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El caos hospitalario de Mosul

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El caos hospitalario de Mosul

El caos hospitalario de Mosul

La sala de emergencia de pediatría del hospital Ibn al Azir, en Mosul oriental, parece más bien un zoco, abarrotado de niños y decenas de familiares, muchos sentados por el suelo entre el trajín de los médicos que van y vienen, y se quejan de que apenas cuentan con medios o medicamentos.

"La situación es terrible, todo está mal en urgencias. Tenemos 17 camas y ahora mismo tenemos 40 enfermos", dice a Efe el director de Urgencias, Mohamed Mahmud Yasin, en un ambiente sofocante, con temperaturas que se acercan a los cincuenta grados en la calle.

Pero se queja sobre todo de que no tienen medicamentos en el hospital para tratar a los entre 150 y 200 niños que pasan diariamente por el centro, uno de los cuatro que continúan en pie en Mosul, tras la batalla entre las fuerzas iraquíes y los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

"De las necesidades de un hospital completo, cubrimos únicamente un 10 % de las necesidades diarias y, el resto, la gente lo compra de su bolsillo; pero los enfermos no tienen nada, no tienen ni posibilidad de venir al hospital, ¿cómo van a comprar su tratamiento?", se pregunta el director, que cada poco se hecha la mano a la frente para quitarse el sudor.

A la precaria situación en la ciudad, con enfrentamientos todavía en una reducida zona del casco antiguo, se suman las altas temperaturas que afectan, sobre todo, a los menores.

Dice que la mayoría de casos son por inflamaciones de hígado por virus y problemas intestinales debido a la ingestión de agua no potable y de alimentos en mal estado.

Habla de la precariedad en la que trabajan, mientras muestra las pocas medicinas del dispensario o los destrozos causados por el EI antes de abandonar el hospital, como la quema de todos los historiales médicos del centro o las cocinas donde se preparaban los platos para los pacientes.

"El hospital Al Yumhuri está dañado en un 99 % porque fue empleado como cuartel por el EI, el de Ibn Sina en un 70 % y el de Awram en un 70 %", enumera a Efe en una letanía, Laiz Abdelaziz Habab, el director de Salud de la provincia de Nínive, de la que Mosul es capital.

En su despacho de la sede provisional en la que se ha reubicado, Hababe subraya que a la precariedad de los hospitales y centros de salud de la mitad este se suma que "entre el 70 y el 90 % de la gente de la parte occidental, ahora mismo, vive en la parte oriental".

"El grado de destrucción del sistema de salud, incluyendo el casco antiguo de la ciudad, es muy grande. A veces llega al cien por cien", insiste, mientras en la puerta de su despacho se agolpa una veintena de funcionarios y ciudadanos que esperan para hablar con él.

Hababe no se muestra optimista sobre una pronta recuperación de la ciudad y su sistema sanitario, que algunos calculan que podría lograrse en entre uno y tres años.

"No creo que antes de cinco años regrese la vida a esta ciudad, al no ser que se haga un plan rápido apoyado por el Banco Mundial o por los países donantes", puntualiza.

Según él, esto se debe a que el país "está exhausto", no solo por los últimos tres años de guerra contra el Daésh (acrónimo árabe del EI), sino por los conflictos que ha sufrido en las últimas décadas.

"No nos hemos librado todavía de las deudas que tenemos de las guerras anteriores, la deuda de la primera y la segunda del golfo todavía es grande", remarca.

Pero más allá de la necesidad de fondos, Hababe advierte de que sin una situación política estable la reconstrucción podría durar más de una década.

"Si la situación política en Irak o en Nínive es estable, esos cinco años podrían ser dos años, pero si la situación política del país y de la provincia es inestable, esos cinco años serán diez", apostilla.

En la parte oriental, hay en la actualidad 17 centros de salud funcionando y otras cuatro clínicas dependientes de alguno de estos establecimientos, mientras que en la parte occidental hay doce.

En total, hay cuatro hospitales activos, el de Ibn Al Azir, Al Khansa, Al Salam y Wadi Hayar, pero ninguno trabaja a pleno rendimiento.

"Con los esfuerzos heroicos de los trabajadores y de ciudadanos que colaboraron en la limpieza de los lugares y en su adecuación de manera voluntaria" se han puesto en marcha los hospitales, agrega Habibe, pero puntualiza que queda mucho por hacer.

En el hospital de pediatría de Ibn Al Azir, Yasin muestra a cuatro bebés menores de 30 días en unas incubadoras pegadas contra la pared, entre la multitud de niños y familiares que se agolpan en la misma sala.

"Aquí están los niños que tienen menos de treinta días, deberían estar en un lugar especial y aislados del resto de enfermedades, porque estos niños no tienen anticuerpos y si salen de la incubadora, se van a contagiar", advierte.

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