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El lagarto verdinegro, víctima del calentamiento global

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El lagarto verdinegro, víctima del calentamiento global

El lagarto verdinegro, víctima del calentamiento global

El calentamiento global podría ser la última amenaza del lagarto verdinegro, un reptil endémico de la Península Ibérica acosado por la reducción de su hábitat durante las últimas décadas, y que ahora muestra su vulnerabilidad a los cambios de temperatura durante su desarrollo embrionario.

El incremento de la temperatura del suelo reduce el éxito de la eclosión de sus huevos, nacen menos individuos, más pequeños y además crecen menos, ha explicado a EFEVerde Camila Monasterio, investigadora de la Universidad Ébora-CSIC, para quien el cambio climático repercutirá en el lagarto si no se adapta a él.

El lagarto verdinegro (Lacerta schreiberi), una especie "casi amenazada" según la Lista Roja de Especies Amenazas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se encuentra en declive por la fragmentación de su hábitat y la contaminación del agua.

Su hábitat se asocia a las riberas de los ríos y arroyos de la cornisa cantábrica, noroeste peninsular, norte de Portugal y Sistema Central y su estampa, de tamaño medio y robusto con una longitud de 131 milímetros, se distribuye desde el nivel del mar hasta los 1.800/2.000 metros de altitud .

Asimismo presenta cierto camuflaje con el entorno frente a los depredadores, y los machos, durante el celo, adquieren una coloración azul muy intensa en la cabeza.

En un principio se comenzó a examinar la asociación entre los límites de distribución y las condiciones de incubación en otras lagartijas como la colilarga y la carpetana, pero el estudio se inclinó hacia este lagarto por su estrecha asociación con áreas templadas y húmedas y posible sensibilidad a los cambios en la temperatura.

Para estudiar su vulnerabilidad al cambio climático, la investigadora ha detallado que se combinaron datos obtenidos de un experimento de cría en cautividad en el laboratorio, se incubaron huevos de varias puestas de esta especia a tres temperaturas diferentes, con datos de temperaturas del suelo tomados en el campo.

Los huevos del verdinegro, una especie que incuba una media de 10, se pusieron en tres incubadoras y a cada una se le aplicó una temperatura distinta (24, 28 y 32 grados centígrados).

El diagnóstico fue que la humedad no era determinante, pero en un escenario de "alta temperatura del suelo" nacían menos individuos, más pequeños y crecían menos.

Por lo tanto, en un supuesto escenario de cambio climático el éxito de esta especie, de gran valor ecológico por ser alimento de depredadores en lo alto de la cadena trófica, dependerá de sus estrategias a la hora de compensar el incremento de temperaturas.

"Un tipo de estrategia sería que las hembras enterraran los huevos en sitios más fríos cercanos a zonas húmedas con agua o que presenten una plasticidad acorde a los cambios de temperatura".

Sin embargo, la investigadora ha admitido que es difícil predecir el impacto del cambio climático por la complejidad de las interacciones en los sistemas naturales, aunque estos estudios ayudan a entender la relevancia de la interdependencia entre los organismos y las condiciones ambientales.

Otra conclusión relevante del trabajo, financiado por el Campus de Excelencia Internacional (Universidad Complutense de Madrid), es que los resultados experimentales sí parecían tener un reflejo en los datos de campo ya que en zonas donde la temperatura en el suelo era superior a los 24 grados bajo los matorrales, no se encontraron lagartos.

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