Anulan la condena contra el exdictador de Guatemala Ríos Montt
Ríos Montt esquiva la cárcel, al menos de momento. Como muchas víctimas supervivientes de la dictadura temían, las presiones por la anulación de su condena han funcionado. Tres de los cinco magistrados de la Corte Constitucional han votado a favor de la anulación tras analizar una recusación planteada por los abogados defensores, que alegan que el exdictador se quedó sin defensa porque el día 19 de abril su abogado fue expulsado brevemente de la corte después de haber acusado al tribunal de parcialidad.
Con este pronunciamiento queda por tanto sin efecto la sentencia que condenaba a 80 años de prisión al exdictador por genocidio y crímenes contra la humanidad, por la muerte de casi 2.000 indígenas ixil entre 1982 y 1983. Durante la dictadura murieron o desaparecieron 250.000 personas, la mayoría indígenas y civiles, y miles de mujeres fueron víctimas de violencia sexual. Según estableció la propia ONU, el 93% de aquellos crímenes fueron perpetrados por militares y paramilitares.
Ríos Montt ha recibido la noticia de la anulación de su condena desde el hospital militar en el que le ingresaron hace días, tras su primera noche en prisión, por problemas de hipertensión.En breve regresará a su arresto domiciliario.
Una campaña en Guatemala llama "traidores de la paz" a impulsores del juicio contra Ríos Montt
Rostros de la infamia. Así se titula una de las campañas que estos días impulsan sectores conservadores guatemaltecos con la intención de desprestigiar a defensores clave de los derechos humanos en el país y de cuestionar la sentencia que condena al exdictador Ríos Montt a 80 años de cárcel por genocidio y crímenes contra la humanidad.
El texto, un intento de estigmatizar a personalidades como la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú o a la propia jueza Yasmín Barrios -que ha llevado el proceso contra el exdictador- acaba de ser denunciado ante la Procuraduría de Derechos Humanos. En él se califica a las personas partidarias del juicio de “seudo-guatemaltecas” y “traidoras de la paz” que se mueven por “venganzas ideológicas y por ser oenegeros mercenarios a la caza de unos dólares o euros”.
Además, se afirma que esos “rostros de la infamia” no deben ser olvidados ni por “las generaciones presentes ni por las futuras, a quienes les corresponderá dar su castigo a estos traidores de la paz. Porque Dios, la Patria y la Historia así lo demandarán”.
Entre las personas señaladas como “infames” hay jueces, abogados defensores de los derechos humanos, activistas especializados en derechos humanos -entre los que destaca, por su proyección internacional, Rigoberta Menchú- e incluso embajadores.
El texto asegura que existe un plan destinado a “destruir el pilar político, económico, y social” y a fomentar un “control ideológico”.
Algunos de los rostros señalados por la campaña "Rostros de la infamia"
Tras el juicio ya surgieron las previsibles reacciones de los poderes conservadores del país, y en concreto del poder empresarial y del gobierno. La patronal guatemalteca ha pedido a la Corte Constitucional que anule la sentencia contra Ríos Montt y el presidente ha insistido en que la condena no es definitiva.
Estos días además algunos defensores de los derechos humanos y periodistas que han dado cobertura al juicio contra Ríos Montt han recibido amenazas y presiones.
En conversación con eldiario.es, Sandino Asturias, otro de los señalados en el documento “Rostros de la infamia”, coordinador del Centro de Estudios de Guatemala, hijo de un célebre guerrillero y nieto del Premio Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias, considera que este tipo de campañas pretenden dividir el país y cuestionar la sentencia contra Ríos Montt.
“Están haciendo circular el documento “Rostros de la infamia” entre militares, la Fundación contra el Terrorismo, entre los sectores más conservadores. Es una especie de campaña negra. En las últimas páginas del texto atribuyen a los que ellos llaman infames, es decir, a nosotros, una especie de plan de destabilización. En realidad es un plan espejo, porque ese es el plan de ellos”, afirma.
El abuelo de Sandino Asturias, el Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias, escribió:
Guatemala, un primer paso contra la impunidad
Cuando hace unos días la jueza Yasmín Barrios condenó a 80 años de cárcel al exdictador guatemalteco Ríos Montt por genocidio y crímenes contra la humanidad, la sala estalló en cánticos. Víctimas, supervivientes y defensores de los derechos humanos entonaron algunas estrofas de este poema de Otto René Castillo:
“ Aquí no lloró nadie. Aquí solo queremos ser humanos, comer, reír, enamorarse, vivir, vivir la vida y no morirla”.
