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BASF Tudela: cuando solo queda reclamar que liquiden tu propio trabajo

La plantilla de esta firma multinacional, dedicada a la construcción de planchas de aislamiento térmico, sigue adelante con sus movilizaciones y pide que cierren la empresa y la vendan.

“Que se va a producir la venta es 100% seguro”, explica el delegado sindical de UGT, Diego Ascarza.

Desde la propia dirección de la planta en la ciudad navarra reconocen la falta de información sobre el futuro del recinto.

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Una agonía de tres años. De despidos de parte de la plantilla seguidos de Expedientes de Regulación de Empleo, de pérdidas y un futuro incierto. Ante este panorama, la plantilla de BASF Tudela pide ahora a la cúpula de esta empresa multinacional, cuyas oficinas centrales se ubican en Alemania, que liquide la empresa y proceda a su venta. Pero eso no quiere decir que haya arrojado la toalla, porque sigue adelante con las movilizaciones e incluso hay empleados que barajan iniciar huelgas de hambre, pero sí que ahora piensa en abandonar esta planta, creada en 2002, en las mejores condiciones posibles.

La producción de BASF Tudela arrancó en marzo de 2002. Dedicada a la fabricación de planchas de aislamiento térmico, es una de esas empresas que crecieron con el auge de la construcción y que, ahora, con la crisis, acumulan pérdidas, despidos y dudas sobre su futuro. Los problemas, según explican integrantes de la plantilla, ahora con 23 personas pero que en mejores tiempos llegó a tener 33, empezaron especialmente desde 2012. En enero, ya hubo tres despidos, en junio el primer ERE de reducción de empleo; el proceso se repitió en 2013, con despidos y un segundo ERE. Y el tercero llegó, finalmente, en julio de 2014.

En ese tiempo, según cuenta el delegado sindical (de UGT) Diego Ascarza, se ha tirado de días de paro y quienes están desde el principio en la fábrica tenían derecho a dos años, como es su caso, pero a otra parte del personal les quedan ya “menos de 80 días”. Este punto es clave en las negociaciones entre el personal y los responsables de la planta para intentar vender la planta, algo sobre lo que, hasta el momento, no ha habido acuerdo.

Los rumores sobre una posible venta arrancaron en el momento en que la empresa matriz inició un proceso para unificar divisiones ubicadas en España; BASF Tudela quedó fuera, según se confirmó en noviembre de 2014. De ahí que la plantilla pidiera explicaciones, que han llegado con cuentagotas. Entonces, albergaba dudas sobre la posible empresa compradora, que es familiar, española, en crecimiento, pero con presuntos problemas de solvencia.

La empresa solicitó entonces la mediación del Tribunal Laboral, que en Navarra puede proponer un acuerdo sobre la venta de la planta siempre que este cuente con el visto bueno de ambas partes. Y, en este caso, no se logró por ninguna de las dos. En el caso de la plantilla, porque la empresa no quería, por ejemplo, negociar las condiciones de un nuevo ERE, y el personal estaba convencido de que lo habría. “No nos han querido ofrecer ninguna garantía”, lamenta otro de los trabajadores.

Movilización en Nochebuena

Entre tanto, la plantilla se ha movilizado ante diversas plantas de BASF, como el inicio el pasado 17 de diciembre de una huelga indefinida y una protesta en Tarragona (el pasado 23 de diciembre, antes de intentar  pasar la Nochebuena en la planta de Tudela, una protesta que no pudieron realizar porque se les impidió el acceso). Desde la plantilla están convencidos de que esta posible venta solo se ha dilatado esperando al mejor momento y este pasado año, frente a las pérdidas de “más de 700.000 euros en 2012 y 1,4 millones en 2013”, estas cifras rojas han sido de unos 200.000 euros.

Ahora, Ascarza augura que “es 100% que se va a producir la venta”. Preguntados por esta posibilidad, desde la dirección de la planta en Tudela admiten que no manejan la información para conocer el futuro de la fábrica. La plantilla ya ha participado esta misma semana en una protesta en Guadalajara (donde la firma encabeza otras dos plantas) y, a través de un comunicado, el sindicato UGT anunció recientemente que hay compañeros dispuestos a iniciar una huelga de hambre. Por ello, piden que esta sea en las mejores condiciones, y no con los veinte días de indemnización que marca la ley, sino logrando que la empresa asuma el pago de los días perdidos durante los ERE, para reiniciar el paro. Con ello, se haría borrón y cuenta nueva, y podrían ver cuánto personal está dispuesto a asumir la firma compradora. Así se pondría punto final al conflicto, y a la historia de BASF en Tudela.

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