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El "sljivovica", un aguardiente serbio de ciruela mejor que el coñac

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El "sljivovica", un aguardiente serbio de ciruela mejor que el coñac

El "sljivovica", un aguardiente serbio de ciruela mejor que el coñac

Su sabor con matices de vainilla guarda la armonía de la fruta fresca y madurada, y para algunos incluso supera el mejor coñac o whisky. Así es para los serbios el "sljivovica", su aguardiente de ciruela, bebida nacional sin par, que calienta el alma y el cuerpo.

Muchos en Serbia creen que este aguardiente cura enfermedades, y los serbios lo disfrutan en cualquier ocasión, a diario o con motivo de fiestas, para brindar por su salud.

"En Serbia, se considera un aperitivo, aunque de hecho es una bebida digestiva y se recomienda después de comer", explica Nikola Vesic, productor registrado de "sljivovica" en Valjevo, un importante centro serbio de producción de ciruelas, al oeste de Belgrado.

"Es sano, pero solo si se consume en cantidades moderadas, no se debe exagerar", advierte Vesic en declaraciones a Efe. El "sljivovica" se consume en Serbia más que la propia fruta, como advierte Vesic entre risas: "No conozco a gente que todos los días coma ciruelas, pero sí conozco quienes se las beben".

Con más de 40 millones de ciruelos y una cosecha de medio millón de toneladas anuales, la ciruela es la fruta más extendida del país balcánico, donde un 80 % se usa para la producción de aguardiente.

La calidad de la ciruela serbia es extraordinaria, destaca este productor, el cual indica que para el aguardiente las mejores son las variedades autóctonas como la "madzarka" y la "trnovaca".

En las zonas rurales de Serbia, casi no hay hogar que no tenga alambique para producir aguardiente, y la gran mayoría no lo hace con fines comerciales sino para uso propio y convidar a amigos y vecinos. Por eso, su distribución está reservada sólo para fabricantes registrados.

"El mejor aguardiente se hace con ciruelas maduras que cayeron solas del árbol o que se caen al agitarlo suavemente, ya que contienen el mayor porcentaje de azúcar", explica el productor.

Las ciruelas recogidas en las huertas se colocan en cisternas o tinas y se mantienen allí unas tres semanas para su fermentación. La pulpa fermentada se pasa a la caldera para su primera destilación. Las evaporaciones alcohólicas van por un conducto y llegan a otro recipiente del alambique en que se enfrían y convierten en líquido.

"Se vuelve a poner en la caldera de cobre para su redestilación, y entonces se obtiene el aguardiente de ciruela redestilado, con la deseada fuerza y calidad", explica Vesic.

En el proceso de destilación se separa el "corazón" del líquido llamado "rakija" (aguardiente serbio de calidad), mientras que el primero y el último flujo se eliminan por contener metileno dañino para la salud.

De unos 10 kilogramos de ciruela se obtiene una media de un litro de aguardiente de unos 50 grados de alcohol, aunque la cantidad puede variar dependiendo de la calidad de la fruta.

Un buen "sljivovica" tiene entre 40 y 50 grados de alcohol y un precio de entre 10 a 25 euros (13,6 a 34,1 dólares) por botella.

Obtenido el redestilado, el "sljivovica" se deja reposar en barrica de roble, que le da un color amarillo, y donde desarrolla y armoniza sus aromas tan característicos.

"No existe un plazo para la maduración, es cuestión del gusto y de las posibilidades económicas, porque el aguardiente cuanto más tiempo madura mejor", dice Vesic.

"En general, sólo aguardientes de más de diez años de edad, madurados en barricas de roble, tienen ese ligero sabor a vainilla. Son de extraordinaria calidad y pueden alcanzar los máximos precios", destaca este productor.

Hay una costumbre en Serbia de enterrar un pequeño barril o una botella de aguardiente cuando nace un niño para consumirlo con motivo de las bodas de ése, después de 20 o 30 años de maduración, lo que supone la alta calidad de la bebida.

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