La propia magistrada no pudo evitar las lágrimas. Lo que parecía imposible acababa de ocurrir, en un país caracterizado por la impunidad, donde 250.000 personas murieron, la mayoría indígenas y civiles, masacrados, y donde miles de mujeres fueron víctimas de violencia sexual. Según Naciones Unidas, el 93% de los crímenes fueron cometidos por militares y paramilitares.
“Las atrocidades incluyeron violaciones, desplazamientos forzosos, asesinatos extrajudiciales”, destacó la jueza Yasmín Barrios, que no pudo evitar una voz temblorosa ante el capítulo histórico del que estaba formando parte. “La población indígena maya ixil fue criminalizada. El solo hecho de pertenecer a este grupo indígena era un crimen fatal”, sentenció.
“El Ejército violó de forma sistemática a las mujeres ixil, incluyendo a mujeres embarazadas y a ancianas. Esto contribuyó a la destrucción social y étnica. El trauma psicológico sufrido por los supervivientes ha causado un daño intergeneracional. Los juzgadores hemos podido constatar que se produjo la muerte sistemática de adultos, niños y ancianos de forma indiscriminada", afirmó la jueza Barrios en la lectura de la condena.
Y concluyó: “Sí hubo genocidio”.
"Lo mejor que les ha pasado a los pobres de Bangladesh"
El artículo “ Bangladesh, fábricas y pobreza” provocó el pasado viernes una oleada de reacciones en las redes sociales y en el buzón de la defensora de la comunidad de eldiario.es.
En él el autor, Roger Senserrich, sostiene que fábricas como la que se derrumbó en Bangladesh, en las que hombres y mujeres trabajan en condiciones inhumanas por salarios ínfimos, “son probablemente lo mejor que le ha pasado a los pobres de Bangladesh en décadas”.
También afirma que los obreros que trabajan en este tipo de fábricas “lo hacen porque quieren ya que, aunque parezca mentira, la alternativa es mucho peor” y señala que “lo que a un europeo nos puede parecer una miseria, para muchos trabajadores de Bangladesh es la primera oportunidad desde hace generaciones para poder ganar un poco más de dinero”.
Y añade: “Las fábricas, peligrosas, desagradables, horrendamente vigiladas, han salvado más vidas a base de sacar a gente de la pobreza más abyecta que cualquier programa de ayuda o boicot que podamos imaginar”. A las empresas occidentales que usan mano de obra barata que trabaja en este tipo de fábricas se les debe exigir, en opinión del autor, “responsabilidad en sus inversiones, pero no olvidemos que sus inversiones han creado oportunidades para gente que nunca antes las tuvo”.
“Qué cosas tiene la gente, les ponen una fábrica y van a trabajar en vez de morir de hambre tan ricamente”, contesta con sarcasmo un internauta en las redes sociales. “Senserrich justifica la expotación como alternativa a la miseria”, protesta otro.
“El director de eldiario.es dice respondiendo a algunos comentarios que aunque sea un artículo con el que no está de acuerdo lo publica en nombre de la pluralidad. En nombre de la pluralidad publicaría también un artículo fascista? ¿Cuáles son los límites del pluralismo, tan mitificado?”, se pregunta una lectora en un mensaje al buzón de la defensora de la comunidad de eldiario.es.
"Desde un punto de vista científico el artículo es lamentable, así, de forma clara y contundente. Es penoso que se confunda la opinión dogmática carente de respaldo empírico con el análisis, la reflexión o la investigación. Y además, el mensaje subliminal de este artículo es repugnante: "los pobres seguirán siendo carne de cañón para nosotros porque de lo contrario su horizonte es morir de hambre o de enfermedad. Y como aunque estén explotados crearán riqueza y con ello prosperidad (pero no se dice cual ni para quien), pues fantástico"", lamenta Carlos Gómez Gil, Director del Máster de Cooperación al Desarrollo de la Universidad de Alicante.
La libertad de expresión es una de las bases fundamentales para una democracia real y es uno de los pilares que todo periodista debe defender a ultranza. Otra cuestión es en qué lado quiere posicionarse un medio de comunicación: qué posturas quiere defender, a qué cuestiones quiere dar visibilidad, qué injusticias y desigualdades quiere denunciar o justificar. Eso es lo que se denomina la línea editorial de un medio. La de eldiario.es se define así:
De qué lado queremos estar los periodistas
¿Qué pasaría si el cincuenta por ciento - o más- de los periodistas que cubren información política no acudiera a las ruedas de prensa sin preguntas?
