eldiario.es

Periodismo a pesar de todo

Olga Rodríguez

Periodista especializada en información internacional. Tras cubrir las revoluciones árabes en 2011, acaba de publicar el libro Yo muero hoy. Las revueltas en el mundo árabe, (Debate). Ha desarrollado buena parte de su carrera profesional en la Cadena SER, Cuatro y CNN+, cubriendo entre otros conflictos la guerra de Irak, y ha sido colaboradora habitual de Público y Periodismo Humano.

Israel, Palestina: Cómo empezó todo

152 Comentarios

Mujeres palestinas de Gaza lloran por la muerte de varios integrantes de una familia, entre ellos niños (Efe)

“Si eres neutral ante situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor” (Desmond Tutu)

 Cómo empezó todo, preguntan algunos estos días. Esto, lo que está ocurriendo en Gaza, se inició hace mucho tiempo. Comenzó con los pogromos, las persecuciones racistas de judíos primero en Rusia, después en Europa. Comenzó con el antisemitismo europeo, con el nazismo, con el genocidio contra los judíos y con la posterior decisión de Europa, motivada por la culpa de lo ocurrido, de apoyar y fomentar el sionismo -surgido en el siglo XIX- y la masiva emigración judía a Palestina.

Comenzó cuando el protectorado británico de Palestina miraba hacia otro lado mientras los judíos se organizaban en bandas armadas que cometieron atentados terroristas, matando a gente, contra objetivos británicos y árabes.

En 1947 la ONU, motivada por la responsabilidad y culpa europea del horror contra los judíos, aprobó un plan de partición que asignó el 54% de la Palestina del mandato británico a la comunidad judía (llegada la mayoría tras el Holocausto) y el resto, a los palestinos. Jerusalén quedaba como enclave internacional.

En los primeros meses de 1948 las fuerzas armadas judías clandestinas -escribo judías porque así se autodenominaban, y aún no se había declarado la independencia de Israel- elaboraron el Plan Dalet, cuyo fin era, entre otras cosas, hacerse con el control de la vía que unía Jerusalén con Tel Aviv, una zona que no figuraba como futuro territorio israelí en el plan de partición de la ONU. De ese modo expulsaron a miles de personas y asesinaron a cientos. Es decir, ya hubo entonces un plan de limpieza étnica.

Seguir leyendo »

Los designios de las puertas giratorias

Un policía egipcio se dispone a disparar un bote de gases lacrimógenos contra unos manifestantes (EFE archivo)

Este último año España ha exportado armamento por valor de 3.907 millones de euros, una cifra que duplica la cantidad del año 2012. El ministro de Defensa Pedro Morenés hace méritos. No es para menos. Es el mismo que antes de ocupar su puesto actual ejerció como consejero de una empresa que vendía bombas de racimo a países como Libia (Instalaza S.A). Antes de eso, también ocupó el cargo de director ejecutivo en España de la empresa MBDA, que diseña, fabrica y vende misiles. Y es el mismo que desde 2011, ya como ministro, desea vender 250 carros de combate Leopard a Arabia Saudí, esa monarquía absolutista que reprime con las armas a los manifestantes no solo de su territorio, sino de países vecinos como Bahréin.

Este último año más de un tercio de las exportaciones de armas se ha realizado a países de Oriente Medio, donde se ha registrado un dramático aumento de la represión como respuesta a las revueltas populares de 2011. Diversas organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional han expresado su preocupación por el crecimiento de la venta de armas españolas a Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos -amigos del ex rey Juan Carlos-, no solo por las graves violaciones de los derechos humanos existentes allí, sino por el apoyo que dan a algunos grupos insurgentes en el escenario sirio.

Egipto ha sido otro de los receptores de armamento. Sí, el mismo Egipto que reprime a manifestantes -cientos han muerto en las calles en los últimos meses, miles han resultado heridos- y encarcela a opositores políticos y activistas. España ha vendido a Egipto diverso material de 'defensa', como piezas para vehículos blindados y pistolas. Además, ha donado cartuchos lacrimógenos para la policía egipcia, un tipo de arma que emplea para castigar todo tipo de protesta pacífica.

