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GALICIA

Los votos blancos y nulos descendieron un 40% en la Galicia urbana el 24-M

A Coruña reduce prácticamente a la mitad los votos blancos y nulos y se queda en registros semejantes a los de finales de los 90.

Santiago sustituye a Pontevedra como ciudad gallega con más participación en los comicios locales.

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Sobres de votación en las elecciones municipales / Merixo

Sobres de votación en las elecciones municipales / Merixo

Menos voto huérfano en la Galicia urbana. La ola de cambios que dictaminaron las urnas el pasado domingo han dejado en segundo plano uno de los indicadores que más se venía observando en anteriores convocatorias electorales, la cantidad de votos blancos y nulos. Aunque, obviamente, la opción de emitir el sufragio pero no otorgárselo a ninguna candidatura puede tener tantas motivaciones como votantes lo cierto es que en las últimas convocatorias electorales ha solido ligarse a la indignación ciudadana, a su desconexión con las fuerzas políticas o al ansia de parte de la población por expresar que ninguna candidatura la representaba. Sea como fuere, lo cierto es que en estas elecciones municipales cuatro de cada diez votos blancos o nulos de hace cuatro en las ciudades gallegas años han ido a parar a las fuerzas políticas.

Según el recuento provisional del 24-M las siete principales ciudades de Galicia han sumado algo más de 16.300 votos blancos o nulos, un 39% menos que hace cuatro años, cuando se acercaron a los 27.000. La ciudad en la que más ha descendido este tipo de voto ha sido una de las que este lunes fue noticia por el cambio político que se avecina: A Coruña. Allí los votos nulos y blancos han sido prácticamente la mitad que hace cuatro años, 3.900 sufragios que suponen un 48% menos que en 2011 y que devuelve este indicador a finales de los años 90, cuando Francisco Vázquez todavía contaba las municipales por mayorías absolutas.

El descenso del voto blanco y nulo del electorado coruñés se ha producido después de registrar un máximo histórico en 2011, lo mismo que en Vigo, donde en las anteriores municipales se emitieron 7.200 de estos votos y el pasado domingo, poco más de 4.000, un descenso del 43% que es el segundo mayor de las siete ciudades. También hubo un notable retroceso del voto blanco y nulo en Ferrol y Santiago, urbes que también vieron alterada notablemente la composición de su corporación municipal y en las que los votos que no sumaron el registro de ninguna candidatura han caído un 40% y un 39%, respectivamente.

En las restantes tres ciudades gallegas también se contabilizaron menos votos blancos o nulos, pero el descenso ha estado, en todo caso, por debajo del 30%. En el convulso panorama electoral ourensano estos votos ha mermado un 26% hasta quedarse en 1.900 y en Lugo han descendido un 23% hasta quedarse en 2.000. El menor descenso de voto nulo y blanco se produjo en la ciudad en la que históricamente menos votos blancos y nulos se han venido emitiendo en elecciones municipales, Pontevedra. En esta ocasión han sido 4.000, un 19,6% menos que hace cuatro años.

A Coruña, única ciudad en la que aumentó la participación

El retroceso de los votos blancos y nulos se produce en un contexto en el que el comportamiento del electorado urbano de Galicia ha sido dispar en cuanto a participación, si bien un dato sobresale por encima de los demás: A Coruña ha sido la única gallega en la que acudió mayor porcentaje del censo que en las anteriores elecciones municipales. Según el recuento provisional la nueva corporación coruñesa ha sido elegida por el 60,07% del censo, casi un punto más que en 2011.

Mientras que A Coruña fue la única ciudad en la que aumentó, Santiago ha recogido el testigo de Pontevedra como ciudad con más participación al conseguir un 62,21%, apenas dos décimas menos que en las anteriores municipales. En el resto de entornos urbanos el retroceso de la participación fue más acusado; en Ourense, segunda ciudad más participativa con un 62%, la merma fue de casi cuatro puntos y en Lugo, la tercera con más participación, cayó prácticamente seis.

En Pontevedra, que hace cuatro años fue la ciudad con más afluencia a las urnas, la participación pasó del 67% al 60%, la mayor caída. Mientras, en Vigo el retroceso fue unos dos puntos, hasta el 60% y en Ferrol, la ciudad con menor participación electoral de Galicia, pasó del 57% de 2011 al 56,66% en 2015.

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