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Al Shabab no es, por el momento, una amenaza internacional, según expertos

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Al Shabab no es, por el momento, una amenaza internacional, según expertos

Al Shabab no es, por el momento, una amenaza internacional, según expertos

Mientras yihadistas de grupos radicales procedentes de Oriente Medio han exportado el terror a los confines del mundo occidental, la milicia somalí Al Shabab, franquicia de Al Qaeda en África Subsahariana, lucha por mantener su capacidad en el este africano.

Diezmada por la muerte en septiembre de Ahmed Godane -el líder que le dio nombre internacional- la pérdida de territorios y la fuga de miembros veteranos, Al Shabab tiene ahora menos posibilidades de perpetrar atentados internacionales y concretamente en Europa, donde ya lo intentó sin éxito en el pasado, según expertos consultados por Efe.

Los recientes ataques terroristas en Francia, Australia y Canadá han elevado el nivel de alarma de las potencias occidentales, que han incluido entre sus prioridades la lucha contra Estado Islámico (EI) y Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA).

Al Shabab agradecía precisamente a AQPA el pasado enero que hubiera "defendido a los musulmanes" -matando a dibujantes del semanario satírico francés Charlie Hebdo- frente a sus caricaturas "insultantes".

La milicia somalí, que consiguió notoriedad internacional tras el asalto al centro comercial Westgate de Nairobi, donde murieron al menos 67 personas, ya no supone por sí misma una amenaza fuera del Cuerno de África, con excepción de las colaboraciones de algunos de sus miembros con otras ramas de Al Qaeda en el mundo islámico.

"Ahora se están centrando en Somalia y Kenia debido a sus limitaciones", aclara a Efe Abdi Aynte, el director de The Heritage Institute for Policy Studies (HIPS).

Ayer mismo, Al Shabab reivindicó la muerte a tiros de un diputado somalí y dos de sus guardias de seguridad en Mogadiscio, donde los ataques son muy frecuentes.

Pero la milicia carece de infraestructuras para rebasar sus fronteras, y eso se refleja también en las pautas de reclutamiento de los radicales somalís, que han dejado de captar a extranjeros.

Si Al Shabab cuenta ahora con hasta 5.000 miembros, solo 500 han llegado de fuera de Somalia, mientras que entre 2004 y 2011 la milicia llegó a reclutar a 2.000 somalís exiliados y extranjeros, procedentes incluso de Europa y Latinoamérica, según HIPS.

En la actualidad, la mayoría de los yihadistas extranjeros de Al Shabab proceden del este africano, y el resto de países árabes, Pakistán y Afganistán, con solo algunos europeos, precisa Aynte.

Ése fue el caso de Hassan Abdi Dhuhulow, noruego de origen somalí que participó en el asalto al Westgate, supuestamente instigado por la británica Samantha Lewthwaite -más conocida como la "viuda blanca"-, cuando Al Shabab todavía estaba liderada por Godane.

Por su parte, el investigador de Finn Church Aid Mahdi Abdile sostiene que Al Shabab continuará reclutando allá donde alcancen sus redes: "Si hay una red disponible, el mensaje irá a España y adonde sea"

"No hemos visto todavía a nadie de España, pero estoy seguro de que, si hay alguna oportunidad, lo harán", asegura en una entrevista con Efe en Nairobi.

Dado que ni las ondas de la radio de Al Shabab -llamada, curiosamente, Al Andalus- ni otros de sus recursos propagandísticos traspasan la frontera somalí, los radicales dependen de sus simpatizantes para echar raíces en el exterior.

Los yihadistas occidentales son muy apreciados por el grupo terrorista, dice Abdi: "Los locales no están tan comprometidos".

Los extranjeros radicalizados son de gran utilidad para grupos como EI o Al Shabab, que pueden acceder fácilmente a nuevos miembros a través de la cultura noruega, inglesa, española y occidental,en general, algo que un sirio o un somalí difícilmente podría hacer.

Se convierten así en un gran activo para la organización: "Son capaces de enviar mensajes de radicalización a Europa y Occidente en su propio lenguaje", añade el experto de Finn Church Aid.

El gran impacto mediático de EI, que ocupa diariamente los medios con atrocidades que Al Shabab también comete en el este de África, podría aumentar los simpatizantes de la milicia somalí.

"Al Shabab -continúa el analista- ha hecho lo mismo que EI durante mucho tiempo: decapitaciones, arrebatar tierras, ser crueles con sus enemigos. Son las mismas tácticas".

La gran pregunta, según Abdi, es "si se aliarán con EI para beneficiarse de su auge. Veremos".

Por Muktar Abdi / Desirée García

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