Moreno, tras la amenaza de Feijóo a Sánchez con la cárcel: “El adversario político no es un enemigo al que destruir”
Apenas 24 horas después de que Alberto Núñez Feijóo, en una tensa sesión de control al Gobierno en el Congreso, amenazase con la cárcel a Pedro Sánchez por el accidente ferroviario de Adamuz, el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, ha exhibido un talante político diametralmente opuesto en el Parlamento autonómico.
Incluso se ha atrevido a resumir su idea de lo que debe ser la acción política en siete “principios”, que ha enumerado sin mencionar a nadie. Los 'mandamientos' de Moreno son estos: “Uno, defensa de las instituciones; dos, transparencia y coherencia de nuestras acciones; tres, el respeto al adversario político, que no es un enemigo al que haya que destruir, sino alguien con quien podemos construir; cuatro, diálogo permanente con todos (todas las opciones políticas tienen cabida en este Parlamento); cinco, la seguridad jurídica, como base de cualquier proyecto; seis, la escucha permanente a la sociedad; y siete, la gestión basada en la transformación, la apuesta por la reforma de nuestra tierra, cada uno desde su modelo político”.
Moreno ha desplegado sus principios, que llevaba escritos, en el turno de cierre de la sesión de control, en respuesta a la intervención del portavoz del PP andaluz, Toni Martín, que también aparcó su habitual beligerancia contra la izquierda para resaltar el clima de concordia que se respira en Andalucía tras dos tragedias consecutivas, primero el accidente de Adamuz, que ha dejado 46 muertos y cientos de heridos; y luego el tren de borrascas, con miles de desalojados de sus casas, viviendas destruidas y abandonadas, carreteras cortadas y las líneas ferroviarias inutilizadas.
Estos dos golpes devastadores han tenido un efecto narcótico en la política andaluza, a las puertas de las elecciones autonómicas. El primer Pleno del año, hace 15 días, ya se vivió ese ambiente de cooperación entre las distintas fuerzas, que primaron la solidaridad con las víctimas de la tragedia de Adamuz y orillaron la bronca política.
En ese momento, tanto el consejero de Sanidad, Antonio Sanz (diana de la oposición por la gestión de la crisis de los cribados de cáncer), como todos los portavoces de la oposición (excepto Vox) ensalzaron la “cooperación y la lealtad institucional” entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la Junta de Andalucía en la gestión del accidente de Adamuz. Ese mismo día, por la mañna, la bancada de senadores del PP había recibido al ministro de Transportes, Óscar Puente, al grito de “¡dimisión, dimisión!”.
La sesión de control al Gobierno de este miércoles en el Congreso, la primera tras las elecciones en Aragón, siguió por esa línea. Uno de los momentos más duros fue cuando Feijóo amenazó a Sánchez con la cárcel -por segunda vez en seis meses-, tras denunciar que el accidente de Adamuz era “evitable”. “El Gobierno se sentará en el banquillo” por esta “negligencia”, dijo. El líder nacional de Vox, Santiago Abascal, remató asegurando que “no había sido un accidente, sino un crimen”. La ultraderecha está personada como acusación en la investigación judicial sobre el choque de trenes en el municipio cordobés.
El registro de la política andaluza, incluso ahora que está inmersa en una precampaña electoral, es muy distinto, y el presidente de la Junta quiso subrayarlo con su declaración de principios, en contraste con los duros ataques de su jefe de filas en el Congreso. “Esta Cámara no es igual que otras Cámaras. Nosotros no somos igual que otros. Todos ponemos como eje central de nuestra acción política el interés general de los ciudadanos y dejemos de lado los intereses partidistas”, advirtió Moreno durante el cara a cara con la portavoz del PSOE-A, María Márquez, que suele ser el momento más tenso de la sesión plenaria.
También la dirigente socialista cambió de registro y tendió la mano a Moreno, subrayando la predisposición del Gobierno de Sánchez a colaborar con la Junta, tanto en el accidente de Adamuz como en la recuperación de los daños que ha sufrido Andalucía tras el temporal.
El presidente andaluz enunció una serie de reclamaciones -acceder al fondo de contingencia del Ejecutivo central, a más fondos europeos y poder usar el superávit de sus cuentas públicas en reparar los daños de la borrasca, en vez de para amortizar deuda-, algo que depende directamente de su rival en las urnas, la vicepresidenta primera del Gobierno, ministra de Hacienda y candidata socialista, María Jesús Montero. Y Márquez asintió a todas estas cuestiones. “Ningún problema”, decía sin el micrófono abierto.
En ese diálogo, el presidente andaluz instó a la dirigente socialista a preservar el entendimiento mutuo ante situaciones de la gravedad vivida, “porque es lo que esperan los ciudadanos”. “No perdamos la unidad. Que esta situación nos sirva para aprender, para separar lo importante de lo que no lo es”, dijo. “Hagamos las cosas bien. El PSOE andaluz no va a hacer con su Gobierno lo que está haciendo el PP nacional con el Gobierno de España”, le replicó Márquez. “Recogemos el guante. Y ojalá dure este punto de sensatez. Que no se pierda”, remachó Moreno.
El accidente de Adamuz y el golpe de la borrasca a Andalucía ha permitido al presidente de la Junta explotar su perfil más institucional y exhibir colaboración, lealtad y comunicación con el Gobierno de Sánchez y otras instituciones, mientras su partido atiza al Ejecutivo con dureza.
La imagen de Moreno se ha fortalecido tanto por la gestión como por el talante político, alejado del ruido, como han reconocido sus propios rivales. En el Pleno de este jueves, dirigentes de Adelante Andalucía y Por Andalucía le han criticado el “postureo” de hacerse fotos metido en charcos, mientras advertía a los ciudadanos que no se acercasen al agua por los riesgos de las crecidas. Pero la crítica ha pasado de puntillas, porque todas las fuerzas (quizá menos Vox) están en fase hipotensa, convencidas que la magnitud de la tragedia les obliga a todos a mantener un perfil bajo.
El forcejeo más duro, tras dos meses sin enfrentarse a la oposición en el Parlamento, ha sido entre Moreno y el portavoz de Vox, Manuel Gavira, que le ha reprochado la falta de previsión ante el tren de borrascas que ha destrozado muchas zonas de Andalucía. El presidente de la Junta ha mencionado de refilón los resultados de las elecciones de Aragón, donde la ultraderecha es decisiva para que siga gobernando el PP. También los sondeos dibujan ese panorama en Andalucía. Moreno le ha augurado al dirigente de Vox que se topará “con la realidad” si llegan a entrar en el Gobierno y les toca gestionar las instituciones, admitiendo indirectamente que puede perder la mayoría absoluta de la que ahora disfruta.
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