En una de esas protestas participó recientemente la abogada y activista socialista Mahienour El Massry, a quien tengo el gusto de conocer. Su presencia en una manifestación fue más que suficiente para que las autoridades egipcias la hayan condenado a dos años de cárcel. Ya ha iniciado el cumplimiento de su pena. Otros conocidos activistas, como el bloguero Alaa, han sido condenados a quince años de prisión. Su hermana pequeña, Sanaa, defensora a ultranza de los derechos humanos, fue arrestada hace unos días por exigir la puesta en libertad de Alaa. Ahora ella y otras 23 personas permanecerán 75 días encerradas, a la espera de la celebración de un juicio.

El Gobierno de Rajoy está contribuyendo a militarizar aún más Oriente Medio, con transacciones ajenas al respeto de los derechos humanos y de la paz y, por lo tanto, a la seguridad colectiva a largo plazo. Como destacaba hace unos días Amnistía Internacional, en un informe en el que también ha colaborado entre otros Intermon Oxfam, el Gobierno "está jugando con fuego". No se podía esperar otra cosa de un ministro que antes de llegar a ocupar la cartera de Defensa fue un ejecutivo en la industria de los negocios armamentísticos. Como se ve, los designios de las puertas giratorias no son inescrutables.

Seguir leyendo »

Pablo Iglesias: “El poder no teme a la izquierda, sino a la gente”

104 Comentarios

El líder de Podemos, Pablo Iglesias. / Marta Jara

Pablo Iglesias nos recibe en un restaurante en el centro de Madrid. Es miércoles 4 de junio. Se le nota cansado. "Necesito dormir", reconoce sonriendo. Ya ha pasado el tiempo suficiente para que los resultados de Podemos en las elecciones europeas hayan sido digeridos por unos e interiorizados con alarma por otros.

Almorzamos mientras charlamos y a cada rato alguien se acerca a la mesa para felicitarle: todo un símbolo del fenómeno en el que él y Podemos se han convertido.

Ya ha estado en Bruselas, allí se ha reunido con Alexis Tsipras, ¿con qué impresión viene?

Seguir leyendo »

Felicidades Felipe VI. Te quiero mucho. Banco Santander

52 Comentarios

No quisieron perder el tiempo. Tan solo unas horas después de la coronación del rey, parte del Ibex-35 engrasó la adulación para felicitar a Felipe VI no solo en persona, sino también vía prensa. Para eso, empresas como Telefónica, ACS, Iberdrola, Cepsa o el banco Santander compraron páginas enteras en los diarios.

 Telefónica e Iberdrola eligieron la misma foto que se colocó en la Puerta del Sol, de Felipe y Letizia, y añadieron un Felicidades. Semejante uso de la imagen de los reyes daba lugar a cierta confusión: no quedaba claro si se trataba de un anuncio en el que las empresas mostraban su apoyo a la monarquía, o la monarquía a las empresas, diciéndoles: Felicidades, el aparato sigue en su sitio, no tenéis de qué preocuparos.

De hecho, ya lo dijo César Alierta, presidente de Telefónica: “Felipe aportará la estabilidad para cumplir con nuestras más elevadas metas”. Metas que, a la vista de los hechos, poco tienen que ver con los intereses de la gente. En 2013 Telefónica tuvo un beneficio de 4.593 millones de euros, una cantidad que no impidió el anuncio del despido de 6.830 trabajadores de la empresa.

En cuanto a la foto de los reyes con el logo de Iberdrola, no podía llegar en mejor momento: Hace tan solo unos días Competencia anunció la apertura de una investigación a la eléctrica para estudiar si ha manipulado de manera fraudulenta el precio de la energía eléctrica que, como todos sabemos -porque lo sufrimos- ha subido. En los últimos seis años la factura eléctrica se ha disparado un 60%, mientras la renta media de los hogares ha descendido al menos un 8,5%. Y en 2012 1,4 millones de viviendas sufrieron cortes de luz por impago.

Pues ahí estaban, esplendorosos, Felipe y Letizia, sonrientes, junto al logo de Iberdrola. Zarzuela no ha protestado por el empleo de esa imagen, así que es de suponer que les gusta aparecer junto al nombre de la eléctrica.

Del Consejo de Administración de Iberdrola forma parte Ángel Acebes, que cobra por ello casi 27.000 euros al mes. El  presidente, Sánchez Galán, gana 7.400.000 euros anuales. No es de extrañar que haya dicho que “el rey ha apoyado el desarrollo de la económia española”. Y tanto. El desarrollo de la economía de la elite a la que él pertenece, por supuesto.

