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La Audiencia Nacional aprecia “indicios de criminalidad” en Blesa por idear las preferentes

Blesa afirma que "la planificación de preferentes fue perfectamente legítima"

Pedro Águeda

El juez Fernando Andreu aprecia “indicios de criminalidad” en la actuación del expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa y la cúpula de la entidad con las preferentes. La afirmación está recogida en el auto por el que el instructor decide incorporar parte de los correos de Blesa a la causa que investiga la comercialización de las preferentes. El juez adopta esta decisión, entre otras cosas, porque dice que tiene “datos” que apuntan a que la cúpula de Caja Madrid sabía que la entidad tenía un agujero patrimonial y sospecha que las preferentes fueron lanzadas para obtener recapitalización, a pesar del peligro que suponían para clientes minoristas sin conocimientos financieros.

La aseveración del juez se produce catorce meses después que comenzara a investigar el proceso de creación de las preferentes y tras las declaración el pasado julio de una larga lista de protagonistas del caso entre los que se encontraba el que fue número dos del expresidente de Caja Madrid, Matías Amat. El propio Blesa fue interrogado en marzo y negó que Caja Madrid tuviera un problema de capitalización cuando se emitieron las preferentes.

La defensa de Blesa había solicitado que no se incorporaran los correos de Blesa porque se trataba de una prueba declarada nula por la Audiencia de Madrid, que dejó sin efecto toda la instrucción del juez Elpidio Silva al exbanquero. También alegaba que no había indicios de criminalidad que justificaran una medida que limita el derecho fundamental al secreto de las comunicaciones. Andreu, que citó a declarar a Blesa como “querellado”, dice ahora que si no hubiera indicios de criminalidad contra el exbanquero, éste no estaría “imputado”.

En este sentido, Andreu asegura: “Es objeto de la presente causa el determinar si, para hacer frente a dicha situación, tomaron decisiones en perjuicio de sus clientes, con conocimiento del perjuicio que se les podría ocasionar mediante la comercialización masiva y al minorista de un producto no recomendado ni adecuado para el perfil de tales consumidores, a quienes se les ocultaría la naturaleza del mismo, así como la verdadera situación en que la entidad se encontraba, de tal forma que la entidad se recapitalizaría a costa de sus clientes, y previa una actuación urdida con conocimiento del perjuicio que, inevitablemente, se les vendría a ocasionar”.

En el párrafo, el juez hace suyo por primera vez el objeto principal de la querella: demostrar que Blesa y sus colaboradores idearon las preferentes para tapar el agujero de Caja Madrid y que lo hicieron a sabiendas de que ponían en riesgo los ahorros de los clientes de la entidad. Blesa y el resto están querellados por los delitos de estafa, publicidad engañosa, administración fraudulenta y maquinación para alterar el precio de las cosas.

Miles de afectados por la estafa

Para las acusaciones, la decisión de Andreu de incorporar los correos corporativos que Blesa intercambió con el Comité Ejecutivo y el Consejo de Administración de Caja Madrid en 2009 en relación con las preferentes supone “un vuelco” al caso. Después de que Andreu y la Sala de lo Penal rechazaran incorporar los más de 8.000 correos electrónicos que Elpidio José Silva obtuvo de Caja Madrid durante la investigación anulada a Blesa, el despacho Jausas, en representación de una pareja de preferentistas, acotó su petición a los mensajes de 2009, aceptando una criba para eliminar los que no tuvieran que ver con el objeto de la causa. El abogado Jordi Ruiz Villa es el representante del bufete en la pieza de las preferentes. “Es un vuelco muy importante para las decenas de miles de personas que se han visto afectadas por esta estafa”, asegura.

Una de las acusaciones populares, el colectivo 15MpaRato, aún aguarda que el juez se pronuncie sobre otra petición de incorporación de correos, los intercambiados por otros directivos que no son Blesa –y por tanto no fueron incautados por Silva-, remontándose a los años 2005 y 2006. “El auto del juez les complica mucho la vida (a los querellados) porque con los folletos no se puede demostrar el engaño. Son los correos que se enviaban los que pueden demostrar lo que hicieron”, asegura el abogado del colectivo Juan Moreno Yagüe.

Cuando la Fiscalía Anticorrupción dijo “no oponerse” a la solicitud de Jausas, a través de un escrito del pasado julio, también advirtió que los correos podían haberse perdido en el servidor de Bankia dado el tiempo transcurrido. Fuentes de la entidad han desmentido a eldiario.es esa posibilidad. Bankia conserva los correos y entregará los del año 2009 que entraron y salieron de la bandeja de Blesa “con la mayor diligencia”. La entidad pidió en abril permiso a la jueza sustituta de Silva para cambiar los correos de servidor, a fin de que no se perdieran.

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