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Lang Lang dice que "hay cosas que podemos aprender de artistas como Lady Gaga"

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Lang Lang dice que "hay cosas que podemos aprender de artistas como Lady Gaga"

Lang Lang dice que "hay cosas que podemos aprender de artistas como Lady Gaga"

El pianista chino Lang Lang ha derribado hoy durante su participación en el Mercado Internacional del Disco y de la Edición Digital (MIDEM) dos clichés asociados a los virtuosos de la música clásica: que son alérgicos a las nuevas tecnologías y que no valoran ni escuchan a los iconos del pop.

Así, aunque su música favorita sigue siendo la clásica, ha dicho en una entrevista con Efe en Cannes (Francia) que escucha todo tipo de estilos, por ejemplo jazz, y que, en el campo del pop, ve "grandes trabajos y talentos maravillosos que usan la tecnología para plasmarlos visualmente; por ejemplo, Lady Gaga".

"Creo que sabe exactamente cómo crear un efecto visual con su música y que hay cosas que podemos aprender de ese tipo de artistas", ha añadido el chino, considerado a sus 30 años como una de las cien personalidades más influyentes del mundo, según la revista Time.

Lo que Lady Gaga traduce a través de una gran parafernalia, Lang Lang trata de transmitirlo a través de "niveles y distancias de sonido" gracias a su piano.

"Cuando toco, me siento en un planeta musical. Pero no puedes forzarlo, la música tiene que llevarte hasta allí", explica el artista, que intenta hacer entender a los jóvenes su concepto musical con vívidas metáforas.

Precisamente, sobre cómo influye el sonido sinfónico al pianista versó la primera lección que le transmitió su profesor americano. "El objetivo es que éste suene como una ópera, como una orquesta completa", apunta.

Nombrado anoche Caballero de las Artes y las Letras de Francia -"un honor" que le anima a continuar con su trabajo-, Lang opina que talento y práctica son igualmente importantes para convertirse en un gran músico, de la misma forma que hay que saber conciliar ambición y paciencia.

"Es necesaria una ambición férrea, pero no aplicarla todo el tiempo, porque, si no, te pones encima demasiada presión", aconseja.

Él confiesa que a los 16 años llegó a pensar que nunca llegaría a ser concertista. "Me esforzaba mucho, pero no llegaban los recitales", dice.

Desde su posición privilegiada como uno de los grandes valores de la música clásica, se esfuerza por atraer a un público joven que renueve los patios de butacas.

"Soy muy optimista sobre la salud de la música clásica, porque creo que hay muchas cosas que aún podemos hacer y promover para inspirar a los jóvenes e introducirlos en este mundo, como hacemos en mi fundación", ha dicho.

Una de esas cosas consiste precisamente en el uso de las nuevas tecnologías, un tema sobre el que ha versado la conferencia que ha impartido hoy durante el llamado "Visionary Monday" del MIDEM.

No deja de sorprender que mientras que artistas como Lady Gaga poseen una masa de 33 millones de seguidores en Twitter, en la cuenta oficial de este influyente pianista solo figuren 30.000. "Pero en la versión china, me siguen 17 millones", matiza.

Además de Twitter, Lang Lang no renuncia a otras modernas aplicaciones, alejadas de los vinilos y otros preceptos sibaritas relativos al mejor sonido. "Llevo un reproductor de MP3 conmigo todo el tiempo y creo que suena como mis viejas grabaciones", opina.

En su intento por actualizar la música clásica, recientemente colaboró con una de las sensaciones de Youtube, el bailarín de "dubstep" Marquese, con el que rodó el vídeo "Ocean 12", que presentaba su último disco, "The Chopin Album".

Próximamente, grabará el concierto para piano de Sergei Prokofiev y el concierto para piano número 2 de Bela Bartok, "dos piezas bastante contemporáneas".

Insiste en que no se considera el mejor pianista del mundo. Ese lugar, dice, se lo deja a otros, como la española Alicia de Larrocha o el israelí Daniel Barenboim.

Eso sí, presume de haber alcanzado su sueño de actuar por todo el mundo, de Chicago (ciudad de su gran debut) a Sydney. De todo ese periplo, se queda con lugares mágicos como el Carneggie Hall de Nueva York, la Arena de Verona o la Alhambra de Granada y espera con ilusión el concierto que ofrecerá en mayo en una playa de Río de Janeiro.

Por Javier Herrero.

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