La felicitación-anuncio de Cepsa también ha tenido su aquél. Con el logo de la compañía, a toda página, una frase: “Felicidades a Sus Majestades”, y un texto: “En Cepsa ponemos toda nuestra energía para seguir construyendo un futuro mejor para España y los españoles en esta nueva etapa de la mano de Sus Majestades”.

 También Iberia se apunta a dirigir el futuro de España junto con los reyes, y para ello en su página comprada en los diarios eligió lo siguiente: “Un gran horizonte por delante. Desde Iberia queremos felicitar a Su Majestad Felipe VI. Juntos haremos más grande el mañana”.

Hubo más empresas felicitando, pero la que se lleva la palma es el banco Santander. En su anuncio, a toda página, aparece una niña rubia que sostiene un dibujo. Sobre ella, en letras que pretenden asemejar la caligrafía infantil, podemos leer “Bienvenido Felipe”. Más abajo, “Miramos el futuro con ilusión y damos la bienvenida al Rey de España”. Y ya dentro del dibujo que sostiene la niña, en caligrafía infantil, leemos:

“Viva el nuevo rey Felipe. Enhorabuena Felipe. Te quiero mucho”, flanqueado por dos corazones. Al lado, el logo del banco: “Santander. Un banco para tus ideas”.

Seguir leyendo »

Nuestra prueba de patriotismo

78 Comentarios

El príncipe Felipe y Ana Botella, en un acto de apoyo a la candidatura de Madrid 2020 (Efe)

Dicen Ana Botella y Esperanza Aguirre que este jueves, día de la coronación, los madrileños tenemos que dar "prueba de patriotismo" mostrando “pleno respaldo" a los nuevos reyes, aclamando a Felipe VI, colgando banderas rojigualdas en ventanas y balcones, creando una marea patriótica. Quieren una escenificación.

Este jueves, o dices “viva el rey”, o nada. La delegación del Gobierno ha prohibido dos manifestaciones republicanas, pero también una protesta contra los recortes en educación y una concentración contra la impunidad de los crímenes del franquismo, a pesar de que la misma estaba prevista para las ocho de la tarde en Sol, cuando los actos de proclamación ya habrán terminado.

Felipe VI comenzará su reinado en un contexto de doble imposición: la de su coronación, sobre la que los ciudadanos no hemos podido pronunciarnos en referéndum, y la de la censura, con la denegación de permiso de diversas protestas públicas cuyo fin no es celebrar que el nuevo rey ha llegado, aleluya.

La propaganda al servicio de la monarquía es tal que se presenta como democrática la coronación de alguien que no ha dicho ni mu sobre los recortes, los desahucios, la sanidad y educación públicas, las pensiones y la jubilación, el crecimiento de la desigualdad, el papel del Banco Central Europeo o el FMI, por citar algunas de las cuestiones que más nos afectan. Es hijo del rey, es Borbón y ha estudiado mucho. ¿Qué más queremos los súbditos?

Llaman ser patriota a aplaudir al rey pase lo que pase, como en el cuento del rey desnudo. Pero el patriotismo es otra cosa. Ser patriota no es tener cuentas en paraísos fiscales y sí lo es contribuir con el Estado pagando los impuestos que corresponden. Ser patriota no es defender los desahucios o los recortes de servicios públicos fundamentales para las personas que viven en tu país. No es rescatar entidades financieras con el dinero de todos, sino hacer políticas que rescaten a la gente.

Los que se han apropiado del término patriota quitan al Estado empresas rentables para dárselas a entidades privadas y socializan empresas privadas cuando éstas tienen pérdidas, para rescatarlas con el dinero de todos.

Quienes se sienten dueños del patriotismo y nos dicen que ser patriotas es aplaudir al rey son los mismos que han defendido la venta de viviendas de protección oficial a fondos buitre -extranjeros-, que en pocos meses han duplicado el precio de venta. Son los que niegan la justicia universal a los españoles, e incluso quienes están dispuestos a dar la espalda a un ciudadano español para defender los intereses del ejército extranjero que le ha asesinado.

