El viaje de una familia en Gaza en busca de una vacuna para su hija
Después de recorrer largas distancias, Mahmoud Khalla, padre de dos niñas, Aram, de seis años, y Jouri, de cuatro, no logró conseguir una dosis de refuerzo de la vacuna contra la poliomielitis para su hija mayor en un centro médico de la zona de al-Karama, en el norte de Gaza.
Khalla vivía con una preocupación constante: su hija mayor no había podido completar el esquema básico de vacunación antes de comenzar la escuela. Cuando finalmente, en medio de la ansiedad, le llego una buena notica.
“Sentí un gran alivio cuando leí en las redes sociales que el Ministerio de Salud iba a poner en marcha la segunda fase de los programas de vacunación de recuperación”, cuenta. “Me sentí responsable de asegurarme de que mi hija no perdiera no perdiera la dosis que había quedado pendiente”.
En coordinación con el Ministerio de Salud, UNRWA puso en marcha la segunda ronda de vacunación rutinaria para reforzar la protección de los menores tras dos años de ofensiva y la interrupción de los servicios sanitarios. La campaña se desarolló en toda la Franja entre el 18 y el 29 de enero.
El primer intento de Mahmoud fue frustrante. El centro médico al que acudió estaba tan abarrotado que apenas había espacio para permanecer de pie.
“Me vi obligado a buscar otro lugar que proporcionara vacunas, aunque estuviera lejos de donde vivíamos. Después de varios intentos, finalmente conseguí una plaza para mi hija en la clínica gubernamental Sheikh Radwan, situada en el barrio de Sheikh Radwan, al noroeste de la ciudad de Gaza”.
“Cuando mi hija recibió la vacuna, sentí un gran alivio. Su madre y yo hemos vivido con el temor constante de que pudiera contraer enfermedades”.
Las condiciones de vida en Gaza son cada vez más precarias. “El hacinamiento de personas desplazadas en campamentos estrechos e inadecuados para la vida humana, y su dependencia de métodos primitivos para usar los baños, lavar la ropa o limpiar los utensilios de cocina, aumenta el riesgo de enfermedades e infecciones”, aseguró Khalla.
Desplazamiento y destrucción: una crisis que se agrava
Una semana después del inicio de la ofensiva en Gaza, el ejército israelí emitió órdenes de evacuación forzosa para todas las provincias y barrios del norte de Gaza, obligando a cientos de miles de personas a huir hacia el sur.
Desde entonces, más de 1,9 millones de personas se han visto forzadas a huir repetidamente de sus hogares, según cifras de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA).
“Nunca nos establecimos en un solo lugar”, relata Mahmoud. “Las continuas operaciones militares nos empujaban de un lugar a otro. Solo pensábamos en sobrevivir y encontrar un refugio donde pasar la noche”.
Según UNRWA, uno de cada cinco niños de Gaza no ha recibido las vacunas rutinarias en los últimos dos años debido a la ofensiva israelí.
A la dificultad de los desplazamientos se suma la destrucción masiva del sistema sanitario en Gaza. La Organización Mundial de la Salud ha documentado cientos de ataques contra instalaciones médicas, que han dejado a la mayoría de los centros de salud parcial o totalmente inoperativos.
Según la Organización Mundial de la Salud, el ejército israelí llevó a cabo alrededor de 668 ataques militares contra centros de salud en Gaza, lo que provocó la destrucción parcial o total de más del 95% de las instalaciones sanitarias.
“Desgraciadamente, hay miles de niños que aún no han recibido sus vacunas porque no pueden llegar a los centros y puntos médicos, o porque ya no existen”, añade Mahmoud. “También necesitamos más concienciación sobre la importancia de la vacunación, especialmente en un entorno con niveles de contaminación sin precedentes”.
La campaña de vacunación de recuperación tiene como objetivo llegar a 44.000 niños y niñas en Gaza para proporcionarles vacunas que salvan vidas y realizar pruebas de desnutrición. Sin embargo, muchos siguen acceso a atención médica debido a su dispersión en zonas alejadas y de dificíl acceso.
La salud infantil en el centro de la respuesta de UNRWA
“UNRWA está realizando una labor extraordinaria al dar prioridad a la salud de los niños”, afirmó Khalla. “UNRWA no solo ha proporcionado vacunas y tratamiento a los residentes de Gaza, sino que ha apoyado constantemente a la población mediante educación, apoyo psicológico, la distribución de alimentos y la puesta en marcha de proyectos para retirar la basura de las calles y los campamentos de desplazados”, añade.
“Los niños y la población de Gaza necesitan ahora más que nunca a UNRWA”.
Para Mahmoud, cada dosis de vacuna conseguida es una pequeña victoria. Pero para miles de familias, la carrera contra el tiempo continúa. En Gaza, proteger la salud de los niños y niñas no es solo una cuestión médica: es una lucha diaria por garantizar su derecho fundamental a la vida.