eldiario.es

Menú

La polémica tala en la Dehesa Boyal de Puertollano que “ha destruido enebros protegidos”

La Plataforma Medioambiental de Puertollano denuncia las “podas destructivas” en este espacio recreativo a las afueras de la  ciudad

El Ayuntamiento niega que se hayan eliminado especies protegidas y apunta a la prevención de incendios para justificar el tratamiento que ha afectado a 95 hectáreas de superficie forestal

- PUBLICIDAD -
Dehesa Boyal de Puertollano

Dehesa Boyal de Puertollano Foto: Vicente Luchena

El tratamiento en forma de tala y tareas de limpieza  en la Dehesa  Boyal de Puertollano (Ciudad Real) ha sembrado la polémica en la localidad. Es un monte -con una amplia zona recreativa- de propiedad municipal de cuyo mantenimiento y conservación se ocupa la Junta de Castilla-La Mancha. Está poblado sobre todo por pino piñonero, aunque también cuenta con encinas, enebro y arbustos autóctonos.

Cuenta con un total de 1.400 hectáreas de las que 95 se han sometido a un proceso de tratamiento selvícola, el  6% de su superficie forestal. Es el centro de la protesta de la Plataforma Medioambiental de Puertollano constituida en febrero de 2016 y compuesta por siete colectivos entre ecologistas, partidos políticos como IU y Podemos o la Plataforma por el Futuro de Puertollano.

Desde entonces vienen reclamando lo que consideran “podas destructivas” en la Dehesa Boyal.  Llegaron a entregar al Ayuntamiento manifiesto en defensa de este espacio natural para adjuntar, además, 886 firmas que se oponían a la tala y que fueron objeto de controversia. La última acción de protesta ha sido  una marcha a la dehesa para comprobar su estado una vez concluidos los trabajos.

Es una cuestión de “seguridad”, según el Ayuntamiento

Carlos García Lozano Concejal de Medio Ambiente y Jardines de Puertollano dice “confiar” en los servicios técnicos de la Junta de Castilla-La Mancha que han realizado los trabajos. Se partió de una memoria elaborada por ingenieros forestales que fue presentada al Consejo de Sostenibilidad, donde están representadas las organizaciones ecologistas y “se aprobó sin ninguna voz en contra”. Dice desconocer si  las movilizaciones “responden a un interés ambiental o de otro tipo. Ya tuvieron ocasión de oponerse” y, en todo caso, “no han tenido demasiada repercusión en la ciudadanía que entiende que es algo necesario, aunque a nadie nos guste ver cómo se cortan árboles”.

Aspecto de la dehesa tras la tala, en una imagen ofrecida por el Ayuntamiento

Aspecto de la dehesa tras la tala, en una imagen ofrecida por el Ayuntamiento

Explica que si se ha llevado a cabo la tala es “para prevenir incendios al haber una densidad muy alta de pinos que facilitaría la continuidad vertical del fuego”.  A eso se suma, explica, la abundancia de matorral en el suelo “por lo que la continuidad del fuego sería tanto horizontal como vertical”

Es cuestión de “seguridad”, alega, al ser la Dehesa Boyal un monte de repoblación de los años 50, de intenso uso ciudadano para hacer deporte y todo tipo de actividades recreativas ya que cuenta con barbacoas, merenderos…

“Al estar los árboles tan juntos, su estado no era el natural. Las copas se trababan,  se secaban, los árboles se torcían. Y eso es materia combustible, además de impedir el desarrollo del sotobosque de la zona. Se había creado un dosel que impedía que la luz llegase a encinas y enebros y otras especies autóctonas”.

“Los ingenieros de la Junta solo buscan sacarle rendimiento al monte”

“Era un sitio acogedor con mucha sombra al que se puede ir andando, para hacer deporte, ir en bicicleta…”, señala Vicente Luchena, de Ecologistas en Acción- Valle de Alcudia quien denuncia que “se está realizando una gestión desastrosa, con el argumento legal oficial de la prevención de incendios”.