El patriotismo del Ayuntamiento del PP de Madrid va a destinar 21 millones de euros para convertir un parking público de Canalejas en un complejo de lujo pero se niega a garantizar a los ciudadanos una vivienda digna y otros derechos fundamentales. El patriotismo del Ayuntamiento de Madrid recorta la ayuda para necesidades sociales de emergencia pero decide renovar el mobiliario urbano en las calles por las que pasará la comitiva tras la proclamación de Felipe VI. El resto de Madrid no es digno de renovación.

El patriotismo de la alcaldesa Ana Botella es el que la lleva a un spa de lujo en Portugal horas después de la muerte de cinco jóvenes en la instalación municipal Madrid Arena, que no tenía licencia ni cumplía la normativa de seguridad. Es ese patriotismo con el que afirma que la reforma laboral del PP, la que nos ha impuesto más recortes, es “la ideología que más progreso ha traído a la humanidad”.

Cada revisión de la lista de espera quirúrgica en Madrid bate un nuevo récord: La región gobernada por Ignacio González acumula 75.000 personas aguardando una intervención tras el recorte en presupuesto y plantilla. Pero ser patriota es salir a la calle a saludar y aplaudir al hijo de un rey que llega a jefe de Estado para asumir un cargo hereditario, vitalicio e inviolable. Nos lo dice una alcaldesa no electa como tal, en una región con un presidente de comunidad no electo como tal, sobre un jefe de Estado no elegido.

La monarquía ha protagonizado casos de corrupción, ha trabajado por el mantenimiento del statu quo, ha servido a los intereses de una elite, ha sido parte de este engranaje en el que se ha institucionalizado la estafa. Teniendo en cuenta que Felipe VI es sucesor de ello, un mínimo gesto de patriotismo nos exige recordar a quien hereda el trono sin haber dicho nada que los aplausos hay que ganárselos.

Reivindiquemos otro tipo de patriotismo. El que defiende derechos para todos y no solo para unos pocos. El que trabaja por una vida digna y por una mayor igualdad. El que lucha por que no haya privilegios para una elite a costa de una mayoría. El que hace de la solidaridad su bandera.

Seguir leyendo »

Ya les pararemos los pies...

26 Comentarios

Marine Le Pen, del Frente Nacional francés y Geert Wilders, del Partido para la Libertad de Holanda, también de extrema derecha

Parte de Europa, amnésica y perdida, se ha echado en brazos de la extrema derecha, que ha ganado las elecciones en Francia, Croacia o Dinamarca y ha subido significativamente en Austria o Finlandia. No es casualidad. No se trata tan solo de una consecuencia de la desafección hacia la política, herramienta a través de la cual nos han inoculado dolorosas dosis de recortes, austeridad, dobles raseros, estafas, y mayor desigualdad.

En la película Cabaret, con una inmensa Liza Minnelli, los protagonistas preguntan a un aristócrata adinerado, símbolo de la oligarquía alemana, por las alianzas con los nazis. “Los nazis son una pandilla de matones, pero sirven a un objetivo: detener a los comunistas. Luego ya les pararemos los pies”, contesta el tipo.

Tres cuartos de hora después de película, y ante una escena en la que decenas de personas cantan “Tomorrow belongs to me”, con la esvástica en un brazalete y el brazo en alto, vuelven a preguntar al ricachón: “Sigues pensando que les pararéis los pies?”. El nazismo controlaba ya Alemania.

En 2012 el entonces ministro del Interior francés Manuel Valls dio la orden de desmantelar campamentos de gitanos y expulsar a sus ocupantes de Francia, alegando que “tienen modos de vida extremadamente diferentes” y que generaban “mendicidad y delincuencia”. A pesar de las críticas recibidas, poco después Valls presumía de haber expulsado a 5.000 gitanos del país y aseguraba, sin pudor alguno, que los índices de delincuencia habían descendido gracias a ello.

Más tarde otra imagen cargada de simbolismo dio la vuelta a Europa: la de una menor de edad, una gitana kosovar, expulsada de Francia mientras se encontraba en una excursión escolar. La sacaron del autobús delante de todos sus compañeros. A pesar del revuelo y de las críticas vertidas por multitud de organizaciones defensoras de los derechos humanos, Valls aseguró: “Nada me hará cambiar de rumbo”. Nada de eso fue un obstáculo para que en 2014 Hollande terminara nombrando a Valls primer ministro de Francia.

