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Dos casinos en el centro de Madrid: la 'precuela' de Eurovegas

Los casinos de Aranjuez y Torrelodones abrirán sedes en el centro de la ciudad gracias a los cambios legales pensados para Eurovegas

Los retrasos en su puesta en marcha han provocado quejas de los trabajadores del Casino Gran Vía, que denuncian rebajas en sus expectativas laborales

Madrid es la segunda comunidad autónoma donde más dinero se apuesta en los casinos: 300 millones de euros en 2012

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Aún en obras, la sede del Casino Gran Vía del Grupo Comar en el número 24 de esta importante calle comercial madrileña, muy cerca de la tradicional zona de prostitución de la calle Montera y Desengaño / Ángel Monreal

Aún en obras, la sede del Casino Gran Vía del Grupo Comar en el número 24 de esta importante calle comercial madrileña, muy cerca de la tradicional zona de prostitución de la calle Montera y Desengaño / Ángel Monreal

En este ambiente de precuela que vive Madrid previo al desembarco de Eurovegas, si es que finalmente llega el día en el que bajan los escudos legales y desciende el portón de entrada a los terrenos prometidos, Madrid se abre a la cultura de la ruleta y el blackjack.

Hasta hace poco la Ley del Juego regional mantenía los casinos a una distancia mínima de 29 kilómetros respecto a la Puerta del Sol. Por ello es esa la tirada que separa el veterano —acaba de cumplir 32 años— Gran Casino Madrid, situado en Torrelodones, de la capital. El Gran Casino Aranjuez está aún más lejos, a 47 kilómetros hacia el sur. Pero desde esa misma Puerta del Sol, desde un despacho con vistas a las revoluciones, a las tiendas de abanicos y mantones y a los locales de máquinas tragaperras, Esperanza Aguirre decidió allanar el terreno a la película que estaba por venir: la penetración del complejo internacional Eurovegas o los eufemísticamente denominados Centros Integrados de Desarrollo.

A finales de 2012, una nueva Ley de Medidas Fiscales y Administrativas modificaba la regulación anterior para permitir "salas apéndice" de los casinos ya existentes, de menor tamaño, en su mismo municipio, o en otro. Obviamente, el municipio ansiado, deseado, era la propia villa de Madrid. Los madrileños podrían ir a apostar rojo y par en metro, o incluso andando. Esta concesión se interpretó como un balón de oxígeno, una nueva parcela de mercado, una vía de beneficio para ganar terreno antes de que Adelson llegara y se lo comiera todo.

Es importante destacar que la Ley 8/2012 excluye a los Centros Integrados de Desarrollo de la posibilidad de abrir sucursal. Eurovegas sí, pero en Alcorcón. Con la Ley en la mano, los casinos españoles se lanzaron a buscar un sitio adecuado para plantar el apéndice. Comar, la empresa coruñesa matriz del Casino de Aranjuez, encontró su nueva sede en el número 24 de la Calle Gran Vía, junto a la Red de San Luis, a la orilla de la calle Montera. Gran Casino Madrid, el de Torrelodones, no se fue muy lejos: prepara su sucursal en el Paseo de Recoletos, en esa encrucijada que es la Plaza de Colón, junto al Museo de Cera, en el edificio que años atrás fuera uno de los emblemas de Telefónica, hoy remodelado.

Crupier, profesión inesperada

Las obras de ambos casinos van a toda prisa y ni unos ni otros quieren revelar su fecha de apertura, aunque todo indica que podría suceder casi a la vez. "Esperamos poder abrir este año" dicen desde Comar. "Antes de que concluya el año" coinciden desde el Grupo de Empresas Gran Madrid, su competencia directa.

