisis de inteligencia en el ámbito del Sistema de Inteligencia de las Fuerzas Armadas”.
Esos servicios “están relacionados con capacidades de fusión y análisis de datos”, especificó el Gobierno. “En este ámbito, los recursos contratados no tienen acceso a datos de ciudadanos españoles, no se utilizan para definir patrones de comportamiento a partir de fuentes abiertas, no se emplean para la elaboración de perfiles individuales mediante la agregación de datos procedentes de registros públicos o privados, ni para actividades de vigilancia masiva o elaboración de modelos policiales algorítmicos. Tampoco se utilizan para la obtención de datos mediante perfiles en redes sociales”, añadió.
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