Hace unos días, ante el triunfo en las europeas del Frente Nacional de Marine Le Pen, Valls alertaba de que “el momento es grave para Francia y para Europa”. Demasiado tarde. Jalear la discriminación contra los otros durante años, instrumentalizar la inmigración para desviar la atención de los desmanes gubernamentales, ha sido la estrategia de varios gobiernos europeos en estos últimos años. Y de aquellos polvos vienen estos lodos.

En Alemania y en otros países del norte europeo ha aumentado el racismo institucional contra la emigración pobre del sur de Europa (es decir, nosotros). Bélgica y Suiza representan dos precedentes muy duros en materia migratoria y desde Bruselas lleva tiempo apelándose al refuerzo de la fortaleza europea para excluir a los de fuera, para vetarlos, para crear un enemigo externo al que culpar de los males creados e impulsados por el poder interno.

España no es una excepción: centros de internamiento para extranjeros donde se detiene a gente por el simple hecho de no tener papeles, vallas con concertinas, expulsión de personas sin considerar su derecho de asilo, malos tratos, ataques, redadas racistas, etc.  Tanto el poder político como diversos medios de comunicación han contribuido a apoyar semejantes medidas, con titulares alarmistas y términos como “avalancha”, “peligro”, “invasión” o “desestabilización”, cuando no hay mayor desestabilización para la gente que las medidas de austeridad que nos aplican nuestros gobiernos.

Es significativo observar cómo el programa electoral de la extrema derecha francesa apela a un chauvinismo patriótico, exaltando la soberanía nacional, con una retórica aparentemente enfrentada a las políticas de austeridad y a las imposiciones de Bruselas, algo ausente en los programas de buena parte de los partidos mayoritarios tradicionales. Con ello ha cosechado apoyos y votos.

Es significativo también que, a pesar de la grave situación de los países del sur de Europa, sea en algunos de ellos donde se hayan registrado resultados esperanzadores. Es el caso de España, con una caída del bipartidismo y con el aumento de votos para formaciones que piden más democracia contra los recortes y la oligarquía. Es el caso también de Grecia, con el triunfo de Syriza, agrupación de la izquierda que ha criticado duramente las políticas de austeridad y sin la cual quizá el partido neonazi Amanecer Dorado habría acaparado más apoyos, al erigirse como formación crítica con "el sistema".

Seguir leyendo »

"Las elecciones en Egipto son un fraude"

(Imagen/edición vídeo: Laura Arau)

Egipto acaba de celebrar unas elecciones presidenciales en un clima de represión y falta de libertades. Con tan solo dos candidatos, y con los Hermanos Musulmanes prohibidos y condenados a la cárcel o la clandestinidad, el resultado ha dado la victoria al mariscal Mohamed Al Sisi, perpetrador del golpe de Estado del pasado verano.

En los últimos meses miles de manifestantes y activistas han muerto, han sido encarcelados o se han visto obligados a exiliarse. Este mismo fin de semana diez personas más han sido condenadas a muerte, que se suman a otras 720 sentenciadas a la pena capital hace unas semanas. La aprobación de una dura ley antiprotestas ha llevado a prisión tanto a militantes islamistas como a izquierdistas laicos.

El último episodio de represión se dio hace tan solo unos días, cuando la activista Mahienour El Masry, abogada y militante en la agrupación de los socialistas revolucionarios, ingresó en prisión, condenada a dos años de cárcel por el simple hecho de haber participado en una protesta. Tras ello, la policía asaltó por segunda vez la sede de una ONG y detuvo a quince personas, abogados y activistas.

Mientras tanto, los integrantes de la Hermandad Musulmana, los más castigados por el régimen militar, así como sus círculos cercanos, se encuentran arrestados, son objeto de vigilancia o se ven obligados a exiliarse. Es el caso de Hussein El Khazaz, asesor y estrecho colaborador del presidente derrocado Mohamed Morsi:

 “Salí de Egipto porque estaba claro que iban a por el resto del equipo asesor, detuvieron a casi todos el día del golpe de Estado y de hecho en Egipto solo queda una asesora en libertad. Así que estoy aquí en Turquía desde agosto”, nos dice durante una entrevista que mantenemos a las orillas del Bósforo en Estambul y de la que algunos fragmentos pueden verse en el vídeo colgado al inicio de esta noticia.

