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Algo muy grave va a suceder el 27N

La amenaza de repetir elecciones puede funcionar como profecía autocumplida que dificulte los acuerdos

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EFE

 

Me dais miedo cuando os oigo hablar con tanta ligereza de esas terceras elecciones que nadie quiere. Hasta le habéis puesto fecha: 27 de noviembre. Aún peor. Le habéis puesto código: 27N. Me tiemblan los dedos al teclearlo. No os dais cuenta de que, con solo nombrarla, con solo marcar en rojo la fecha en el calendario, echa a rodar una bolita que sin darte cuenta va engordando, engordando, hasta que te plantas en el 27N con la papeleta en la mano y te preguntas cómo has llegado hasta allí.

Especular con la posibilidad de una repetición electoral puede acabar convirtiéndose en profecía autocumplida, ese tipo de predicción que provoca comportamientos que acaban por hacer realidad lo predicho. A la manera de ese conocido cuento atribuido a García Márquez, “ Algo muy grave va a suceder en este pueblo”. En el tranquilo pueblo del cuento se corre la voz de que va a pasar algo muy grave; la bola echa a rodar, y al final del día acaba pasando algo muy grave: todos huyen en estampida... por miedo a que pase algo muy grave. En el mundo financiero saben también mucho de estas profecías autocumplidas.

Pues lo mismo pasa aquí con la amenaza de repetir elecciones. Cuanto más lo digamos, más probable será, porque esa amenaza ejercerá sobre los agentes políticos un efecto letal en plenas negociaciones. Si los dirigentes políticos temen que “algo muy grave va a suceder el 27N”, tomarán decisiones que agravarán el bloqueo hasta acabar haciendo inevitables esas terceras elecciones que hoy nos parecen increíbles.

Es lo que pasó tras el 20D. Desde la misma noche electoral empezamos a hablar de repetir elecciones, y las negociaciones nacieron marcadas por ese horizonte: “¿y si tengo que presentarme otra vez ante los electores en unos meses?” Nadie arriesgó ni cedió lo suficiente, todos actuaron con un ojo puesto en las urnas, y según avanzaban las semanas la bola rodaba y rodaba y crecía y crecía, hasta aplastar cualquier posibilidad de acuerdo.

No mueves un milímetro tus líneas rojas si se lo vas a tener que explicar a los electores en pocos meses. Si hoy PSOE o Ciudadanos están agarrotados, y van abriendo la mano muy poco a poco para facilitar la investidura, a poco que meneemos el fantasma del 27N o vayan pasando las semanas y la bola crezca, les entrará el temblor de piernas y cerrarán el puño.

Para acabar de complicarlo, no solo ha echado a rodar la bolita del 27N. También se extiende el rumor de que, incluso si se consigue formar gobierno, igualmente habría nuevas elecciones en uno o dos años, porque el bloqueo no permitirá ni aprobar presupuestos.

Para que los partidos rompan el bloqueo, lo primero que necesitarían es una garantía de no volver a las urnas en una buena temporada. Solo así se tragarían sapos tan gordos, si luego tienen tiempo suficiente para digerirlos. Pero si piensan que "algo muy grave va a suceder en este pueblo el 27N", acabarán huyendo despavoridos de la mesa de negociación.

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