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Benín: los niños del vertedero

Toneladas de desechos se acumulan en los márgenes del mercado de Dantokpa, el inmenso y caótico zoco que abastece a la ciudad de Cotonou, la capital económica de Benín.

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Benín: los niños del vertedero

Benín: los niños del vertedero

Entre los miles de residuos que son lanzados diariamente en mercado de Dantokpa, situado al lado de la laguna, decenas de niños, adolescentes y jóvenes escarban en busca de algún objeto de plástico, metal, cables… o cualquier otro producto que luego puedan revender.

Son los niños del mercado, que malviven buscando alguna oportunidad de ganar algo de dinero, ya sea ofreciéndose como porteadores, vendiendo todo tipo de objetos o, simplemente, reciclando la basura. Algunos son huérfanos, otros han emigrado desde zonas rurales e incluso algunos han sido rechazados por sus propias familias.

Viven en el mismo basurero, en chabolas de cañas y plástico que a duras penas les resguardan del viento y la humedad, levantadas precariamente entre un paisaje de montañas de plásticos, restos de comida y otros desechos.

Escuelas en el mercado

Desde Educo trabajamos con nuestro socio local Foyer Don Bosco para atender a estos niños y brindarles una educación que les permita escapar del círculo de pobreza en el que viven. El primer paso consiste en entrar en contacto con estos niños y hablar con ellos. Para ello, nuestros educadores recorren el mercado por parejas, tanto de día como de noche, para acercarse a ellos y conocer mejor su situación. Les escuchan, se interesan por su situación, les explican los abusos a los que están expuestos y les orientan. Así se ganan su confianza y les encaminan hacia el sistema educativo.

El objetivo es darles protección, apoyo psicosocial y educación. Les ofrecemos un hogar donde pueden comer, dormir y asearse (el centro Maman Marguerite) y les inscribimos en las pequeñas escuelas construidas dentro del mismo mercado, que aplican un sistema de enseñanza adaptado a las necesidades de estos niños. Así, asisten 4 horas diarias a clase y siguen un programa de estudios intensivo (el llamado “programa de curso acelerado”), con el que en tres años pueden completar la primaria, en vez de los seis que contempla la educación formal. Con todo ello, además de acceder a una titulación que les ayudará a mejorar su futuro, aumentan su autoestima y su motivación.

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