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Un segundo premio muy flamenco en Pinos Puente (Granada)

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Un segundo premio muy flamenco en Pinos Puente (Granada)

Un segundo premio muy flamenco en Pinos Puente (Granada)

Acercarse a la calle Real de Pinos Puente, donde el segundo premio de la lotería de Navidad ha dejado 56 millones de euros -algo más de la mitad repartidos por el Partido Comunista-, suena a fiesta flamenca, a palmas y a la sidra que sabe hoy al mejor champán francés en este pueblo de Granada.

Por los callejones que dan a esta calle, que cruza de una punta a otra esta localidad ubicada a unos dieciséis kilómetros de la capital granadina, suben payos y gitanos con la misma pregunta: "¿Le ha tocado a los tuyos?".

Pegando al puente, el sonido de los pitos de los coches se mezcla con villancicos flamencos, guitarras y cajones, y rumbas que suenan a un futuro mejor.

Alfonso Entrena, lotero de la administración agraciada, la número 1, repite orgulloso que este segundo premio que sabe a oro está "muy repartido" y entre mucha "gente humilde, vecinos que conoces y vienen a abrazarte".

Vecinos como Miguel Campos, que se llevó, para el Partido Comunista, los 258 décimos de las casi 45 series vendidas, que se han repartido de puerta en puerta, en bares y comercios.

La sede local de Izquierda Unida, en la que está integrada el Partido Comunista, se ha convertido en un punto de encuentro y celebración, donde se brinda con vasos de plástico ante la atenta "mirada" del candidato Alberto Garzón, cuyos carteles flanquean la puerta.

Una hora después de caer este premio, la Policía Local ha tenido incluso que cortar parcialmente la calle por la que sólo pasaban buenos deseos para un pueblo que roza el 30 por ciento de desempleo, según su alcalde, Enrique Medina.

Miguel ha repartido suerte y cumplirá el sueño de comprarse una casa, "que no tengo, vivo en una llena de remiendos", mientras otros construirán sueños de futuro.

Alba Heredia ha llegado con sus cuatro hijos, "a los que daré ahora un futuro mejor", ese que no veía desde la cola del paro, en la que, junto a su marido, ni alcanzaba a soñar con la suerte que hoy celebra.

Elisabeth festejará esta tarde con sus vecinos la suerte de su padre, con un décimo que le saca de muchas incertidumbres, y recuerda, tocando su barriga prominente, que este hijo vendrá con su buen pan debajo del brazo. Y su chorizo y su jamón.

La administración afortunada, que ha repartido el resto de décimos que no se llevó al Partido Comunista, no tiene nombre, pese a llevar abierta unas seis décadas, pero marcará el futuro de muchos vecinos.

Como los de la farmacia que hay tres puertas más allá, la "del puente", donde han brindado por la salud a la que la mayoría recurre cada 22 de diciembre, y también por ese décimo compartido entre los trabajadores.

Los cohetes y su olor a pólvora han ido guiando hasta los afortunados, que seguirán celebrando ese 04.536 que pinta de otro color el futuro de Pinos Puente.

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