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Cuarteto tunecino espera que su ejemplo inspire al resto de países árabes

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Los representantes del Cuarteto para el Diálogo Nacional en Túnez, galardonado con el Nobel de la Paz 2015, defendieron hoy la discusión pacífica como modelo de resolución de conflictos y mostraron su deseo de que su ejemplo inspire a otros países árabes.

"Este premio envía un mensaje a todos: los conflictos no pueden solucionarse con armas. Estas causan destrucción, el diálogo y la discusión crean acuerdos. Las armas nunca pueden ser la solución, ni en Siria, ni en Túnez", declaró Abdessatar Ben Moussa, presidente de la Liga Tunecina de los Derechos Humanos (LTDH).

El secretario general de la Unión General de Trabajadores Tunecinos (UGTT), Husín Abasi, resaltó por su parte, que de no haber elegido una "solución colectiva", en Túnez se habría abierto la puerta a "un conflicto como los de Siria y Libia".

"Túnez es una excepción en los países árabes, pero no significa que eso no pueda ocurrir en otros", afirmó Abasi en la tradicional conferencia de prensa en el Instituto Nobel de Oslo la víspera de la entrega del premio.

El Comité Nobel noruego ha querido reconocer este año la labor "decisiva" en la construcción de una democracia plural en Túnez del Cuarteto, fundado por la LTDH, la UGTT, la patronal (UTICA) y la Asociación Nacional de Abogados en el verano de 2013.

El proceso de democratización, originado tras la denominada "revolución de los jazmines" en 2011, estaba entonces en peligro tras varios asesinatos políticos y revueltas sociales.

"Este es un premio para todos los tunecinos, todos los mártires, los que han trabajado por la democracia, la libertad y los derechos humanos", dijo Fadhel Mahfoudh, líder de la asociación de abogados.

Mahfoudh señaló que los sufrimientos padecidos en un período "difícil" crearon una sociedad civil fuerte, que impulsó un proceso de diálogo que culminó en elecciones "libres y transparentes".

De la "dureza" del proceso habló también la presidenta de la UTICA, Wided Bouchamaoui, para quien la creación de empleo será clave para mantener la paz en este país africano.

"Túnez es un país joven y pequeño, pero muy rico en capital humano. Debemos conservar eso, debemos darle esperanza a la gente ofreciéndole trabajo y libertad", afirmó Bouchamaoui, que pidió la ayuda de la comunidad internacional.

A pesar de los logros, las cuatro organizaciones coincidieron en señalar los retos que afronta el proceso tunecino, como la necesidad de contar con instituciones que garanticen las libertades y la lucha contra el terrorismo, cuyas raíces están en la pobreza y la marginalidad de parte de la población.

El Cuarteto mostró su deseo de organizar una conferencia sobre terrorismo el próximo año, aunque rechazó que pretenda liderar un diálogo nacional contra ese fenómeno, ya que esa es una tarea de las autoridades tunecinas.

"El papel del gobierno es dar una respuesta militar al terror y establecer organizaciones que puedan dar un diagnóstico sobre el problema. Nosotros estamos listos para ayudarlas en ese trabajo", afirmó Abasi.

El Cuarteto tunecino sucede en el palmarés del premio al indio Kailash Satyarthi y la paquistaní Malala Yousafzai, premiados el año pasado por su lucha por los derechos de los niños.

El Premio Nobel de la Paz, el único que se otorga y entrega fuera de Suecia, está dotado con 8 millones de coronas suecas (855.000 euros, 954.000 dólares), al igual que el resto de los premios.

Por deseo expreso de los galardonados se entregarán cuatro copias en oro de la medalla del premio y no una como tenía previsto el Comité Nobel, que considera al Cuarteto como una sola organización.

El coste de las réplicas y de las copias del diploma será asumido por los galardonados, según ha informado el Comité Nobel.

La ceremonia de entrega del premio se celebrará mañana a las 13 horas (12:00 GMT) en el Ayuntamiento de Oslo.

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