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Juan Pablo Fusi: "El federalismo funciona bien donde no hay nacionalismos"

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Juan Pablo Fusi: "El federalismo funciona bien donde no hay nacionalismos"

Juan Pablo Fusi: "El federalismo funciona bien donde no hay nacionalismos"

El historiador Juan Pablo Fusi, que el próximo domingo ingresa en la Real Academia de la Historia, cree que el conflicto catalán "es un maldito embrollo" que tiene "difícil salida", salvo que la opción independentista "se fuera desinflando de desastre en desastre político y electoral".

"Los nacionalismos de pequeñas nacionalidades dividen profundamente a su propia sociedad", afirma Fusi en una entrevista con Efe, en la que habla de su discurso del domingo, de las elecciones generales del 20 de diciembre, del independentismo catalán y del sistema federal que defienden algunos partidos para España y que él no acaba de ver.

"El federalismo funciona bien donde no hay nacionalismos territoriales. En Estados Unidos sería imposible un sistema federal con nacionalismos texano, californiano o de Alabama", asegura Fusi (San Sebastián, 1945), especialista en historia contemporánea y autor de varios libros sobre nacionalismos.

Su ingreso en la Academia de la Historia, donde ocupará la vacante de Gonzalo Anes, director de esta institución desde 1998 hasta su muerte, en 2014, lo entiende Fusi como "un reconocimiento a la generación de contemporaneístas" a la que pertenece y a esos historiadores que han profundizado en temas como "los orígenes de la guerra civil, el franquismo o los nacionalismos".

Fusi centrará su discurso de ingreso en el cambio cultural que se produjo en España desde la década de 1960, en la que "a pesar del franquismo", se conquistaron "ámbitos propios de libertad".

Titulado "Espacios de libertad. La cultura española y la recuperación de la democracia, 1960-1990", el discurso se basa en escritores como Julián Marías o Aranguren para reflejar cómo, a partir de los sesenta, "se recupera la tradición cultural española, es decir, del 98, de Ortega, de Marañón, de Menéndez Pidal".

Por esos años aparecen "propuestas culturales nuevas, como el realismo social" y "la generación de los 50", con autores como Sánchez Ferlosio, Juan Goytisolo, Caballero Bonald, Ignacio Aldecoa o Martín Santos, comenta Fusi, quien en su texto cita multitud de obras que demuestran cómo "el cambio cultural" empezó al menos "diez años antes de la muerte de Franco".

Así lo creía, entre otros, Francisco Umbral, que en aquella época decía que leía ya a Marcuse, Henry Miller, Kerouac o Nabokov.

Y es que, añade Fusi, "es insólito" que en España se publicara a Marcuse en 1968 o que en el 70 salieran "tres ediciones distintas de los diarios del Che Guevara en Bolivia".

El autor de libros como "Franco, autoritarismo y poder personal" o "La patria lejana. El nacionalismo en el siglo XX" ha elegido este tema para su discurso porque le interesa "profundamente el poder de las ideas en cualquier sociedad y el poder de la cultura", que "no tienen unos efectos inmediatos ni fulminantes".

"No es que salga un libro y cambie el modo de pensar de la gente, pero eso va creando otro clima moral en un país", añade.

Gran experto en la historia contemporánea del País Vasco, el nuevo académico está "preocupado" con el avance del independentismo en Cataluña porque "ha dividido a la sociedad catalana, como dividió a la de Quebec, a la vasca o a la belga. Algo menos a la de Escocia por esa indiferencia con que los británicos viven las cosas", señala.

Fusi hace hincapié en el caso de Quebec, la provincia francófona de Canadá, en la que ha habido elecciones este año, "que el gobierno nacionalista convocó para aumentar su mayoría y ha perdido estrepitosamente".

"Y una de las razones por las que ha perdido es porque la gente no desea que le vuelvan a preguntar en referéndum si quieren ser independientes o no, porque les divide en las familias y les crea un problema moral y personal tremendo", comenta el historiador.

"Ese es uno de los mayores problemas de los nacionalismos de minorías: que dividen profundamente a la sociedad", asegura Fusi, quien tiene muy claro que el Estado español "debe tener en cuenta también a la parte de la sociedad catalana que no es independentista".

"Es un maldito embrollo. Tiene difícil salida", subraya el autor de "Identidades proscritas. El no nacionalismo en sociedades nacionalistas", quien no acaba de ver "qué puede añadir" un Estado federal al sistema autonómico actual.

Y, como conoce muy bien el País Vasco, asegura que el nacionalismo vasco "no aceptaría una especie de homogeneización federalista de España, y siempre procuraría buscar el federalismo asimétrico dentro de un Estado federal".

En cuanto a las elecciones generales del 20 de diciembre, Fusi confía en que puedan servir para recuperar la confianza en la democracia y en las instituciones, y no sólo porque hayan irrumpido nuevas fuerzas políticas sino "por la propia conciencia que hay de esa necesidad de regeneración".

Pero también recuerda que los sistemas pluripartidistas son "mucho más complejos y difíciles de gestionar que los de otro tipo" y "acaban favoreciendo siempre a los partidos muy minoritarios. Se les da poder de decisión al que tiene el cinco por ciento de los votos", concluye.

Por Ana Mendoza

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