A nadie le amarga un dulce por América: los 5 postres más reconocidos en toda Argentina
Pocas cosas despiertan tanta unanimidad como un buen postre. Y si hablamos de los más célebres del continente americano, Argentina juega en otra liga. Su historia culinaria, marcada por la inmigración europea y una fuerte cultura de café y sobremesa, explica por qué los postres de Argentina forman parte del día a día con absoluta naturalidad. Aquí el dulce no es solo el final de la comida, es una excusa para quedarse un rato más en la mesa.
En este recorrido por la repostería argentina asoman nombres que cualquier viajero ha escuchado —o probado—: el dulce de leche, los alfajores o la chocotorta, postres que han trascendido generaciones sin perder identidad. Argentina puede dividirse por provincias o acentos, pero hay algo que la mantiene unida: su relación casi emocional con lo dulce.
1. Alfajores
El postre argentino por excelencia. Dos galletas unidas por dulce de leche y, según la versión, cubiertas de chocolate o espolvoreadas con azúcar. Están en todas partes y forman parte de la infancia y la vida cotidiana.
2. Dulce de leche
Más que un postre, un ingrediente omnipresente. Se come solo, untado, en tortas o rellenando cualquier cosa que lo permita. Es uno de los grandes símbolos gastronómicos del país y difícil de sustituir por nada que no sea argentino.
3. Chocotorta
Un clásico moderno nacido en los años ochenta. Capas de galletas de chocolate, queso crema y dulce de leche sin necesidad de horno. Fácil, contundente y absolutamente popular, sobre todo en celebraciones familiares.
4. Pastafrola
Tarta de masa quebrada rellena de dulce de membrillo o batata, cubierta con un enrejado característico. Es habitual en meriendas y reuniones informales y uno de los dulces más reconocibles del recetario doméstico.
5. Vigilante
Postre simple y directo: queso y dulce, tradicionalmente de membrillo. Se sirve como cierre rápido de la comida y resume bien la relación argentina con el dulce, sin complicaciones ni adornos.
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