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Apostar por el sector primario, clave para prevenir incendios

Tener “zonas pastoreadas” por ganado trashumante o “campos cultivados”  impide la propagación del fuego y hace más fácil su extinción, según el técnico forestal del Cabildo de Gran Canaria Didac Díaz

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Imagen: Pastoreo para la prevención de incendios forestales en Gran Canaria.

Imagen: Pastoreo para la prevención de incendios forestales en Gran Canaria.

El Cabildo de Gran Canaria activó  su Dispositivo de Extinción de Incendios 2017 para luchar contra los fuegos durante el verano del 1 de julio al 30 de septiembre, época que requiere de un mayor despliegue, con de más de 220 efectivos y dos helicópteros, ya que durante todo el año el dispositivo permanece activo con 130 integrantes.

La isla sufrió en 2016 el 61,4% de los incendios declarados en toda Canarias, con 49 conatos y cinco incendios que quemaron un total de 19,2 hectáreas. En este año que aún no ha acabado, del miércoles a este sábado se han quemado 2.700 hectáreas.

Sin embargo, la medida más efectiva para apagar los grandes incendios no son “más helicópteros, ni más personal”, sino las medidas de prevención basadas en un “cambio del modelo socio-económico para activar al sector primario”, explica el técnico forestal del Cabildo de Gran Canaria, Didac Díaz.

A pesar de que la mayor causa de los conatos (cuando se quema menos de una hectárea) o incendios se debe a “la quema agrícola” porque “o no se toman las medidas preventivas adecuadas, o se tiene un descuido”, es en el sector primario donde están los mejores cortafuegos.

Porque tener “zonas pastoreadas” por ganado trashumante o “campos cultivados” es “la mejor forma de prevenir los grandes incendios forestales”, ya que impide la propagación del fuego y hace más fácil su extinción.

Desde el Cabildo de Gran Canaria se han tomado diferentes medidas en este sentido, pero, en la actualidad, que el sector primario pueda prevenir los grandes incendios forestales está muy lejos de poder ser una realidad tangible y menos en este 2017, donde la escasez de lluvias está castigando con dureza a los agricultores.

Si no cae agua durante mucho tiempo y las instituciones no actúan para paliar sus efectos, los productores se ven abocados a abandonar sus cultivos. Si se abandonan los cultivos, y el mantenimiento que requieren, el fuego tiene mayor terreno para propagarse rápidamente.

Además, en verano se producen “más episodios de riesgo por el aumento de temperaturas, porque la vegetación está más seca y pueden desencadenarse incendios más violentos con más frecuencia”, afirma Díaz, aunque aclara que la probabilidad de que se den en esta época estival “es exactamente la misma a la de otros años, da igual si llueve más o llueve menos”.

El secretario de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias, Hernán Tejera, coincide con el técnico forestal de la corporación isleña, aunque detalla que la prevención de incendios a través del sector primario solo se podría aplicar cuando “vivir de la agricultura y la ganadería sea rentable”, algo muy lejos de producirse y reconocido por el consejero de Agricultura, Ganadería y Pesca del Gobierno de Canarias, Narvay Quintero.

“Cada vez hay menos pastoreo y hay muchas restricciones para que el ganado paste a sus anchas”, explica el presidente de la Unión de Pequeños Agricultores de Las Palmas, Antonio Suárez.

Y en las zonas más altas, propensas a incendios, “se debería intensificar el labradío” porque “la mano del agricultor es fundamental para evitar que se propague el fuego” y eso “debería estar alimentado con una normativa acorde a las necesidades agrarias”, porque, “aún con todos los cultivos en funcionamiento, los agricultores tendrían serias dificultades de tener rentabilidad en el contexto actual” concluye Suárez. 

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