La ciudad fronteriza con Francia perfecta para recorrer a pie y que conserva unas termas romanas de hace 2.000 años
En el extremo oriental de Gipuzkoa, junto al Bidasoa y frente a Francia, Irún concentra buena parte de la historia de la región. Su ubicación en la frontera ha condicionado durante siglos la evolución del municipio, aunque una parte importante de su pasado se remonta a mucho antes de que existieran los límites actuales entre ambos países. Bajo la ciudad se conservan los restos de Oiasso, el asentamiento romano que se desarrolló en esta zona durante los primeros siglos de nuestra era.
Esta población ocupaba la desembocadura del río, en un territorio situado entonces entre Hispania y Aquitania. Oiasso fue una ciudad portuaria de los vascones y, durante el Imperio Romano, quedó integrada en la provincia Tarraconense. Su puerto, conectado con la ruta atlántica, junto con las explotaciones mineras cercanas, impulsaron el comercio y las comunicaciones. Las excavaciones llevadas a cabo en las últimas décadas han permitido localizar almacenes, una necrópolis, zonas relacionadas con la minería y unas termas públicas.
La cercanía con Francia continúa siendo una de las características de Irún. En las proximidades se encuentra la Isla de los Faisanes, un pequeño islote del Bidasoa situado entre la localidad guipuzcoana y Hendaya. España y Francia comparten su soberanía y alternan su administración cada seis meses. Aunque no está habitada ni se puede visitar, también tiene importancia histórica: allí se firmó en 1659 la Paz de los Pirineos, que puso fin a un largo periodo de enfrentamientos entre las dos monarquías.
Las Termas de Oiasso
Entre los restos de la antigua ciudad se encuentran las Termas de Oiasso, situadas en el jardín que queda detrás del museo romano. Este tipo de instalaciones era habitual en las ciudades romanas y contaba con diferentes salas destinadas al baño a distintas temperaturas. Además de utilizarse para la higiene, estos espacios también estaban relacionados con el ejercicio físico y el ocio, por lo que funcionaban como lugares de encuentro social.
Las excavaciones permitieron localizar tres dependencias con hipocausto, un sistema de calefacción que hacía circular aire caliente por una cámara situada bajo el suelo. Una de las estancias mayores corresponde al frigidarium, destinado a los baños de agua fría. En esta sala todavía se conserva un pavimento de opus spicatum, realizado con ladrillos colocados en forma de espiga y permite observar una de las técnicas constructivas utilizadas en el complejo.
Parte de los elementos originales no se ha conservado, por lo que la interpretación de los restos arqueológicos es necesaria para entender cómo estaban distribuidos los baños. Una reconstrucción virtual con realidad aumentada permite ver cómo se organizaban las distintas salas y cómo encajaban dentro del edificio. Las estructuras que han llegado hasta la actualidad forman parte de un yacimiento más amplio que permite conocer mejor la vida cotidiana en Oiasso.
El Museo Romano Oiasso, inaugurado en 2006, reúne buena parte de los materiales recuperados en las excavaciones realizadas en la zona. Entre ellos se encuentran piezas fabricadas en madera y cuero, además de otros objetos relacionados con el comercio y la actividad del puerto. La colección ayuda a conocer cómo se desarrolló este núcleo urbano a partir de su conexión marítima y de los recursos mineros de los alrededores.
Qué más ver en Irún
El museo también funciona como punto de partida para conocer el pasado romano de la ciudad. Su exposición permanente está organizada en tres espacios llamados Impacto, Puerto y Oiasso. El primero explica la relación entre la población vascona y Roma; el segundo está dedicado a la pesca, el comercio y las actividades vinculadas al puerto; mientras que el último recoge aspectos de la vida diaria, como la escritura, la religión o la vestimenta.
Cerca del casco antiguo se encuentra la ermita de Santa Elena, situada junto al río Estebenea. El edificio actual, de planta rectangular, fue construido probablemente durante el siglo XIV, aunque este lugar ya había tenido funciones religiosas mucho antes. Bajo la construcción se localizó la necrópolis romana de Oiasso, de manera que en un mismo punto se pueden conocer restos correspondientes a diferentes etapas históricas.
Otro de los edificios de interés es la iglesia de Santa María del Juncal. Declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional, conserva en su interior una imagen gótica de la Virgen del Juncal, considerada la representación mariana de este estilo más antigua conocida en Gipuzkoa. Al encontrarse en el centro urbano, se puede incluir con facilidad en un recorrido a pie por otros espacios relacionados con la historia y la evolución de Irún.
A estos puntos se añaden los restos del antiguo puerto y sus almacenes, las explotaciones mineras de los alrededores y otros lugares relacionados con el carácter fronterizo del municipio. En una misma visita se pueden conocer vestigios de época romana, edificios religiosos construidos siglos después y espacios vinculados a la relación entre España y Francia. Buena parte de este patrimonio se concentra alrededor del núcleo urbano de Irún, lo que permite recorrer a pie diferentes etapas de una historia que se extiende a lo largo de más de dos mil años.
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