Seguir leyendo »

Una huida hacia delante

38 Comentarios

El Rey Juan Carlos y el Príncipe de Asturias este martes (EFE)

El exconsejero de Cooperación de la Generalitat Valenciana, que malversó ayudas de cooperación destinadas a gente necesitada de agua potable y canalizaciones, puede librarse de la cárcel por ahora si paga una fianza de 200.000 euros. No es un hecho aislado. Hace tan solo unos días se supo que cuatro exdirectivos de Caixa Penedés evitarán la prisión tras devolver sus pensiones millonarias.

Ambos casos son ejemplos de la impunidad con que opera una elite que controla el país y que, en su afán de enriquecerse sin límite, es responsable de casos de corrupción, de los recortes, de la precariedad de tantos, del aumento de la desigualdad. Mientras, los detenidos en las Marchas de la Dignidad de marzo continúan arrestados y dos sindicalistas que participaron en un piquete son condenados a tres años de cárcel.

Este modelo requiere una revisión. Con casi cinco millones de desempleados, con decenas de miles de jóvenes obligados a emigrar, con cientos de miles condenados a la precariedad y la explotación laboral, con unos servicios sociales en proceso de reducción y unos derechos fundamentales cuestionados por las autoridades, es legítimo reclamar una inspección a fondo del modelo actual, incluído el papel de la Casa Real, salpicada de casos de corrupción y dotada de un carácter antidemocrático, ya que ninguno de nosotros va a poder elegir al futuro jefe del Estado.

Evidentemente no estamos en el mismo contexto que en 1978, cuando se aprobó la Constitución actual, a la que algunos pretenden presentar como inamovible. Curiosamente, entre ellos están los mismos que defendieron la modificación de un artículo de la misma en 2011, y que supuso dar prioridad al pago de la deuda del Estado por encima de los intereses de la mayoría de la población (de ese modo hubo vía libre para los recortes de un gasto social que ya de por sí era de los más bajos de la UE).

Juan Carlos fue coronado en 1975. Tres años después se votó una Constitución que implicaba la continuidad de ese rey que había sido designado por Franco. En estos días, quienes defienden el statu quo pretenden convencernos de que lo que se votó en el 78 vale para ahora y para siempre jamás.

Las leyes pueden cambiarse para ajustarse a cada momento histórico. Y por supuesto, también las constituciones. Por ejemplo, la Constitución de EEUU ha sido modificada por varias enmiendas, entre ellas la que introdujo el sufragio femenino, la que limitó el cargo de presidente a dos periodos, o la que bajó la edad mínima para votar hasta los 18 años. Cabe recordar aquí las palabras del presidente estadounidense Thomas Jefferson, contrario a una Constitución perpétua:

Seguir leyendo »

Si el príncipe Felipe fuera un verdadero demócrata...

66 Comentarios

Juan Carlos y su hijo Felipe

Si el príncipe Felipe fuera un auténtico demócrata, entendería que ahora, en pleno siglo XXI, le corresponde poner fin a una institución obsoleta y antidemocrática como la monarquía para dejar paso a la soberanía popular. No basta con un referéndum en el que los ciudadanos podamos elegir si la monarquía continúa o no. Al igual que no votamos solo una vez en la vida para decir sí o no al presidente del Gobierno, sino que lo hacemos cada cuatro años, tenemos derecho a decidir a menudo -y no solo una vez- quién debe ocupar la jefatura del Estado. Eso es, al fin y al cabo, una de las esencias de la democracia.

Si el príncipe Felipe fuera un auténtico demócrata entendería que la existencia de un Jefe de Estado llegado a tal por herencia real y sanguínea, con privilegios espectaculares, es un residuo de épocas oscuras en las que a los ciudadanos se les imponía ser simples súbditos.

Ha dicho Juan Carlos en su discurso de abdicación, que “hoy merece pasar a primera línea una generación más joven”, como si el príncipe Felipe fuéramos todos los nacidos a finales de los sesenta o en los años setenta, como si representara a todo esa generación. Si el príncipe Felipe fuera un auténtico demócrata corregiría a su padre y le recordaría que él, el heredero, no es precisamente representante de una generación afectada por la precariedad, el desempleo, los recortes y el aumento de la desigualdad. Si lo fuera, habría renunciado a sus múltiples privilegios: su mansión, su abultado sueldo, su exigencia de ser tratado como alguien elegido casi por un dedo divino, ante quien el protocolo ordena tratar como a nadie.

