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¿Nuestra Constitución?

“A los ricos les prescriben los delitos, a los pobres los derechos”

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Cada vez tengo más arraigado, tanto como pensamiento, como sentimiento, de que la Constitución Española se ha quedado como mera literatura, como mera retórica, en lo que se refiere a la defensa de los derechos: el derecho al trabajo, el derecho a la vivienda, el derecho a una vida digna y justa, el derecho al pleno empleo, a la cultura, la limitación de la jornada laboral, la seguridad e higiene en el trabajo, el derecho a prestaciones suficientes ante situaciones de necesidad y de desempleo, el derecho a disfrutar  de un medio ambiente adecuado, la utilización racional de todos los recursos naturales, pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas…Todo esto está reflejado en el capítulo III de una manera clara. ¿Por qué estos derechosos fundamentales sólo se reconocen como recomendaciones, como propósitos?

Nuestra Constitución dice en el título preliminar: 1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. 2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. A esta altura de la vida y desde que se aprobó la Constitución nadie se cree esto, porque España se ha constituido en un estado neoliberal, al servicio de los adinerados, de las élites financieras y bancarias y el poder no está en el pueblo español, está en el Banco Central Europeo, la Unión Europea y el Fondo Monetaria Internacional. La libertad está cercenada por leyes represivas y la desigualdad aumenta y cada vez es más intensa.  Habrá hipócritas que digan que la respetan, otros lucharán porque se haga realidad sus valores. Ha habido una estrategia y ha sido desarrollar todo lo que supone las leyes represivas y todo lo que suponga controlar la democracia.

Hay muchos derechos y valores en nuestra constitución, derechos que en la práctica no solo que no están garantizados, sino que se aprueban leyes y medidas que fomentan el paro, los desahucios, los recortes sociales, laborales y educativos y son reflejo de una vulneración no sólo de los Derechos Humanos, sino también de la Constitución Española. En el preámbulo se dice lo siguiente. “Garantizar la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo”…”Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos un digna calidad de vida”. Tenemos unos índices de pobreza, exclusión y miseria que sobrepasan el 25% de la población ¿eso una digna calidad de vida? Y un tanto por ciento que no llega a final de mes muy elevado. La economía neoliberal apoyada por la corrupción, este sistema sin corrupción no funciona, ha destrozado la Constitución, hasta se cambia de jueces para conseguir una sentencia que no perjudique y se pide a los fiscales anticorrupción que no investiguen, además de incumplir los programas electorales. Se aprueban leyes como la ley mordaza y la reforma del Código Penal para reprimir y oprimir, para acallar voces y protestas contra decisiones que atentan y cercenar los propios valores constitucionales.

Se decía que la Constitución Española no se podía modificar, que era muy complejo y siempre se tenía que hacer consultando a través de un referéndum, y ocurrió que un agosto, con “veraneidad”, en pocos días, se aprobó en el Congreso de los Diputados una reforma constitucional, apoyadas por Zapatero como promotor y Rajoy como colaborador necesario, el artículo 135, donde se añadía que el pago de la deuda era “prioridad absoluta”, cediendo a las presiones de los banqueros y financieros, es decir, de los mismos que había causado esta crisis, y que les pagáramos sus deudas, y nuestros políticos cargaron esta deuda en la ciudadanía,  en la gente, en esa gente que prometieron servir y proteger. ¿Cuánto daño nos ha hecho esta reforma! ¡Cuánto dolor ha causado!

Se titula el artículo ¿Nuestra Constitución? Ya no es nuestra, les pertenece a las clases adineradas, a las élites económicas, a las oligarquías. Es necesario una reacción de la ciudadanía y recuperar esta constitución precisamente para que tengamos “…una digna calidad de vida” como dice la Constitución Española. Necesitamos una reforma que blinden los derechos sociales, laborales, educativos, sanitarios, culturales y medio ambientales, que anule el pago de la deuda como prioridad absoluta, que se camine de la democracia representativa a la democracia participativa.

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