La planta que llenará de flores tu terraza durante más de tres meses al año y requiere pocos cuidados

Las flores del mirto chino pueden ser rosas, blancos, lilas, violetas o púrpuras.

Edu Molina

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Elegir una planta para una terraza o un balcón depende de varios factores: el espacio disponible, las horas de sol, la frecuencia de riego o el tiempo que se pueda dedicar a sus cuidados. No todas las especies responden igual a estas condiciones y algunas necesitan bastante más atención que otras para mantenerse en buen estado durante todo el año.

También conviene fijarse en cuánto tiempo conserva las flores. Algunas variedades concentran este periodo en unas pocas semanas, mientras que otras pueden mantenerlo durante buena parte del verano e incluso prolongarlo hasta el otoño. Para quienes buscan una planta ornamental que aporte color durante varios meses, esta diferencia puede tener bastante peso en la elección.

Entre las opciones se encuentra el mirto chino, una especie que puede cultivarse tanto en jardines como en recipientes grandes. Necesita mucha luz, un terreno que drene bien el agua y un riego moderado, pero una vez asentado no exige una atención constante. Si las condiciones son favorables, puede permanecer en flor durante alrededor de 120 días cada año.

Así es el mirto chino

El mirto chino, cuyo nombre científico es Lagerstroemia indica, también se conoce como árbol de Júpiter o flor de crepé. Puede desarrollarse como arbusto o como un árbol de pequeño tamaño y sus dimensiones dependerán de la variedad, del lugar donde se plante y de la poda que reciba. Los ejemplares de mayor porte pueden alcanzar entre cuatro y ocho metros, mientras que otros se mantienen bastante más contenidos.

Uno de sus rasgos más visibles aparece durante los meses cálidos. Las flores crecen agrupadas en racimos y pueden presentar tonos rosas, blancos, lilas, violetas o púrpuras. Los pétalos tienen unos bordes ondulados muy característicos, un aspecto relacionado con uno de los nombres comunes que recibe esta especie.

El periodo de floración suele comenzar a mediados del verano y puede continuar hasta bien entrado el otoño. En buenas condiciones puede mantenerse durante aproximadamente 120 días, aunque su duración varía en función de las temperaturas, la cantidad de luz disponible y el estado general de la planta.

Mirto chino, también conocido como crespón o árbol de Júpiter.

Cuando termina el verano, el aspecto del mirto chino vuelve a cambiar. Sus hojas, de forma ovalada, son verdes durante la primavera y los meses cálidos, pero con la llegada del otoño pueden adquirir tonos rojizos o anaranjados. Al tratarse de una especie de hoja caduca, después pierde el follaje y entra en reposo durante el invierno.

Su tamaño y la posibilidad de encontrar variedades diferentes facilitan su cultivo en espacios muy distintos. Los ejemplares más grandes pueden plantarse directamente en el suelo, mientras que los de menor porte se adaptan a macetas amplias. Esta última opción permite tenerlo también en terrazas o balcones más pequeños, siempre que cuente con espacio suficiente para desarrollarse.

A medida que crece, la copa también va ocupando más superficie. Por eso, cuando se planta en un jardín conviene dejar cierta distancia respecto a paredes, construcciones cercanas u otras plantas. Así se evita que las ramas queden demasiado limitadas cuando el ejemplar gana tamaño.

Qué cuidados necesita el mirto chino

La ubicación es uno de los factores que más influyen en su desarrollo. El mirto chino necesita pleno sol y varias horas de luz directa al día. Una zona demasiado sombreada puede reducir la cantidad de flores, por lo que conviene colocarlo en uno de los puntos con mayor exposición solar disponibles.

Una vez bien establecido, tolera las temperaturas altas y puede soportar periodos de sequía. Durante sus primeros años, sin embargo, necesita un riego más regular, sobre todo en verano. En esta etapa resulta importante mantener cierta constancia para que las raíces puedan desarrollarse antes de que la planta gane mayor resistencia.

El agua debe aportarse con moderación. La tierra puede conservar algo de humedad, pero no debería permanecer empapada durante mucho tiempo. Antes de volver a regar puede comprobarse el estado de los primeros centímetros del sustrato. Si todavía están húmedos, no hace falta añadir más agua en ese momento.

Las necesidades cambian además según la época del año. En primavera y verano conviene prestar más atención por el aumento de las temperaturas y de la evaporación. Durante el invierno, en cambio, la planta entra en reposo y requiere menos riego. Mantener el suelo constantemente saturado puede perjudicar las raíces y favorecer problemas relacionados con el exceso de humedad.

El terreno también tiene importancia. El mirto chino se desarrolla bien en suelos fértiles y con buen drenaje, aunque puede adaptarse a distintos tipos siempre que el agua no quede retenida. Si se cultiva en maceta, el recipiente debe permitir igualmente que el exceso salga con facilidad.

El abonado puede realizarse durante la primavera. Los fertilizantes con fósforo y potasio pueden utilizarse antes y durante la época de flores, mientras que un exceso de nitrógeno puede favorecer sobre todo el crecimiento de hojas y reducir la presencia de flores.

La poda suele concentrarse a finales del invierno, antes de que comience una nueva fase de crecimiento. En ese momento pueden retirarse ramas secas, dañadas o cruzadas y corregir la forma general del ejemplar. También puede reducirse parte del crecimiento del año anterior para favorecer la aparición de nuevos brotes.

Aunque soporta cierto frío, las heladas pueden afectar especialmente a las ramas jóvenes. Por este motivo, en zonas donde los inviernos son más duros conviene prestar una mayor atención a los ejemplares recién establecidos y protegerlos durante los episodios de temperaturas especialmente bajas.

Con una ubicación soleada, un riego ajustado y un suelo que no retenga demasiada agua, el mirto chino puede mantenerse sin necesitar cuidados diarios. Su capacidad para crecer tanto en tierra como en recipientes amplios y su largo periodo en flor hacen posible cultivarlo también en terrazas grandes que reúnan las condiciones adecuadas.

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