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Miguel Poveda: "Me encerraba para poder llorar después de escuchar a Bambino"

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Miguel Poveda: "Me encerraba para poder llorar después de escuchar a Bambino"

Miguel Poveda: "Me encerraba para poder llorar después de escuchar a Bambino"

En casa de Miguel Poveda se escuchaba desde el rock sinfónico de Pink Floyd a Las Grecas, también Michael Jackson o Carlos Gardel. Todo le gustaba, pero nadie le provocaba lo que Bambino, Manolo Caracol o Farina, "algo que calaba y se me ponía un nudo en la garganta hasta que caía la lágrima".

"Cuando yo escuchaba esas letras tan tremendas de Bambino, tan desgarradoras, me encerraba en la habitación a llorar para que no me viera mi madre", confiesa el músico en una charla con Efe a propósito del CD+DVD que celebra sus 25 años en el flamenco, teniéndolo todo aparentemente en contra.

"13" (Universal Music), que se publica hoy, recoge el concierto que el artista celebró en la plaza de toros de Las Ventas en 2013 e incluye un documental que abre al público las puertas de su ámbito más íntimo.

"Yo era reacio, pero había que mostrar mi día a día para entender cómo un chaval de Badalona, que nace en martes y 13 y aparentemente lo tiene todo en contra, logra hacer realidad la decisión que ha tomado, que es dedicarse al flamenco", explica.

Incluso naciendo fuera de España habría llegado a él, opina este hombre que reconoce en sí "una sensibilidad extrema" y que, según cuenta en el documental, pasó horas encerrado en su habitación escuchando música para huir de los abusones.

"Me decían, 'mariquita', y lo sufría mucho, porque en aquel momento era como una enfermedad grave, un pecado mortal. Después empecé a atacar antes de que me atacaran a mí como arma de defensa y sé que se lo hice pasar mal a algún compañero", confiesa.

Argumenta que, cuando él comenzó su carrera, "la condición sexual era algo más complicado, aunque entre los artistas siempre ha habido homosexuales". "Si encima eres catalán, todavía es peor, pero hoy día creo que no habría ningún problema, aunque de vez en cuando salga algún borrico", dice, en alusión al presidente de una peña flamenca de Cádiz que lo insultó y que terminó pidiéndole perdón.

Precisamente, para él "lo más duro ha sido la convivencia con un porcentaje alto del flamenco". Alma libre, Poveda fue objeto de críticas por conciliar su pasión por los clásicos con otras artes como el cine y el teatro y colaboraciones con artistas de todo tipo, de jazz, de clásica y de pop.

En 1993, deseando ser escuchado fuera de Cataluña, se presentó al Festival Nacional del Cante de las Minas de La Unión (Murcia) y, con 20 años, se hizo con cuatro de los cinco premios, incluida la preciada Lámpara Minera.

Hoy posee un Premio Nacional de Música, un Premio Nacional de Cante de la Cátedra de Flamencología de Jerez, 4 Giraldillos en la Bienal de Flamenco de Sevilla y 3 nominaciones a los Grammy Latinos, además de loas de figuras como Joan Manuel Serrat, María Dolores Pradera, Manuel Carrasco o Carmen Linares.

"No pienso en mí como ¡Miguel Poveda!. Me suena a folclórico antiguo. Soy un tío muy normal, con mis manías y una profesión un poco distinta. Hay gente que mueve masas, pero yo puedo caminar por la calle y nadie me aborda", comenta.

Hasta "Sonetos y poemas para la libertad" (2015), el último de sus 13 discos, su crecimiento y técnica vocal han ido en aumento. Por eso declinó ser "coach" en la primera edición del programa "La Voz", porque, "desde el respeto", no cree "en esa fábrica de artistas ni en la inmediatez".

"Un artista se forja al cabo de los años, como se ve en el documental", defiende.

Igual que "Omega" nació de la "autenticidad", él anuncia su particular unión de flamenco y elementos del rock, en este caso progresivo, con repertorio de Federico García Lorca.

"Será un álbum doble, como el mueble que hizo mi padre para soportar el tocadiscos de su habitación, separando sus álbumes de Mike Oldfield, Alan Parsons Project y Supertramp, de los de mi madre, que escuchaba a Bambino, a Lole y Manuel, a los Chichos...", anticipa.

Y ahora que él también es padre, afirma que, si su hijo Ángel algún día quiere ser cantaor, lo será. "Pero tendrá que ser muy bueno, porque como cante regular se lo voy a decir", promete.

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