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EXTREMADURA

Opinión

Las enseñanzas de don Diego

"Pretender que una familia viva con 426 euros al mes durante seis meses al año, cantidad en la que está establecido el subsidio agrario, es, cuando menos, no sólo irrisorio sino una terrible burla a la dignidad de las personas".

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Quien acudiera el pasado 10 de noviembre a la charla impartida por Diego Cañamero Valle y organizada por Podemos en Montijo, tuvo la ocasión de escuchar un discurso salido directamente del corazón de una persona honrada.

Aparte del certero y lúcido análisis sobre la situación del campo andaluz y extremeño durante los últimos cincuenta años, Diego Cañamero aportó al absorto auditorio un mensaje de esperanza ante tanta infame iniquidad, corrupción consentida y falta de valores éticos y políticos.

Curtido tanto en las luchas sindicalistas del campo andaluz como en las mismas faenas agrícolas, que conoce al dedillo,  defendió la necesidad de estructurar un sistema laboral agrario que, a día de hoy, se sigue fundamentando en la supervivencia de quienes viven o malviven de este trabajo y en el clientelismo a que obliga el subsidio agrario, patente en los favores que se piden a alcaldes y empresarios para poder completar las peonadas, práctica no muy distinta a la secular relación que se establecía entre el jornalero y el señorito.

El descomunal fraude generado por la compra de tales jornadas agrícolas escatima millones de euros a un régimen de la seguridad social más que mermado por las nefastas políticas laborales de unos gobiernos corruptos que no gobiernan para el pueblo, sino contra el pueblo, y que han logrado perpetuarse en el poder del Estado mediante un envilecimiento de la práctica política, orientada para obtener sus propios beneficios y el beneficio de quienes les patrocinan, llámese IBEX 35 o plutocracia española. Otras medidas, tales como vincular la cuantía salarial de los subsidios al salario mínimo interprofesional o penalizar y retirar las subvenciones a aquellos empresarios que incurran en prácticas abusivas, se encuentran en la proposición no de ley que durante estos días se está llevando a las Cortes Generales y donde Diego Cañamero es diputado por Unidos Podemos.

Pretender que una familia viva con 426 euros al mes durante seis meses al año, cantidad en la que está establecido el subsidio agrario, es, cuando menos, no sólo irrisorio sino una terrible burla a la dignidad de las personas. El Gobierno Español, tildado como el más corrupto de Europa, con un partido al frente del mismo que está imputado en diversos casos de latrocinio y cuyos miembros han sido pillados in fraganti robando dinero a manos llenas, se apresta a continuar con tales prácticas, ahora además sostenido, apoyado e inspirado por un PSOE que ya tiene poco de obrero y menos de socialista, y que prefiere mantener el privilegio de una casta política que ha demolido los principios ideológicos de su propio partido al mismo tiempo que ha contribuido a saquear las arcas del Estado.

La lección moral de Diego Cañamero, diputado que ha renunciado a buena parte de los privilegios tanto económicos como materiales de su cargo como representante del pueblo en un Congreso de los Diputados que se asemeja más a la cueva de Alí Babá que a la Casa del Pueblo, viene a despertar conciencias que exijan dignidad y justicia.

Seguro que sus palabras y sus actos, una vez más y en virtud de la esperanza de la que tanto habló, no quedarán en saco roto.

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