En su opinión, “la política forestal que se aplica en la provincia de Ciudad Real es la misma de Bush -hijo- quien aseguraba que si había incendios en Estados Unidos es porque había muchos árboles”.  

Critica, con excepciones, que la postura de los ingenieros forestales de la Junta sea “la de sacarle rendimiento económico al monte” y cree que les “falta de formación y sensibilidad ambiental” porque “su modelo de bosque es la misma que la de un jardín: el suelo despejado y unos cuantos arbolillos”. A eso se suma, asegura, “la ignorancia de los propietarios de la Dehesa Boyal (el Ayuntamiento) y una población que apenas se mueve por nada”.

La Dehesa Boyal tras la tala, en una imagen de la Plataforma Ambiental de Puertollano

La Dehesa Boyal tras la tala, en una imagen de la Plataforma Ambiental de Puertollano Foto: Manuel Mohedano

Las cartas de la polémica

La Plataforma Medioambiental entregó 886 firmas ciudadanas que mostraban su oposición a los trabajos que se realizaban en la dehesa. “En menos de una semana, la alcaldesa puso a trabajar a varios funcionarios para buscar la dirección de las personas que habían firmado. Nos parece antidemocrático y fuera de lugar”, comenta Luchena

Se les remitió una carta individualizada “con el gasto que eso supone para expresar su opinión. Lo podían haber hecho a través de los medios de comunicación. El objetivo era amedrentar a los que firmaron”, añade el portavoz ecologistas.

“No hay ningún problema en que un concejal se dirija a sus vecinos por carta, creo yo”, responde el concejal de Medio Ambiente para sugerir a los ecologistas que se planteen “si ellos han cumplido con la protección de datos a la hora de recoger las firmas”.

“Se han destruido enebros protegidos por ley”

“No estamos nada conformes y así lo venimos denunciando desde que se iniciaron los trabajos porque han incidido gravemente en este espacio de esparcimiento de los puertollanenses” comenta  Ramón Oña, de la Plataforma por el Futuro de Puertollano, colectivo que forma parte de la Plataforma Medioambiental.

Es el ‘pulmón’ de una ciudad industrial que considera  “vital para regenerar el aire viciado que respiramos”. De hecho,  Puertollano es una de las ciudades de la región señaladas por su contaminación en el último Informe sobre la Calidad del Aire elaborado por Ecologistas en Acción. 

Reconoce que la tala afecta a una pequeña parte de la Dehesa Boyal pero denuncia que “se ha realizado sin criterio y ni siquiera se han ajustado a la Memoria de tratamientos selvícolas que se hizo a tal efecto en su momento”, eliminando el 50% de la masa arbórea y hasta un 95% de los arbustos.

“La mayoría eran pinos de hasta 50 años pero también se han llevado por delante encinas y enebros. El clareo realizado es excesivo y no sirven para favorecer el crecimiento de las especies autóctonas cuando se ha metido maquinaria pesada”. Vicente Luchena denuncia que se han talado “miles de enebros, una especie protegida por ley, autóctona y de crecimiento lenta”.

Restos de un enebro de la Dehesa Boyal de Puertollano

Restos de un enebro de la Dehesa Boyal de Puertollano Foto: Manuel Mohedano

Sus afirmaciones las desmiente el concejal. “Los servicios técnicos de la Junta no me han informado de la destrucción de enebros o encinas. Al revés, después de las talas, el personal de Geacam ha ido detrás realizando una poda de las ramas secas que quedaban en la parte baja. Han limpiado para que crezcan”.  

En dos semanas la Plataforma Medioambiental volverá a reunirse para valorar la posibilidad de nuevas acciones  aunque, lamenta Vicente Luchena, “el daño ya está hecho”.

Este periódico ha intentado también contar con la versión de la Dirección Provincial de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural de la Junta sin que haya sido posible contrastar su opinión.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha