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Chema de la Peña bucea en una mente bipolar en "Amarás sobre todas las cosas"

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Chema de la Peña bucea en una mente bipolar en "Amarás sobre todas las cosas"

Chema de la Peña bucea en una mente bipolar en "Amarás sobre todas las cosas"

El versátil cineasta salmantino Chema de la Peña, autor de cintas como "Shaky Carmine" (1999) o "Isi/Disi: Amor a lo bestia" (2004), estrena este viernes un largometraje difícil de encuadrar: "Amarás sobre todas las cosas", una historia de amor a corazón abierto, pero también una pintura impresionista.

"Es una declaración de amor, algo que nunca había hecho y que, cuando por fin me he lanzado, he querido que fuera a tumba abierta", confiesa en una entrevista con Efe el director, que ha elegido la tormentosa relación de un artista bipolar para llegar hasta el fondo.

Si "Isi/Disi..." es "un clásico" en la historia fílmica de este realizador, también documentalista ("De Salamanca a ninguna parte", nominada a los Goya en 2002), De la Peña ha decidido apostar por un drama coreografiado porque es un creador "curioso y ecléctico -se define- y según avanza la vida haces una cosa u otra".

Con Israel Elejalde en el papel protagonista, el de un artista con un transtorno bipolar que le mantiene al borde de la locura -que ya le ha valido el premio al mejor actor en el World Premieres Film Festival de Filipinas-, y Lidia Navarro como Ana, la mujer enamorada, la película introduce la danza como instrumento para expresar "emociones extremas a las que no se llega con la palabra".

Momentos que defienden dos álter ego de los protagonistas, los bailarines Eva Boucherite y Oscar Lozano, con un discurso en movimiento diseñado por la coreógrafa norteamericana Camille Hanson.

De la Peña (Salamanca, 1964) cuenta a Efe que, como director, se planteó encarar el proceso creativo del rodaje "un poco al estilo de Wong Kar-Wi, con un rodaje largo que mostrara el paso de las estaciones", para lo que trabajó sólo "en las horas mágicas del día, al atardecer y al amanecer".

"Fui montando según se rodaba, sin un guion cerrado; un 'work in progress' de un año entero", explica el salmantino, quien agrega como referencia "El árbol de la vida", de Terrence Malick.

Así, dice, "me quedé con esa estructura suya un poco de cuadro impresionista, sin nudo, desarrollo, desenlace, sino contando solo momentos, destellos fugaces de esta relación y partiendo de ello construir la historia".

"Me interesan las relaciones tormentosas donde la dificultad le obligue al otro a posicionarse y demostrar hasta dónde está dispuesto a llegar por defender la relación" y la bipolaridad que sufre el protagonista le ayudaba a "llevar la relación a los extremos que quería contar".

Aunque afirma que no tiene cerca ningún caso de la enfermedad, sí reconoce que, como creador, se siente "más expuesto a ese pulso vital del arte" e incluso, añade, "los vaivenes de la profesión te hacen empatizar con esta enfermedad, entenderla".

Rodada en Madrid, Ávila, Segovia, Toledo, Salamanca, Tánger y Asilah, la película tiene dos dedicatorias; una, al padre del director "un médico humanista y poeta", y otra "a todos los bipolares porque todos llevamos algo suyo dentro".

"Sí, yo creo que todos somos un poco bipolares; lo que pasa en que en algunos llega a ser enfermedad y otros lo mantenemos con momentos de euforia y otros más depresivos.

El título hace referencia "al imperativo, eso sí es personal -señala-: por más que tú quieras, amar está más allá de tu raciocinio; es algo que llevamos dentro, una fuerza vital que nos obliga, para lo bueno y para lo malo".

Alicia G. Arribas.

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