Ha dicho hoy Juan Carlos que cuando comenzó su reinado se propuso “encabezar la ilusionante tarea que permitió a los ciudadanos elegir a sus legítimos representantes”, para a continuación hablar de heredero. No hay nada más incompatible con la elección de nuestros representantes que un heredero. Pensará quizá que una mentira repetida muchas veces terminará siendo considerada verdad. No está de más recordar las palabras que pronunció Juan Carlos cuando tomó posesión de su cargo:

 “¿Juráis por Dios y sobre los Santos Evangelios cumplir y hacer cumplir las leyes fundamentales del Reino y guardar lealtad a los principios que informan el Movimiento Nacional?”, le preguntaron entonces, en el juramento.

“ Juro por Dios y sobre los Santos Evangelios cumplir y hacer cumplir las leyes fundamentales del Reino y guardar lealtad a los principios que informan el Movimiento Nacional”, contestó Juan Carlos.

Si el príncipe Felipe fuera un auténtico demócrata, admitiría que durante el reinado de su padre los ciudadanos no pudimos elegir a todos nuestros legítimos representantes porque el Jefe de Estado fue asignado a dedo y durante estas décadas no nos dieron oportunidad de decir si queríamos que continuara en su cargo. 

Si el príncipe Felipe fuera un auténtico demócrata, admitiría que la herencia de su cargo se corresponde a una imposición que se remonta al golpe de Estado que acabó con la II República, democrática, para sembrar años de terror, represión y impunidad, que desembocaron, casi cuarenta años más tarde, en la designación de Juan Carlos como sucesor, efectuada por el propio dictador.

Si el príncipe Felipe fuera un auténtico demócrata, abordaría toda la historia prohibida y subterránea de este país, aquella que sitúa a España como el país del mundo con más desaparecidos -más de cien mil, aún-, tan solo superado por las cifras del horror de Camboya. Reconocería que la impunidad sobre la que se construyó la tan mitificada Transición tiene como base el olvido, la desmemoria, y el rechazo a la verdad, justicia y reparación para tantos ciudadanos que lucharon por la democracia y que fueron asesinados, perseguidos o represaliados por ello.

Democratizar la jefatura del Estado a través de un referéndum es un primer paso, pero no el último. La imaginada Tercera República no se limita a liturgias, insignias, cánticos y banderas. En el imaginario colectivo la Tercera República conecta con ese otro mundo posible, por el que lucharon nuestros abuelos y bisabuelos, en el que la soberanía popular no se reduzca a tan solo palabras huecas, en el que la Carta de Derechos Humanos de Naciones Unidas no resulte tan solo tinta sobre papel, en el que todos podamos disfrutar de una vida digna, con una vivienda, un trabajo y un sueldo dignos. La imaginada Tercera República no implica el rechazo a quienes piensen diferente, sino la voluntad de incluir a todos, sin las imposiciones a las que nos han sometido durante toda esta prolongada Transición.

Desear una III República no es solo decir basta a la Casa Real, impregnada de privilegios y casos de corrupción. Es también, y sobre todo, reivindicar una democracia realmente participativa frente a un modelo -el régimen del 78- que hasta ahora ni siquiera ha llegado a ser representativo. Es luchar contra un sistema que quita viviendas a la gente para dárselas a los bancos. Es combatir unas políticas que fomentan la desigualdad y permiten que los ricos sean más ricos mientras nosotros tenemos cada vez menos. Es defender un mundo en el que no se criminalice la protesta -derecho fundamental en una verdadera democracia-, en el que la economía esté al servicio de la gente y no de una elite. Es reivindicar otra forma de entender la política.

Y es también, por supuesto, que ninguna familia, ni siquiera la de la Casa Real, esté por encima de otra. Los principios de la Revolución francesa, Libertad, Igualdad y Fraternidad, siguen pareciendo hoy revolucionarios en esta España de la casta.

Pero el matrix que representa este régimen está empezando a rasgarse y somos muchos los que vemos ya que el rey del cuento está desnudo, por más que insista en que lleva el más innovador de los modelos confeccionados por un sastre.

Si el príncipe Felipe fuera un auténtico demócrata, renunciaría a eso que llaman “su herencia”, a sus privilegios, defendería rendición de cuentas y revocatorios para todos, incluido el jefe de Estado, bajaría al mundo de los mortales y se uniría a nosotros, para ser uno más e intentar, si lo deseara, trabajar junto con tantos otros por una democracia participativa y real.

