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Cuarenta años de transición femenina

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Cuarenta años de transición femenina

Cuarenta años de transición femenina

Comenzar diciendo "hace cuarenta años" suena a "batallitas del abuelo", pero se cumplen ahora cuatro décadas desde el final de la Dictadura y los cambios sociales que se produjeron están muy reflejados en las mujeres, tal y como destacan a Efe seis de ellas.

Soledad Becerril (política), Inés Alberdi (socióloga), Ana Lluch (oncóloga), Boti García (activista LGTB), Carmen Heredero (profesora) y Amalia Navarro (ama de casa) trabajaban o empezaban a hacerlo en 1975 y recuerdan cómo han visto cambiar muchas cosas.

"El cambio sociológico más importante en este periodo ha sido el de la condición de la mujer", señala la Defensora del Pueblo, Soledad Becerril, primera mujer en acceder a un cargo ministerial (de Cultura en 1981) tras la dictadura.

"Tuve la suerte de tener formación suficiente para comprender que España tenía que ser una democracia y decidí contribuir a ello. Nuestro estado social y democrático de derecho es un inmenso logro que mantener", resalta Becerril, quien enfatiza: "la ley a todos obliga, esa es la grandeza del sistema".

"Me siento orgullosa de la igualdad ante la ley y deseo que las jóvenes conozcan el valor del esfuerzo, del trabajo y luchen contra el afán de utilizar a la mujer como objeto de deseo y abusen de ella", añade.

La socióloga y catedrática Inés Alberdi dice que "en cuarenta años este país no hay quien lo reconozca".

Y el mayor problema hoy es creer en la igualdad real y luego descubrir que es "precaria" porque, se pregunta: cuando tu madre o tus hijos se ponen malos, ¿quién los cuida?

Recuerda que 1975 fue declarado por la ONU Año Internacional de la Mujer y a partir de entonces la evolución de la mujer fue una carrera.

Aunque la Constitución la redactaron hombres -"los padres de la Constitución fueron eso, padres", critica-, incluyó las reivindicaciones del movimiento feminista, surgido en los sesenta.

Y en 1995 llegó la Conferencia de Pekín, donde la representación de toda Europa la ejerció una ministra, española y feminista, precisamente su hermana Cristina Alberdi.

Para Carmen Heredero, responsable de la Secretaría de la Mujer, Igualdad y Política Social de la Enseñanza de CCOO, "la sociedad cambia y las chicas y los chicos también y el docente debe ser consciente para saber cómo tratarles".

Estudió Magisterio en Segovia -"había poco donde elegir"- y después llegaron las clases en destinos como Espinosa de los Monteros (Burgos), donde algún pasiego le dijo que pegara con una vara a su hijo si se portaba mal y ella se negó rotundamente.

El cambio de la EGB a la LOGSE "no fue mal" aunque el problema, como siempre, fue la falta de dinero, afirma esta "profesora de tiza", como se define.

Ana Lluch, jefa del servicio de Hematología y Oncología del Hospital Clínico de Valencia, terminó la carrera en 1977 y rememora que entonces eran "muy pocas" las mujeres médicos.

La mujer era percibida "más bien como enfermera" aunque "estoy convencida de que el paciente ha aceptado muy bien a la mujer médico", argumenta.

Comenta que en los setenta "había un germen de transformación" que ha dado sus frutos a pesar de que la mujer sigue sin ser habitual en algunos sitios, por ejemplo, en las cátedras universitarias.

En 1975 la mayoría de las mujeres eran amas de casa o dejaban de trabajar al casarse como Amalia Navarro, presidenta de la asociación de Amas de Casa de Oliva (Valencia), madre de tres hijos, que también ha cuidado a sus abuelos porque "antes las residencias estaban mal vistas".

Ha vivido el cambio de los ultramarinos a los supermercados, de calentar "al baño maría" al microondas o de tener dos canales en televisión con telenovelas por la mañana a un sinfín de matinales.

"Ahora se lleva mejor ser ama de casa", hay más guarderías o se pide más ayuda a los abuelos, dice.

No se puede olvidar a las mujeres lesbianas, que han pasado de la oscuridad a la visibilidad.

Mientras a los gais en la dictadura les daban palizas y les detenían, las lesbianas estaban abocadas al "manicomio, convento o al matrimonio forzoso", resalta Boti García, expresidenta de la Federación Estatal LGTB.

"Es evidente que hemos conseguido conquistas gracias a nuestras luchas y avances legislativos, como el matrimonio igualitario", que ha permitido "el suelo legal para llegar a la igualdad real", reconoce.

Pero Boti insiste en que aún queda trabajo porque la mujer "sigue por detrás de los hombres en presencia pública y política, en impacto y en aceptación".

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