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El secreto del "Padre Piquer"

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El secreto del "Padre Piquer"

El secreto del "Padre Piquer"

Un barrio de renta media baja en el noroeste de la capital, La Ventilla. Un centro de secundaria, el "Padre Piquer", con un 45 % de alumnos inmigrantes de 30 nacionalidades. Y, sin embargo, un 85 % de éxito escolar y apenas alumnos absentistas.

¿El secreto? Un modelo de enseñanza y aprendizaje cooperativos volcado en el aula, participativo, interactivo e integrador, basado en el trabajo por "ámbitos" (sociolingüístico, científico- matemático) en lugar de asignaturas.

"Hemos recuperado la ilusión de los niños por venir al colegio, la alegría de los familias y la satisfacción de nuestro profesorado", enfatiza con entusiasmo Ángel Serrano, director de este centro concertado de ESO, Bachillerato y FP, perteneciente a la Fundación Montemadrid y dirigido por los jesuitas.

Por ello, acaba de ser reconocido por la red internacional Ashoka de educación y emprendedores sociales como una de las cuatro escuelas españolas innovadoras "Changemaker", que lideran la transformación de la enseñanza.

Las otras son la escuela "O Pelouro" (Pontevedra); "Escola Sadako" (Barcelona) y colegio "Amara Berri" (San Sebastián).

Aplican métodos de enseñanza propios que producen cambio social, pueden ser implantados a otros centros y darían "envidia" a Finlandia, país que suele encabezar los mejores resultados del Programa de Evaluación de Estudiantes PISA, de la OCDE.

Próximo a cumplir 50 años, el "Padre Piquer" entiende la educación de manera diferente para convertirse en un lugar de "oportunidades para todos y cada uno de los alumnos", dice con entusiasmo Serrano.

Las denominadas "aulas cooperativas multitarea", implantadas ya en primero y segundo de ESO y el curso próximo en tercero, son la estrella, donde los profesores son el mejor recurso didáctico a pesar de unas leyes de educación "tan poco flexibles", explica el director.

"No es cuestión de recursos materiales, sino fundamentalmente de profesores", insiste antes de clamar por un pacto educativo "de una vez", pues cada cambio político supone una ley nueva y una "distorsión".

"Hemos aprendido a trabajar en grupo", continúa, para llegar a todos los alumnos por igual, al margen de su cultura y religión.

Es un proyecto que comenzó en 2003, de inclusión de la diversidad y de motivación en lugar de seguir a rajatabla la legislación, en aulas dotadas de tecnologías de la información y la comunicación.

Sin libros, 50 alumnos desarrollan simultáneamente actividades diferentes en varios grupos en una misma aula, atendidos por tres docentes presentes en todo momento.

Además, es un método válido para todo tipo de alumnado, no solo para los entornos socioeconómicos deprimidos.

Gregorio Casado, coordinador de Innovación, indica que es un proyecto de "escuela para todos", no sólo orientado a las asignaturas tradicionales, sino a que cada uno desarrolle sus propias destrezas personales.

El principal sitio de aprendizaje activo deber ser el aula, defiende Manuel, uno de los profesores, así que la cuestión no es "deberes, sí o no", sino cuáles son los adecuados.

Las dos aulas de "enlace" son otro fundamento del éxito, donde los alumnos de diez o doce nacionalidades que no saben español lo aprenden durante nueve meses para incorporarse paulatinamente al nivel académico que les corresponde "con mucha paciencia y mucho lenguaje gestual", señala Montserrat, otra de los docentes.

Pero si este centro, que supera el millar de estudiantes, tiene sentido en un barrio humilde como éste es por la oferta de FP, recuerda Serrano, con una tasa de empleo de los alumnos que ronda el 67 %, buscando siempre la colaboración de empresas, ONG y fundaciones.

De hecho, uno casi alcanza a tocar desde el patio del colegio las torres que simbolizan el poder empresarial del cercano paseo de la Castellana, pero tan lejano de la realidad socioeconómica, de los problemas de paro de una zona donde el 30 % de la población es originaria de otros países.

Por eso lamenta Serrano que la Comunidad de Madrid, asegura, suprimiera en 2013 los conciertos de los grados superiores de FP, lo que ha significado una caída del 40 % de matriculados.

El centro trabaja con educadores sociales y otros agentes del barrio para que los niños reciban también atención compensatoria en tiempo extraescolar. Jesús Lozano.

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