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52 Muertos y 192 desaparecidos en el oeste de Birmania, según el Ejército

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El Ejército birmano encuentra fosa común con 17 cadáveres de hindúes

El Ejército birmano encuentra fosa común con 17 cadáveres de hindúes

El Ejército de Birmania elevó anoche la cifra a 52 cadáveres recuperados y 192 desaparecidos, todos birmanos de la minoría hindú, en el oeste del país, donde los militares mantienen un operativo tras el ataque de insurgentes rohinyás.

Las Fuerzas Armadas y el Gobierno de Birmania (Myanmar) atribuyen los asesinatos al grupo insurgente Ejército de Salvación Rohinyá de Arakan (ARSA), aunque estos negaron cualquier implicación en los hechos en un comunicado colgado en Twitter la noche del miércoles.

El grupo rebelde reclamó además que se abra una investigación independiente para aclarar la autoría de las "atrocidades y abusos contra los derechos humanos" perpetrados.

"Las fuerzas de seguridad continúan la búsqueda de los desaparecidos", indicó por su parte el oficialista Comité de Información, que depende de la oficina de la consejera de Estado, encabezada por la Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi.

Los cuerpos sin vida se han encontrado en al menos tres fosas comunes en el distrito de Maungtaw, norte del estado Rakáin (antiguo Arakán), región de la cual unos 450.000 miembros de la minoría rohinyá han huido a Bangladés desde el 25 de agosto.

Ese día, miles de miembros del ARSA asaltaron pobremente armados una treintena de puestos policiales y desencadenaron la respuesta contundente del Ejército de Birmania (Myanmar).

Los uniformados se mantienen desde entonces desplegados en la región e impiden el acceso a medios y organismo internacionales.

Desde el inicio de los enfrentamientos, el ARSA y las Fuerzas Armadas se intercambian acusaciones sobre violaciones de los derechos humanos que no han podido ser verificadas de manera independiente.

Refugiados rohinyás en territorio bangladeshí han denunciado haber sufrido o presenciado ataques y violaciones por parte de las fuerzas de seguridad birmanas, a las que también acusan de quemar sus casas.

Naciones Unidas ha pedido al Gobierno birmano el cese de la respuesta militar, calificada por el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos de "limpieza étnica de manual".

Además, unas 30.000 personas hindúes y budista han sido alojadas en campamentos para desplazados internos, auspiciados por el Gobierno.

Estos últimos también aseguran haber presenciado asesinatos y coacciones para abandonar sus hogares realizadas presuntamente por miembros del ARSA, catalogados como terroristas por las autoridades locales.

Más de un millón de rohinyás moraban en Rakáin antes del brote de violencia de 2012, segregados por el Estado, según Amnistía Internacional, sin derecho a la ciudadanía y con severas barreras para el acceso a la sanidad y otros servicios básicos.

Después de casi medio siglo de dictadura militar, Birmania está dirigida desde 2016 por un gobierno civil que encabeza la nobel de la paz Aung San Suu Kyi, cuya fama de heroína de la democracia ganada durante la época de las juntas ha quedado fuertemente erosionada por la llamada "crisis rohinyá".

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