Los restos del monasterio medieval de Euskadi que permanecen junto a una ruta de senderismo en la Sierra de Toloño
La Sierra de Toloño se extiende por el sur de Álava, dentro de Rioja Alavesa, y está atravesada por numerosos caminos que recorren bosques, zonas rocosas y espacios más abiertos. Entre ellos se encuentra una ruta circular que parte del entorno de Labastida y asciende hacia algunos de los puntos más elevados de esta parte de la sierra.
En una de sus laderas aparecen las ruinas del antiguo monasterio de Santa María de Toloño, construido en época medieval cerca de la cumbre que lleva el mismo nombre. El conjunto quedó prácticamente destruido durante el siglo XIX, pero todavía conserva parte de sus muros y algunos elementos de la antigua iglesia, integrados actualmente en el paisaje de montaña.
La excursión permite combinar la visita a este lugar histórico con una ascensión de unos 11,4 kilómetros. El itinerario acumula alrededor de 590 metros de desnivel positivo y alcanza una cota máxima de 1.277 metros. Tanto la salida como la llegada se sitúan en el área recreativa de San Ginés, en Labastida, y completar la vuelta suele llevar unas cuatro horas, aunque la duración puede variar según el ritmo y las paradas realizadas.
El antiguo monasterio de Santa María de Toloño
El monasterio de Santa María de Toloño fue levantado entre los siglos XIV y XV por la Orden de San Jerónimo. Se encontraba en el sector occidental de la Sierra de Cantabria, que en este punto recibe el nombre de Sierra de Toloño, junto a un prado y a poca distancia de algunas de las cotas más elevadas del entorno. Después de la etapa de los jerónimos, el recinto pasó a manos de la Hermandad de la Divisa, que se encargó de su gestión hasta finales del siglo XVIII. El complejo disponía de una iglesia y una hospedería, además de otras dependencias necesarias para su funcionamiento.
El episodio que determinó definitivamente su estado actual tuvo lugar en 1835. Durante la Primera Guerra Carlista, un incendio destruyó gran parte del conjunto y dejó únicamente algunas estructuras en pie. Desde entonces, el antiguo monasterio permanece en ruinas, aunque todavía pueden reconocerse distintos elementos de la construcción original. Entre ellos aparecen restos de la capilla, algunos motivos florales, partes de las bases de capiteles corintios y varios muros que ayudan a hacerse una idea de cómo estaba organizado el recinto.
La exposición continua al viento, la lluvia y las condiciones propias de la montaña hizo necesario realizar trabajos para frenar su deterioro. En 2017, los municipios de Labastida y Peñacerrada promovieron actuaciones de conservación con el apoyo de la Diputación Foral de Álava, destinadas a proteger las partes que todavía permanecían en pie. El aspecto de los muros entre las rocas ha llevado además a que el lugar sea conocido popularmente como la 'Petra vasca', un sobrenombre relacionado con la imagen de las ruinas, aunque su denominación histórica continúa siendo monasterio de Santa María de Toloño.
Su ubicación hace que la visita encaje directamente dentro de la subida hacia las cotas altas de la sierra. Las ruinas aparecen en el propio itinerario que asciende desde la vertiente sur, por lo que no es necesario realizar un desvío independiente para acercarse a ellas. De esta forma, el antiguo conjunto religioso se ha convertido en uno de los principales puntos de interés de una excursión que continúa después hacia las zonas más elevadas del Toloño.
Una ruta circular por la Sierra de Toloño
La ruta comienza junto a la ermita de San Ginés, en el término de Labastida. Desde este punto, situado en la falda meridional de la sierra, el camino empieza a ganar altura de forma progresiva hasta adentrarse en terreno de montaña. Durante la subida se pasa por la ermita del Humilladero antes de alcanzar Santa María de Toloño. Las ruinas no marcan el final de la excursión, ya que desde allí el sendero continúa hacia zonas más altas, pasa por Peña Las Doce y permite llegar hasta la cima del Toloño, situada a 1.277 metros.
En total, el itinerario suma aproximadamente 11,4 kilómetros y acumula cerca de 590 metros de desnivel positivo. La duración estimada ronda las cuatro horas y su dificultad se considera moderada, aunque ese tiempo puede variar dependiendo de la preparación física, el estado del terreno y las paradas realizadas. Al tratarse de un trazado circular, la marcha termina de nuevo en el entorno de San Ginés sin necesidad de repetir por completo el camino seguido durante la subida.
Uno de los cambios más visibles a lo largo de la excursión aparece entre las dos vertientes de la sierra. En la parte meridional predominan ambientes más secos, con encinares, pinares y los viñedos de Rioja Alavesa, mientras que al superar las zonas altas y avanzar hacia el norte aumenta la humedad y los hayedos empiezan a ganar presencia. El terreno también va cambiando, con sectores más cómodos y otros donde aparecen roca y pendientes más pronunciadas.
Por este motivo, conviene utilizar calzado adecuado para montaña y prestar especial atención cuando el firme sea irregular, adaptando el ritmo a las características de cada tramo. San Ginés, la ermita del Humilladero, Santa María de Toloño, Peña Las Doce y la cumbre quedan así conectados dentro de una misma jornada. La ruta permite recorrer diferentes ambientes de la sierra y detenerse en varios puntos de interés, con las ruinas medievales como una de las paradas más reconocibles antes de completar la vuelta.
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