¿Qué consecuencias tendría que los periodistas que estuvieran obligados a ir por presión de sus jefes, lo hicieran con pancartas contra las ruedas de prensa sin preguntas, con lemas como “Sin preguntas no hay periodismo. Sin periodismo no hay democracia”?
¿Qué beneficios tendría que los periodistas reivindicaran su maltrecho derecho a repreguntar en caso de que su interlocutor no contestara a su primera pregunta?
¿Qué efecto provocaría que los periodistas alzaran la voz y gritaran sus preguntas en caso de que les arrebataran micrófono y turno para preguntar?
¿Qué consecuencias tendría que los periodistas mencionaran en las ruedas de prensa aquellos asuntos que sus jefes les han señalado como temas por los que no preguntar?
¿Se percibirían cambios en las informaciones publicadas/emitidas y en la propia sociedad y política del país si todos periodistas actuaran como si no trabajaran para los medios de comunicación que les pagan, sino para la gente, si concibieran la información como servicio público?
¿Qué pasaría si por encima del corporativismo empresarial estuviera el deseo de trabajar para denunciar las desigualdades y mejorar la sociedad?
¿Cómo sería percibido que todos periodistas asumieran aquello que dijo Kapuscinski sobre “el carácter intencional” del periodismo, como herramienta para intentar cambiar el mundo, para intentar mejorarlo?
¿Qué repercusión política y social tendría un periodismo concebido no para perpetuar el pensamiento dominante, sino como uso público de la palabra, como altavoz de la ciudadanía y no de los poderes privados?
Estas y otras cuestiones son semanalmente planteadas por los lectores en el buzón de la Defensora de la comunidad de eldiario.es, que introducen debates siempre necesarios. Y sin duda son preguntas que debemos hacernos cotidianamente quienes ejercemos esta profesión, para decidir qué función queremos tener en el contexto actual. Para elegir de qué lado queremos estar.
En la indiferencia hay toda una toma de partido. En la creencia de que una persona sola no puede hacer nada se esconde una resignación adelantada y quizá, quién sabe, un deseo de no asumir responsabilidades. El periodismo es publicar lo que alguien no quiere que se publique, cuestionarse lo que ocurre con rigor y sentido crítico, buscar los porqués, actuar como contrapoder en un mundo cada vez más desequilibrado. Para no terminar siendo cómplice del discurso hegemónico, sino de la verdad, por molesta que sea.
Clima de confrontación en Venezuela
La atmósfera de Caracas se ha enrarecido desde el pasado domingo, cuando se celebraron las elecciones que dieron la victoria a Nicolás Maduro.
Ya el lunes se registraron acciones de grupos organizados -las llamadas guarimbas- en varios puntos del país. Partidarios del líder de la oposición Henrique Capriles hicieron arder neumáticos, arrojaron cócteles molotov caseros y prendieron fuego a al menos dos sedes del PSUV (Partido Socialista de Venezuela).
"Son unos incivilizados, los chavistas son hampa, son delincuentes incivilizados, y ahora ponen a un conductor de metro[bus] como presidente, que se vaya a conducir metros, que para presidente no es", gritaba Patricia, una partidaria de Capriles, cuando esta periodista le preguntó por qué estaba en una cacerolada de apoyo al candidato opositor.
Los barrios populares, en alerta
Capriles recurrió al llamamiento de caceroladas para que sus seguidores muestren su desacuerdo con los resultados electorales, pero tras los últimos episodios de violencia optó por desconvocar una protesta prevista para ayer. Por su parte, Nicolás Maduro convocó un “cohetazo” celebrado esta noche, con lanzamientos de cohetes, como protesta y “llamamiento por la paz”.
En algunos barrios populares donde el chavismo despierta grandes simpatías a causa de las misiones educativas, sanitarias y culturales introducidas en esas zonas desfavorecidas, se han celebrado asambleas para estudiar la situación de tensión actual.
“Tenemos que estar alerta, camaradas”, gritaba este martes Gabriela, una mujer de una de las ‘parroquias’ (barrios) situadas en los cerros de Caracas. “Quieren desestabilizar y pueden venir contra nosotros, como ya hicieron otras veces. Tenemos que resistir”, advertía.
“Alerta máxima, los grupos defensivos tienen que estar en alerta”, insistía también el resto de los asistentes a la asamblea barrial.
En algunas zonas grupos motorizados chavistas han organizado rutas de vigilancia para proteger sedes del PSUV, centros médicos y otros lugares que han sido objeto de ataques. Una de estas agrupaciones motorizadas, los Motorizados de Hugo Chávez, acudió esta semana a las inmediaciones de la televisión VTV, donde seguidores de Capriles habían rodeado la sede del canal de tv.
