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El hiyab también tiene glamour

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El hiyab también tiene glamour

El hiyab también tiene glamour

Una mujer va a la peluquería para hacerse un peinado moderno o atrevido, cortarse la melena o teñirse el pelo, pero ¿qué pasa cuando lleva el hiyab, el velo musulmán? ¿Acaso no tiene derecho o ganas de peinarse?

Digamos que "se peina el pañuelo".

¿Qué colores me van mejor? ¿cómo envolver el pañuelo para que pegue más con la forma de mi cara? ¿cuántos pañuelos necesitaría para el peinado? son algunas de las muchas preguntas que una clienta con velo hace a su peluquera antes de que la peine.

Porque para una mujer que lleva el hiyab, el pañuelo pasa de un mero accesorio a ser una prenda necesaria que sustituye al cabello y que hay que cuidar del mismo modo. Por lo tanto, debe prestar atención para que éste vaya a juego con la ropa o se adapte a su cara.

La decisión de cubrirse el cabello es para toda la vida, pero eso no significa que siempre se lleve el mismo pañuelo ya que cambia según el momento en el que se presenta un evento u ocasión especial.

"Ahora las chicas veladas no pueden privarse de peinados creativos con su pañuelo, y a veces resultan incluso más bonitos que con un peinado clásico en su cabello" cuenta Saadiya, una joven de 26 años que cuando es invitada a una boda tiene por costumbre pasar por la peluquería para que le arreglen el pañuelo.

Saadiya cuenta que antes de acudir a su peluquera consulta las tendencias a través de los programas y las páginas especiales de moda de "hiyab" o la infinidad de tutoriales colgados en internet con tendencias que marcan especialmente Turquía y Egipto.

Las peluqueras en estos últimos años ya cuidaron este detalle y se pusieron a aprender varias formas de envolver el pañuelo para conseguir un "look fashion".

"La clienta viene a mi salón con un juego de por lo menos dos pañuelos y una serie de alfileres y yo me encargo de peinárselo" cuenta una peluquera de un salón en Salé, ciudad vecina de Rabat. A veces algunas clientas le traen su traje y le consultan sobre los colores de pañuelos que necesitarán combinar.

Y es que los colores y tipo de tela de los pañuelos son primordiales para el "look final". Cuando se luce un caftán es mejor elegir colores monocromos y telas con tono brillante como seda y delicados como chifón y tul, y viceversa: si la camisa y el pantalón son de un solo color, es preferible pañuelos estampados o con motivos.

Las formas de envolver el hiyab también dependen del rostro de cada mujer: si tienes una cara redonda, mejor no aprietes el pañuelo porque te hará las mejillas más saltonas. Si tu cara es ovalada, trata de redondearla con el pañuelo. Y para una mujer con nariz grande nada mejor que un pañuelo abombado alrededor de la cara.

¿Y cómo se hace un peinado de hiyab? lo básico es después de recoger el pelo hacia atrás, se añade encima de la nuca una especie de moño falso que da volumen y se cubre todo con una banda ceñida que sujeta el cabello y el moño.

Sobre esta base se van creando -con ayuda de alfileres- modelos y se juega con los tejidos, preferiblemente transparentes y ligeros, y si es de algodón o un poco pesado, mejor usar una sola tela.

Coges una esquina más larga que otra, lo vas doblando o recogiendo hacia delante o hacia atrás, las maneras varían según los diferentes estilos adoptados.

De estas formas van saliendo estilos y modelos que también se someten a las reglas de la moda: el estilo turco de pañuelos generalmente de seda recogidos de una sola vez y con un gran volumen por encima de la nuca, parecido a una joroba.

Está también el hiyab "a la judía", con pañuelos recogidos hacia atrás con un nudo por debajo de la nuca. Sobre este estilo se crean una infinidad de modelos como formar una flor, dejar el resto de la tela suelto en la espalda, envolverlo sobre el cuello como una bufanda o formar una trenza.

Con este estilo se puede dejar el nudo simple "a la española" y tal y como denominan las mujeres orientales este modelo. Y todavía hay un estilo "del Golfo", con un poco de pelo visible sobre la frente y con un pañuelo de marca lujosa y con varias vueltas sobre la cabeza.

En fin: hay hiyabs para todos los gustos. ¿Quién dijo modestia?.

Por Fátima Zohra Bouaziz

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