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Metáforas para entender, eufemismos para disimular

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Las palabras que la crisis trajo a nuestras vidas

Las palabras que la crisis trajo a nuestras vidas

Las metáforas como modo de explicar mejor una realidad compleja y los eufemismos que tratan de suavizar o disimular la realidad son dos de las figuras que encuentran su máxima expresión en momentos de crisis.

Para Elena Gómez, coordinadora del VIII Seminario Internacional de Lengua y Periodismo, que organizan la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) y la Fundación San Millán, "el uso de los sustitutos eufemísticos en el terreno económico puede contribuir a que determinadas decisiones, difíciles de justificar, queden disimuladas".

"De este modo, los daños que esas decisiones pudieran causar -añade- a la imagen de sus promotores quedan también minimizados".

Gómez, profesora de Redacción Periodística de la Universidad Europea de Madrid, explica que uno de los procedimientos más utilizados es "el uso de unos términos más genéricos que otros, a los que sustituyen, pues esto contribuye a disminuir su concreción y, por tanto, su claridad".

Es el caso de "reformas" o "ajustes" en lugar de "recortes"; "planes de saneamiento y viabilidad" o "redimensionamiento de la red" para obviar "despidos" o "reducción de plantilla"; "devaluación competitiva de los salarios" por "bajadas salariales"; "crecimiento negativo" por "recesión", o "ticket moderador del gasto" en vez de "copago" o "repago".

Pero, si hay un término que los políticos evitan cuidadosamente y para el que buscan sin descanso alternativas menos dolorosas, es "subida de impuestos". "Recargo temporal de la solidaridad", "modulación del esfuerzo fiscal", "novedad tributaria" y "cambios en la ponderación fiscal" son solo algunas de las que han podido escucharse en los últimos tiempos.

Si los eufemismos tratan de disimular la realidad, las metáforas intentan explicarla.

Como señala Carmen Llamas, profesora de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra, "el funcionamiento de la economía y, por ello, la crisis económica, no son realidades fáciles de entender, por lo que se explican por medio de la metáfora, un procedimiento que tiene como base la analogía, esto es, la semejanza que nuestra mente percibe entre dos realidades".

"Ahora bien -aclara-, las metáforas interpretan la realidad desde una determinada perspectiva, y ahí reside su poder. Quien las emplea puede tener la intención de explicar mejor la crisis, pero también puede ofrecer intencionadamente una determinada visión".

Las metáforas sobre la crisis recurren a todo tipo de imágenes. Así, la crisis es una fuerza natural ("una tormenta", "tsunami financiero"...), un ser vivo (la crisis "amenaza", "sigue un proceso", "crece"...), un espacio cerrado (del que se "entra" y del que se espera "salir"), una enfermedad (que se "diagnostica" y para la que se aplican "remedios").

O hasta un animal bravo frente al que otros nos ayudan ("Alemania echa un capote a España ante la crisis de deuda").

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