“Acá estamos las fuerzas motorizadas para defender la revolución, con disciplina, con conciencia política, con respeto a la Constitución y a las Fuerzas Armadas”, decía uno de sus integrantes.
“Los barrios están tranquilos. Capriles, no toque a la gente de los barrios, la gente de la clase media vinieron a tomar este canal, llegamos nosotros y salieron corriendo como cobardes. No a la violencia, vayamos a la batalla de las ideas, hemos puesto a Maduro, ahora nos toca garantizar que eso se mantenga. Si los pueblos de Caracas bajan, va a arder Caracas. Estamos conscientes, tenemos disciplina, somos revolucionarios”, exclamaba, refiriéndose a la fuerza popular de los barrios más humildes situados en las colinas, de donde ya en 2002 bajaron miles de personas para defender a Chávez contra los golpistas que intentaron tomar el poder.
Una de las zonas pobres de Caracas, construida sobre un 'cerro' (Foto: Olga Rodríguez)
Nicolás Maduro, de "hijo de Chávez" a presidente
Un cierto gusto amargo -provocado porque las encuestas preveían una mayor victoria de Maduro y porque en este país los triunfos eran hasta ahora mayores- ha dado paso al optimismo en las filas del chavismo.
En el seno del gobierno y en su propio entorno se destaca la importancia de ganar con 265.256 votos de diferencia en unas elecciones a las que estaban llamados unos 18 millones de venezolanos, en un contexto de duelo, con la ausencia de Hugo Chávez y en un momento en el que el chavismo, a pesar de su amplia popularidad, tenía una tendencia descendente, sobre todo en las elecciones no presidenciales, donde no se elegía a Chávez, sino a su partido.
Fuentes del gobierno venezolano transmiten aquí en Caracas la siguiente convicción: “El gobierno, las Fuerzas Armadas y el pueblo venezolano han obtenido una victoria irreversible y seguirán trabajando por la revolución”.
Así lo ha manifestado el propio Nicolás Maduro, presidente del país, quien en su primer discurso tras el resultado electoral, en la noche del domingo, ya quiso subrayar que “lo que haya que rectificar, se rectificará”.
“Lo que vamos a hacer es construir un gobierno poderoso, del pueblo, un gobierno que rectifique lo que tenga que rectificar y vamos a construir una nueva, amplia, poderosa mayoría de la revolución bolivariana”, ha indicado.
Y eso es lo que le toca ahora. Frente a Chávez, de indiscutible carisma, conocido y adorado por millones de venezolanos, Maduro es aún un desconocido para muchos. Para este “trabajador humilde”, como se define a sí mismo, antes conductor de autobús, veterano activista, sindicalista y exmilitante de la Liga Socialista, bajista en su juventud del grupo de rock Enigma, comienza ahora el momento de presentarse como Nicolás Maduro y no solo como el “hijo de Chávez”.
Y tendrá que combinar esa tarea con la de gobernar y proseguir, como ha prometido, con la revolución socialista bolivariana “para conseguir pobreza cero”.
Ya en su campaña Maduro anunció que, al igual que Chávez hizo en su momento, él girará por todo el país, “para conocer a la gente y ver de primera mano los problemas que tiene cada estado”.
Todo ello lo tendrá que hacer en un escenario donde la oposición se resiste a reconocer su legitimidad, exige recuento de votos y llama a sus seguidores a salir a salir a la calle, lo que augura semanas de tensión política en el país. En las últimas horas ya se han registrado disturbios violentos y Maduro ha denunciado la quema de dos sedes del Partido Socialista venezolano.
Voluntad de análisis
Fuentes del gobierno insisten en la voluntad de seguir gobernando para el pueblo y de analizar qué factores, más allá de la propia ausencia de Chávez y las apresuradas elecciones consecuencia de su muerte, han influido en el descenso electoral del chavismo.
“A nosotros nos corresponde gobernar con el Pueblo. Revisar y rectificar donde haya que hacer, y cumplir el programa de la Patria!. L@s revolucionari@s a reflexionar. Pero sobretodo a TRABAJAR,con nuevos bríos, con nuestro Plan. Escuchando y obedeciendo al Poder Popular ”, ha escrito en su cuenta de Twitter el vicepresidente venezolano Jorge Arreaza, quien, al igual que Maduro, ha tenido críticas para la negativa de la oposición a reconocer los resultados.
“Lo veníamos advirtiendo: gritaron fraude y guarimbas 2004/ reiteraron en 2005/ no iban a reconocer en 2007/ Y ahora repiten el patrón”, ha escrito Arriaza.