Con un tope de 65 máquinas de juego y un máximo de 1.000 metros cuadrados —sin contar el espacio que ocupen las propias máquinas— los nuevos casinos madrileños ofrecen trabajo en un empleo que parece en alza, el de crupier. Margarita (nombre falso) estaba en el paro y nunca antes se le había ocurrido trabajar de croupier, hasta que vio una oferta de trabajo en Infojobs. Tiene 32 años, vive con su padre pero tiene un novio desde hace 11 meses con el que no ha podido irse a vivir. "Tal y como están las cosas, me pareció una buena idea" nos cuenta, "sobre todo por la perspectiva de empezar a trabajar en septiembre".

Pero Margarita no ha empezado a trabajar en septiembre en el Casino de la Gran Vía, como ella esperaba. Infojobs publicó en febrero un anuncio buscando crupieres para un nuevo casino que abriría seis meses después. Los aspirantes realizaron dos entrevistas, una prueba de cálculo y una entrevista personal antes de ser admitidos en el curso de formación (no remunerado). Los que finalmente fueron seleccionados y entraron en la Escuela de Croupiers se despidieron de las vacaciones de verano, sin importarles gran cosa, ya que tenían ante sí una vía de salida inminente al desempleo.

"Llegado el 12 de agosto y habiendo hecho la prueba de vestuario nos comunican que hay una suspensión del curso hasta el 16 de septiembre" explica sobre el retraso en la inauguración Felipe, otro futuro empleado de ese casino, oculto también bajo pseudónimo. "La sorpresa fue general, ya que en un primer momento se dijo que si se retrasaba la apertura se daría todo el mes de agosto libre. Hasta ese momento no había puentes ni días libres, ya que había mucha prisa. Pero a la vuelta de ese descanso nos encontramos con que todo ha cambiado, el ambiente es cada vez más relajado. Se dice que el 31 de octubre se abrirá el casino de Gran Vía, pero nadie lo ve claro, ya que la obra no va tan avanzada como para que se abra en esa fecha".

Un casino en apuros

Felipe y Margarita se han puesto en contacto con este periódico para denunciar lo que ellos llaman "posible engaño" o decepción con respecto a sus expectativas. Explican que la oferta anunciaba un sueldo de 1.300 euros brutos al mes pero una vez pasado el proceso de selección la empresa rebajaba "las condiciones laborales y salariales", dejando la nómina en 1.180 euros, propinas incluidas. Según Margarita, el porcentaje de las propinas pasó de un 10 a un 5% y que aunque esperaba que su categoría laboral fuera crupier, afirma que "el director, Ángel Chaves, nos dijo 'hemos creado una categoría nueva para ustedes: serán aspirante a debutante de crupier'".

Juana Abellaneda, directora de Marketing de Comar, explica a eldiario.es que "la información [que denuncian los empleados entrevistados] no es verídica, está fuera de contexto y no responde a la realidad" pero "por el momento preferimos no manifestarnos al respecto".

No obstante, Abellaneda aclara que "cuando se convocó a la primera selección para la formación, se explicaron las diferentes categorías que existían en la actualidad en el casino de Aranjuez, pero de forma genérica. Cuando finalizó la selección de la escuela [de crupieres] y esta comenzó, se definieron las categorías exactas que hacían falta para el nuevo casino con sus sueldos correspondientes. En ningún caso antes de esta comunicación oficial se habló, ni se entregaron otras condiciones definitivas a los cursillistas". La directiva añade que su empresa ofrece "más de 200 puestos de trabajo para crupier con las categorías necesarias y sueldos correspondientes, cada persona es libre de aceptarlas o de abandonar la formación, ya que la información oficial se dio al inicio del curso". Además de los nuevos contratados, Comar reubicará a empleados de sus otros nueve casinos repartidos por España.

Macrocasinos y minicasinos, la amenaza fantasma

Pero este año no ha sido fácil para los empleados de esta empresa de juego, nacida al calor de un negocio de máquinas tragaperras en A Coruña, fundada por José Collazo Mato, dueño del Hotel Atlántico y de las salas recreativas DivierTT. En septiembre de 2012 comenzó a aplicarse un ERTE a 190 trabajadores, dejando a la mitad de la plantilla durante seis meses en casa. En 2011 el Casino de Aranjuez contabilizó unas pérdidas de 2,2 millones de euros. El ERTE finaliza el 1 de noviembre y, según Abellaneda, "no afecta a nada" en la contratación de crupieres para la Gran Vía.

