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Inspección de Trabajo detecta que el decano de la ULPGC pagaba a Mauricio la Seguridad Social de su pareja

El informe de la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social considera acreditado que el exdiputado simuló el contrato laboral de la ciudadana cubana M.D.D.

Durante la visita de la inspectora, la trabajadora no supo describir las funciones que desempeñaba y “ni tan siquiera parecía saber utilizar el ordenador”

Si la entidad abonó 100,32 euros en concepto de Seguridad Social finales de febrero, a principios de marzo recibió el importe exacto por parte de Benítez del Rosario

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El exdiputado nacionalista José Carlos Mauricio a su llegada a la Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria.

El exdiputado nacionalista José Carlos Mauricio a su llegada a la Ciudad de la Justicia de Las Palmas de Gran Canaria. Alejandro Ramos

Fueron varias las visitas que la inspectora de Trabajo y Seguridad Social realizó al lugar que había constado como sede del Centro de Estudios Canarios (CEC), varios los requerimientos que hizo de la información contable de la entidad, las veces que insistió en dichos requerimientos, la correspondencia vía email y los meses que mantuvo la investigación abierta. Un proceso tras el que ha considerado como acreditado que la Fundación presidida por el exconsejero de Economía y Hacienda del Gobierno de Canarias y exdiputado del Congreso José Carlos Mauricio simuló el contrato laboral de la ciudadana cubana M.D.D. recibiendo por transferencia lo correspondiente al pago de su Seguridad Social, por parte de la pareja sentimental de ésta, el decano de Economía de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Juan Manuel Benítez del Rosario.

El origen del caso data de cuando la Brigada de Extranjería detectó, en una operación rutinaria, irregularidades en la contratación de la mencionada extranjera por parte de la Fundación de la que es titular el exdiputado. 

Mauricio era consciente de esta información cuando compareció el martes pasado ante el Juzgado de Instrucción número 8 de Las Palmas de Gran Canaria acusado de un delito de falsificación de documento público, junto a la supuesta trabajadora y a su compañero, Benítez del Rosario, imputado por favorecer la inmigración irregular, al mediar presuntamente para obtener el permiso de residencia de ella.

Las contradicciones comenzaron desde el primer minuto en que la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social acudió a verificar la labor de M.D.D., cuando trataron de convencer a la inspectora de que la sede de la Fundación era una vivienda particular, para luego desdecirse y disculparse achacando el error a los “nervios” por la visita.

Según se desprende del informe de la Inspección enmarcado en las diligencias previas del caso al que ha tenido acceso Canarias Ahora, las conclusiones principales del encuentro se centraron en que la susodicha trabajadora no supo describir las funciones que desempeñaba y “ni tan siquiera parecía saber utilizar el ordenador”. De hecho, el único dato que aportó en la entrevista – durante la que comenzó a quejarse de un fuerte dolor en el costado – fue el de su sueldo, que no coincidió con los recibos mostrados posteriormente.

Pese a que Mauricio defendió los conocimientos de M.D.D. en materia turística y a medida que avanzó la investigación redujo su cometido a la documentación, la inspectora se muestra contundente al afirmar que “no resulta ser una experta” en dichos asuntos.

Asimismo, deja claro en su informe fechado el 7 de octubre de 2015 que durante todo el intervalo de tiempo que duró la investigación, la Fundación no pudo acreditar que realmente pagara el sueldo a la extranjera. En principio lo único que mostró fueron unos recibos con el sello de la Fundación que no cumplían con los modelos oficiales que suelen elaborarse automáticamente por el sistema RED, por lo que la inspectora no entendía que no hubieran sido aportados desde el primer requerimiento.

La remisión de las nóminas cumplimentada posteriormente demostró que el sueldo bruto que constaba era inferior a los 1.100 euros que se estipulaban en el contrato laboral adjuntado en el expediente de extranjería. Una documentación que “no prueba que se produjera pago alguno”, porque “son documentos de parte sin refrendo alguno respecto de la realidad observada y los indicios que se ponen de relieve en el presente informe”.

La Seguridad Social, a cargo de la pareja

Lo que sí reflejaban los datos bancarios, siempre según la Inspección de Trabajo, era cómo cada mes Benítez del Rosario, pareja de la ciudadana cubana y amigo reconocido por Mauricio, transfería al Centro de Estudios Canarios el equivalente a las cuotas de la Seguridad Social de M.D.D.