Una distancia no tan pequeña
A pesar del empeño de Capriles en no admitir los resultados de estas elecciones -ha llegado a decir que si Maduro “ya era ilegítimo, ahora es ilegítimo de verdad”- lo cierto es que los 234.935 votos que han otorgado el triunfo al candidato chavista son más que suficientes para gobernar y constituyen una victoria.
Ajustado triunfo del chavismo en las elecciones venezolanas
La estrecha distancia entre Maduro y Capriles en los resultados electorales y la negativa de este último a reconocer el triunfo del chavismo en los comicios hacen prever un escenario de tensión política y confrontación en los próximos días.
Esta misma noche se ha sentido un clima enrarecido en esta ciudad, Caracas, donde han volado rumores y conjeturas sobre el futuro más inmediato del país. Al contrario que en otras ocasiones, no ha habido un ambiente de gran celebración. En las filas del chavismo el triunfo de Maduro se ha sentido como una amarga victoria, más aún cuando Capriles ha rechazado los resultados oficiales.
Algunos grupos partidarios de Nicolás Maduro han salido a las calles, pero en sus rostros se percibía cierta decepción.
“Esto es una victoria amarga porque Chávez ya no está con nosotros y estamos por ello aún en pleno duelo y amarga porque los resultados no son los que esperábamos”, confiesa Marianela, una joven que ondea una bandera roja en el centro de Caracas.
"Pa'trás, ni para tomar impulso"
El 23 de enero es un humilde barrio de Caracas construido sobre una colina poblada por pequeñas viviendas de ladrillo multicolores. Aquí se encuentra el Cuartel de la Montaña -en el que descansa el cuerpo de Hugo Chávez- y aquí buena parte del vecindario apoya a Chávez y a su sucesor, Nicolás Maduro.
Esta es una zona emblemática objeto de la inversión y las políticas sociales del gobierno, con centros de atención primaria y las llamadas ‘misiones’ educativas y culturales, financiadas con los beneficios de Pdvesa, la empresa estatal del petróleo.
En la plaza del Che Guevara, inaugurada hace un año, la misión cultural Corazón Abierto ofrecía ayer un recital de música y poesía y algunos vecinos hablaban entre ellos de política.
“No podemos permitirnos regresar al pasado”, dice Arquímedes, más conocido por Coco en el barrio.
“Aquí hay mucha gente que ha tenido acceso a la educación, sanidad y a una vivienda digna gracias a las misiones, con alojamiento para niños de la calle, psicólogos, cursos de agricultura o artesanía. Esto antes era un descampado donde la droga campaba a sus anchas", indica.
"La droga no ha desaparecido, ni los chicos armados. Trabajas tú pero trabaja el traficante también. Pero ahora hay gente que se ha rehabilitado, tenemos nuestros espacios, que gestionamos nosotros, nuestro tejido social, nuestras ayudas, nuestros jardines”, añade.
El chavismo presenta las elecciones de hoy como un plebiscito entre socialismo y neoliberalismo
“No volverán”, “Chávez vive la lucha sigue” y "Chávez, te lo juro, mi voto es por Maduro", han sido algunos de los eslóganes coreados en los mítines de Nicolás Maduro durante la campaña electoral.
Las filas chavistas han querido dejar claro que, aunque Hugo Chávez se haya ido, sus planes continuarán a través de la figura de Maduro, elegido por el propio Chávez como su sucesor. Esto último es algo muy recalcado dentro del Partido Socialista venezolano y el propio Maduro lo ha recordado estos días.
Este mismo viernes el candidato chavista insistía en este aspecto en un artículo publicado en el diario británico The Guardian, titulado “Bajo mi mandato la revolución continuará”, y en el que señalaba:
“Hemos perdido a nuestro extraordinario líder, pero su proyecto, construido colectivamente por trabajadores, campesinos, mujeres, indígenas, jóvenes y descendientes de africanos, está más vivo que nunca”.
A lo largo de la campaña Maduro ha presentado estas elecciones como un plebiscito entre socialismo y neoliberalismo, entre 'revolución y retroceso'.
"Yo no estoy aquí porque me mantengan los cheques económicos de la burguesía rancia caraqueña ni porque me arrodille ante el imperialismo. Mi única aspiración era ver una patria libre, de pie y socialista, y eso fue lo que nos dio Chávez", ha proclamado en sus mítines.
Jornada electoral

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"¿Sabes cuánto nos queda para llegar al centro de Bagdad?"09/04/2013 - 14:28h