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Cárcel para la figura clave del mayor escándalo político alemán reciente

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Cárcel para la figura clave del mayor escándalo político alemán reciente

Cárcel para la figura clave del mayor escándalo político alemán reciente

El comerciante de armamento Karlheinz Schreiber, una de las figuras claves del más grande escándalo político alemán de los últimos años, fue condenado hoy a seis años y medio de cárcel por evasión de impuestos

Schreiber fue uno de los protagonistas del llamado escándalo de las cuentas negras de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido de la canciller Angela Merkel, que llevó a la agrupación a la crisis más grave de su historia a comienzos de este siglo.

La acusación de soborno también pesaba sobre Schreiber, pero el proceso fue archivado en ese punto debido a que los cargos habían prescrito.

El caso Schreiber ocupó a la justicia y a la política alemana durante dos décadas y se inició cuando, en 1995, el comerciante de armamento, especialista en el trabajo de lobby con los partidos políticos, huyó a Suiza después de que se registrara su domicilio.

En 1997 la fiscalía de Augsburgo dictó la primera orden de detención contra él por sospecha de evasión de impuestos y en agosto de 1999 Schreiber fue detenido en Canadá, con lo que empezó la lucha de la justicia alemana por su extradición.

En noviembre del mismo año lo que hasta ese momento sólo era un caso de evasión de impuestos adquirió otra dimensión.

Fue entonces cuando el extesorero de la CDU Walther Leisler-Kiep empezó a ser investigado por la fiscalía por haber recibido de Schreiber, en un maletín entregado en un aparcamiento, un millón de marcos, que equivalen a 510.000 euros actuales.

Leisler-Kiep, sobre quien también pesaba la sospecha de evasión fiscal, admitió haber recibido el dinero en 1991, pero explicó que había sido un donativo para la CDU.

El millón de marcos no aparecía en las cuentas de la CDU, pero se encontró una explicación a su paradero cuando el ex secretario general Heiner Geissler desveló que durante años se había llevado una doble contabilidad, por instrucciones del entonces jefe del partido, Helmut Kohl.

Esta revelación fue el comienzo de toda una cadena de informaciones que puso contra la pared a Kohl -que fue despojado de su título de presidente honorario de la CDU por negarse a revelar los nombres de una serie de donantes que habían solicitado el anonimato- y al entonces jefe del partido, Wolfgang Schäuble.

Mientras tanto, desde Canadá, Schreiber luchaba contra su extradición y amenazaba con revelaciones que, según él, podían salpicar a políticos de todos los partidos.

Schäuble -hoy ministro de Finanzas- admitió en enero de 2000 haber recibido un donativo de 100.000 de Schreiber en 1994, lo que a la postre forzó su dimisión como líder partido y frenó lo que parecía una incontenible carrera hacia la cancillería.

La dimisión de Schäuble -que había sido considerado durante mucho tiempo el delfín de Kohl- catapultó a Merkel a la jefatura del partido.

El debate político, sin embargo, pasó con el tiempo a un segundo plano y finalmente, en 2009 se logró que Schreiber fuera extraditado a Alemania.

Una primera condenada a ocho años de cárcel, pronunciada en mayo de 2010, fue recurrida con éxito por los abogados de Schreiber y el Supremo ordenó revisar la sentencia en un nuevo proceso que terminó hoy.

Schreiber está en arresto domiciliario desde que en mayo de 2012 fue excarcelado tras sufrir un infarto en prisión.

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