Por su parte, la empresa que está ultimando el casino de Colón es más estable y se declara la líder del mercado del juego en Madrid, una comunidad autónoma que contabilizó 641.162 usuarios de casinos en 2012. A José María Paredes, jefe de Marketing del grupo, no le preocupa que su competidor directo vaya a instalar sus ruletas a 15 minutos andando de su nuevo local. Están acostumbrados a eso. Al contrario tampoco. "Lo que nos preocupa son proyectos de una naturaleza desconocida como Eurovegas, radicalmente diferente a las prácticas europeas".

Respecto al macroproyecto de Las Vegas Sand, cuya negociación se ha llevado desde el principio de manera poco transparente y que recientemente ha representado un tira y afloja entre el Gobierno de la Comunidad de Madrid y el central, la empresa del Casino de la Gran Vía admite que no les preocupa mientras "los beneficios fiscales y demás que les otorguen a ellos puedan ser extensibles al resto". De donde se desprende que si el Ministerio de Sanidad modifica la Ley Antitabaco para que los clientes puedan fumar en Eurovegas, empresas como Comar pedirán lo mismo para su decena de negocios en España.

Lo que de verdad parece preocupar al Casino de Torrelodones y Colón es "proyectos como los 'minicasinos' de Castilla-La Mancha", pensados por Cospedal en clave de competencia con Eurovegas y de inyección al sector. Una nueva Ley del Juego en esta Comunidad Autónoma -entra en vigor el 9 de noviembre- que relajará las exigencias para la apertura de locales y paliará así el éxodo de jugadores hacia la vecina Madrid. "Nosotros creemos en unos valores de seguridad, transparencia, rigor y garantías —explica Paredes— pero cuando se quieren irradiar 'minicasinos' en territorios tan próximos a Madrid, lejos de crear empleo lo que hacen es banalizar el juego". "Habrá que ver qué piensa la gente —añade— cuando le pongan una ruleta junto al jardín de infancia y la panadería".

¡Hagan juego! España apuesta 1.500 millones

Algunas corrientes de opinión del sector del juego piensan que el efecto Eurovegas es en realidad beneficioso para su negocio, pues está destapándolo y normalizándolo a ojos de la opinión pública, de la mano de gobernantes de ideales desreguladores como Aguirre y Cospedal. Tampoco le viene mal a las arcas del Estado, pues uno de cuatro euros que se juegan van a parar al bolsillo público, según la reciente investigación de la Universidad Carlos III de Madrid. Los españoles han ido dejando de apostar paulatinamente: en 2011 se jugó un 20 por ciento menos de dinero que en 2008. Por ello, es un sector que busca ser espoleado.

9 de cada 10 personas apuestan, en cualquier tipo de juego de azar. Según el estudio de Percepción Social del Juego de Azar en España, el 63,8 por ciento de los residentes de 18 a 75 años jugó regularmente a algún juego durante 2011 y el 88,8 por ciento ha jugado alguna vez. En 2012, España jugó 1.490 millones de euros en los casinos, según la Dirección General de Ordenación del Juego. De los datos registrados en los últimos 10 años, el año que más se jugó fue el año previo al estallido de la crisis económica: 2007, con 2.551 millones de euros. Cataluña es la comunidad autónoma donde más dinero mueven los casinos en 2012 (398 millones de euros), seguida de Madrid (300), la Comunidad Valenciana (174), Andalucía (161) y Canarias (132).

Según el Anuario de Juego en España de la Universidad Carlos III, la industria del juego genera casi 170.000 empleos indirectos, sin considerar el juego on line. En 2008 incluso llegó a 209.000 puestos de trabajo, de lo que se deduce que se han perdido unos 40.000 empleos en el sector en los últimos cinco años.

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