Seguir leyendo »

Más allá de las siglas: Ir donde está la gente

42 Comentarios

Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y Teresa Rodríguez, de Podemos, celebran sus cinco escaños

Hace unos meses el profesor de Ciencias Políticas Ariel Jerez me habló de un proyecto que se estaba fraguando: una iniciativa en un momento en el que desde diversos sectores de la sociedad se reclamaban nuevos modos de concebir la política para hacer frente al expolio y al aumento de la desigualdad. Lo documentaba con datos, estadísticas y encuestas que él y otros manejaban.

Meses más tarde, el profesor de Filosofía Luis Alegre y el activista Miguel Urban, perteneciente a Izquierda Anticapitalista, me convocaron en la librería La Marabunta para hablarme de algo en lo que estaban implicados. Esa fue la primera vez que oí hablar de la iniciativa ya con su nombre, Podemos.

En aquellos días tanto ellos como el profesor de Ciencias Políticas Juan Carlos Monedero, el politólogo Íñigo Errejón- que se convertiría en director de campaña de Podemos- o el propio Pablo Iglesias, entre otros, explicaron a cientos de personas interesadas que aquello iba a ser un proyecto horizontal, inclusivo, con Pablo Iglesias como imagen más visible, pero con mucha gente diversa detrás, y con un objetivo my claro: favorecer el protagonismo popular y ciudadano. Ese método participativo abierto a toda la ciudadanía es sin duda uno de los grandes logros y atractivos de Podemos.

Días después se hizo público que Pablo Iglesias irrumpía en la escena política. En tan solo unas horas recabaron decenas de miles de apoyos a través de su página web. Estaba claro que la iniciativa era algo diferente. ¿Por qué? Porque al contrario que las formaciones políticas clásicas, Podemos no pretende encerrarse entre cuatro paredes, sino ir donde está la gente, buscando apoyos, creando espacios de participación, transmitiendo ilusión, un empeño claro en ganar y no solo de conformarse con un trozo del pastel a cambio de legitimar el statu quo.

En estos meses la formación encabezada por Iglesias ha sido capaz de comunicar y de mostrar su voluntad de transformación no solo política, sino también social. Como él mismo decía este pasado lunes, “la comunicación es una de las grandes herramientas para dar la batalla en uno de los terrenos cruciales del combate ideológico”.

Crear hegemonía cultural

Mientras otras formaciones políticas parecen trabajar más por sus siglas que por la sociedad, o pecan de partidismos y sectarismos que ahuyentan a mucha gente, Podemos ha sabido entender la urgencia del momento y los intereses que comparten grupos diversos. Dicho en palabras de Monedero, “quienes quieran seguir teniendo una presencia social de secta en España solo necesitan insistir con verdad de catecismo en que solo hay salvación en la pureza ideológica”.

No es casualidad que Antonio Gramsci sea referencia para algunos de los impulsores de Podemos. Como señaló Habermas, la cultura puede ser una poderosa herramienta inmovilizadora, y sus valores, el modo en que el orden se perpetúa. Dicho en palabras de Chomsky, la globalización extiende el control de una minoría privilegiada frente a una mayoría subordinada. La creación de una nueva hegemonía cultural -usando el término gramsciano- no podrá conquistarse a través de una organización política encerrada en sus sedes o en sus politburós, sino con iniciativas dispuestas a encontrarse con otros, a ser más movimiento social y menos partido político.

Se puede hacer política solo con los militantes políticos o, por el contrario, se puede apostar por crear puntos de encuentro que rebasen los límites de los partidos, para integrar de forma activa a diversos grupos de la sociedad que comparten objetivos e intereses. Hay en esta segunda opción una voluntad transformadora que trasciende el ámbito de los programas electorales para concretarse en acción no solo desde el escenario político, sino también ideológico y cultural.

Izquierda Unida

En este sentido, resulta interesante repasar una entrevista que le hice hace un año al diputado de Izquierda Unida Alberto Garzón, una de las caras más populares de su formación, en la que decía precisamente que “IU, que se define como organización política y movimiento social, tiene que seguir perdiendo parte de partido y ganar parte de movimiento social para establecer mayor horizontalidad”.

Seguir leyendo »

- PUBLICIDAD -
- PUBLICIDAD -