Es decir, que si la entidad abonó 100,32 euros en dicho concepto a finales de febrero, a principios de marzo recibió el importe exacto por parte del conocido, que en el caso de abril prefirió fraccionar el pago e ingresarlo en dos días consecutivos, para que la suma de ambas cifras dieran el mismo resultado.

Para la Inspección Provincial de Trabajo y Seguridad Social, lo referido demuestra que era un tercero, en este caso Benítez del Rosario, el que asumió ese pago, lo que es contrario a la ley, ya que el empresario es el responsable de la obligación de cotización.

La explicación que dio Mauricio cuando fue preguntado al respecto, fue que la Fundación carecía de liquidez en ese momento y por ello y dada la vinculación existente con el Centro de Estudios Turísticos y Económicos (Ceture), le fue restituido el gasto. Sin embargo, en una de las conversaciones el exdiputado señaló que la Fundación había recibido en abril 25.000 euros por parte de una de las empresas que la financia.

Con lo cual “resulta bastante ilógico que un tercero pagase los gastos de la Seguridad Social, porque la Fundación carecía de fondos (se recuerda que lo sigue pagando tras el elevado ingreso de dinero en el mes de abril) y sin embargo luego la Fundación sea la que pagase el gasto de un salario que supone más del doble del gasto de Seguridad Social restituido”. “Pero ya se ha visto que ni tan siquiera contablemente se ha podido acreditar el pago de ese sueldo”, apostilla la inspectora.

Relación con Ceture

Cabe destacar en este punto que Ceture es una empresa constituida el 22 de abril del presente año, en la que participa nuevamente Mauricio y cuyo director general es el decano de Económicas, con sede en el mismo lugar de la plaza Santa Ana donde estaba el Centro de Estudios Canarios.

En dicha entidad están actualmente contratadas las mismas personas que lo estuvieron en el Centro de Estudios Canarios – dadas de alta y baja en la Seguridad Social a distinto tiempo, pero todas relacionadas con la empresa en el momento de la investigación - la hija y la pareja de Mauricio y la ciudadana cubana.

De hecho, el exconsejero señaló durante la primera visita de la inspectora que M.D.D. fue contratada a finales de enero de este año por el Centro, hasta que pasó a formar parte de Ceture a mediados de junio y que su incorporación a la Fundación “había sido algo transitorio y para evitar que tuviese que seguir saliendo de España cada tres meses al no contar con el permiso de residencia”.

Algo que no casa con la realidad, ya que este tipo de acreditaciones se conceden cuando se acredita la permanencia continuada en España durante un periodo mínimo de tres años. Aunque puede compaginar con lo que dijo a los medios de comunicación antes de su comparencia en los Juzgados y es que la contrató, porque necesitaba de su trabajo y “porque de ese modo la ayudaba y a su compañero a regularizar su situación en España mediante el arraigo familiar”.

Pese a que en el Centro de Estudios habían asegurado que M.D.D. había estado trabajando desde el mes de enero en la oficina de la Plaza Santa Ana, la Inspección Provincial de Trabajo tenía constancia de que había pasado casi todo el mes de marzo y los tres primeros días de abril en Cuba. Información ante la que tanto Mauricio como su pareja “muestran su total sorpresa y desconocimiento”. Tras esto, “proceden a telefonear a Juan Manuel Benítez del Rosario, quien confirma que M.D.D. estuvo cerca de 20 días en Cuba por un problema de salud de su hijo”.

Objetivos: Residencia y Ceture

La inspectora considera como prueba fundamental que acredita la posible simulación laboral al hecho de que Benítez del Rosario – y no Ceture – restituyera a la Fundación los gastos de la Seguridad Social de su pareja. A su juicio, el hecho “parece más bien responder a un acuerdo de voluntades para simular una relación laboral con la que la trabajadora obtenía un beneficio en materia de extranjería y la regularización de su situación en nuestro país, por lo que resultaba lógico que asumiera los gastos estrictamente necesarios para dar cobertura legal y apariencia real a esta más que probable simulación laboral”.

Algo que podría explicar que el sueldo bruto que conforma la base de cotización y que fue finalmente declarado, fuera inferior al consignado en el contrato laboral, “seguramente para reducir este gasto de los Seguros Sociales”, puntualiza.

Sin embargo, la hipótesis que baraja la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de la Policía Nacional en sus diligencias previas plantea la posibilidad de que la supuesta contratación fraudulenta de M.D.D. pudiera haber sido acordada a cambio de la posterior contratación, a su vez, de la hija y la pareja de Mauricio en Ceture.

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