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La lucha contra la obesidad y la desnutrición, un reto pendiente en Oriente Medio

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La lucha contra la obesidad y la desnutrición, un reto pendiente en Oriente Medio

La lucha contra la obesidad y la desnutrición, un reto pendiente en Oriente Medio

Dos problemas de salud aparentemente contrapuestos afectan cada vez más a la población de los países árabes: la malnutrición y la obesidad, dos dolencias vinculadas tanto a elementos económicos como socioculturales.

Para la representante de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Fatima Hashem, la pobreza es un factor importante en el caso de la malnutrición, tanto la que provoca obesidad como desnutrición, "pero no es la única causa".

En una entrevista a Efe, Hashem explicó que en el trastorno de la obesidad entran muchos factores en juego, especialmente culturales.

"La causa radica en los malos hábitos de vida y la falta de actividad física, sea por ausencia de trabajo o de ejercicios deportivos", insiste la funcionaria de la ONU.

Según detalló, la obesidad se da mucho más en las regiones ricas, como los países del Golfo Pérsico, que encabezan las estadísticas mundiales en este campo.

Esta problemática afecta sobre todo al sexo femenino, como apunta Hashem, quien comentó: "Al menos un 40 por ciento de las mujeres de esos países sobrepasan el peso adecuado para su edad y altura".

En estos países, caracterizados por su conservadurismo, no se fomenta que las mujeres salgan a la calle ni que las familias se desplacen a pie.

Pero además, en gran parte del mundo árabe el ideal tradicional de la mujer es de cuerpo voluminoso, en incluso en ciertas sociedades existe la práctica de sobrealimentar a las jóvenes casaderas para aumentar sus posibilidades de casarse.

En el otro extremo, el 45 por ciento de las mujeres de los países árabes sufre anemia, apunta la experta.

Hashem agregó que las principales causas de fallecimientos en las personas de ambos sexos en la región son trastornos relacionados con malos hábitos alimenticios, como la diabetes, la tensión, el cáncer o las enfermedades cardiacas.

Muchos niños tampoco alcanzan la altura que corresponde a su edad, principalmente en Sudán, Yemen y Mauritania, donde más del 50 por ciento de los menores de 5 años sufren problemas de crecimiento.

"No es un problema necesariamente relacionado con los ingresos de un país", advierte Hashem, antes de explicar que países de renta media, como Egipto, Marruecos o Argelia, también los padecen.

Ambas dolencias se han agravado en las últimas décadas, como apuntó Hashem, quien subrayó que, en concreto, la desnutrición pasó de afectar a un 20 por ciento de la población árabe en los años noventa a superar el 30 por ciento en la actualidad, "especialmente en los países pobres".

En un taller regional sobre la situación de la nutrición en Oriente Medio y el Norte de África celebrado esta semana en El Cairo, la FAO recomendó establecer proyectos estatales para poner fin a ambos problemas y cambiar los hábitos alimentarios que ponen en peligro a la sociedad.

En el foro, el director regional de la organización, Abdel Salam Ueld Ahmed, advirtió de que se trata de "una realidad y un reto" al que hay que hacer frente porque tanto la ausencia de alimentos como la malnutrición son una barrera al desarrollo en los países árabes.

"Algunos no pueden comprar lo que necesitan, mientras que otros adquieren más de lo que deben", describió Ueld Ahmed.

Además, recordó que avanzar en la lucha contra la malnutrición conlleva la ventaja de reducir el gasto sanitario y el número de enfermos en un país.

"El problema principal no es la falta de recursos, hay mucha producción y aumenta anualmente, sino que es una cuestión de mal reparto", aseguró, por su parte, la vicedirectora regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Haifa Madi.

La solución a estos problemas pasa por aumentar los presupuestos, la educación, las políticas y el esfuerzo por parte de las autoridades, señala Hashem, que pidió una mayor coordinación entre los Ministerios de Agricultura, Sanidad, Educación y Comercio de los países afectados para trabajar por "una única solución".

Los expertos destacaron que en la actualidad, los países que más preocupan a las organizaciones internacionales son Siria y Yemen.

El papel de la FAO en el conflicto sirio se centra en una ayuda directa y rápida a los agricultores y ganaderos para que puedan conllevar la situación, aunque también apoya a las sociedades que reciben refugiados como Líbano o Jordania.

Mientras que en Yemen, el déficit de crecimiento en niños alcanza el 57 por ciento, es decir, "uno de cada dos niños menores de 5 años" no tiene la estatura que corresponde a su edad.

"Es un problema histórico que Yemen arrastra desde hace muchos años y viene provocado por la pobreza y la incapacidad de conseguir los alimentos suficientes y necesarios", agregó Hashem.

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