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Estudiantes de la UCLM ‘suspenden’ la gestión de la cuenca del Tajo

La Universidad regional ha finalizado un curso en el que alerta de la insostenible situación del río derivada del trasvase Tajo-Segura.

La profesora y directora del curso, Beatriz Larraz, avisa de que el caudal quedará “seis años hipotecado” con el nuevo Plan de Cuenca del Tajo.

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El río Tajo a su paso por Toledo / Foto: UCLM

El río Tajo a su paso por Toledo / Foto: UCLM

Cinco días han sido suficientes para que los alumnos de la segunda edición del Curso en Gestión y Planificación del agua en la Cuenca del Tajo, organizado por la UCLM, hayan concluido en sus trabajos finales que la situación de este río es insostenible y que deben modificarse las prioridades que gobiernan la planificación y gestión de la cuenca del mismo. Y es que esa ha sido una de las principales conclusiones extraídas de esta iniciativa, en colaboración con la Universidad de Zaragoza y la Fundación Nueva Cultura del Agua. En el curso han participado alumnos de tres países y varias comunidades autónomas, que han conocido de primera mano los problemas del Tajo y los incumplimientos de la Directiva Marco del Agua.

La profesora universitaria Beatriz Larraz, directora del curso, explica que durante esos días, los estudiantes han comprobado las características de insostenibilidad que presenta la cuenca de este río, donde “se está dando prioridad al desarrollo económico frente al desarrollo medioambiental”. Según ha apuntado, desde la Confederación Hidrográfica del Tajo sigue hablándose de caudales mínimos sin contemplar el “caudal ecológico”, y la aprobación del nuevo plan de cuenca mantiene ese mismo planteamiento, lo que supondrá estar “seis años más hipotecados”.

Larraz ha detallado que durante el curso se ha presentado una panorámica de los principales retos que presenta la gestión del agua en la cuenca del Tajo, con un énfasis especial en el eje central del río desde su cabecera hasta Talavera de la Reina, pero sin olvidar el tramo extremeño ni el carácter internacional de la cuenca.

Complementando clases teóricas con salidas de campo, los participantes pudieron constatar el pésimo estado ecológico del eje central del río. Esto es debido a que el Tajo se ve sometido a diversas presiones que impiden su correcto funcionamiento como ecosistema fluvial: la derivación de hasta el 80% de los caudales de la cabecera del Tajo desde los embalses de Entrepeñas y Buendía hacia la cuenca del Segura a través del Acueducto Tajo-Segura; los vertidos de aguas residuales de los 6,5 millones de habitantes de la Comunidad de Madrid que llegan al cauce central del Tajo a través del Jarama, aguas abajo de Aranjuez; y las múltiples infraestructuras hidráulicas que impiden la libre circulación del agua a lo largo de la cuenca.

Además, los alumnos han visitado el embalse de Entrepeñas, cuyos niveles de embalse se encuentran por debajo del 15% como consecuencia de la campaña de trasvases hacia la cuenca del Segura. Pudieron constatar así cómo la falta de agua imposibilita la utilización de los embalses de cabecera (Entrepeñas y Buendía) por los habitantes y el sector turístico de las poblaciones ribereñas, el conflicto socio-político derivado de esta situación, y el riesgo que supone para las necesidades de la cuenca del Tajo el vaciado de su cabecera.

Desde la cabecera hasta los embalses de Castrejón y Puebla de Montalbán

También se acercaron al entorno del embalse de Castrejón y la Puebla de Montalbán, aguas abajo de Toledo, donde la combinación de falta de caudales y mala calidad del agua circulante se combinan para eliminar la funcionalidad del río como ecosistema vivo, tal como demuestran los resultados del proyecto de investigación ATTENAGUA en el que participaron miembros del Equipo de Investigación del Tajo de la UCLM.

Los estudiantes pudieron escuchar las preocupaciones de los principales actores interesados en la gestión del agua en la cuenca del Tajo. Así constataron cómo la Comunidad de Castilla-La Mancha no puede abastecerse de las aguas del eje central del río debido a la mala calidad de las mismas como consecuencia de la combinación de trasvases hacia el sudeste ibérico y vertidos de la Comunidad de Madrid. Asimismo, constataron que, a pesar de ser considerada cuenca excedentaria, algunos sistemas de explotación son actualmente deficitarios en opinión de los representantes de los usuarios de riego.

Finalmente, los participantes conocieron los problemas derivados del carácter internacional de la cuenca. Les explicaron que las cuencas ibéricas compartidas por España y Portugal, entre ellos la del Tajo, ocupan hasta el 46% de la península ibérica. Pero mientras el Convenio de Albufeira marca las condiciones que deben cumplir ambos países para la gestión de dichos ríos compartidos, no se han desarrollado los organismos de cooperación establecidos en el propio convenio, limitándose a establecer los caudales mínimos que España debe dejar fluir hasta Portugal.

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