La presencia de narcolanchas pone en alerta al Levante almeriense: “El problema es la sensación de impunidad”

La presencia de narcolanchas frente a las costas de Pulpí ha alterado el ritmo normal de este pequeño municipio situado al noreste de la provincia de Almería. Según denuncia su alcalde, Juan Pedro García (PP), estas embarcaciones están ganando terreno frente a las playas de todo el litoral en los últimos meses y sobre todo en las últimas horas. Debido al mal tiempo, explica el regidor, los presuntos delincuentes están atracando las embarcaciones buscando el abrigo de los acantilados de Pulpí, generando inquietud entre la población local.

Debido a su presente, desde el Consistorio solicitan que se refuerce la seguridad y que se disuada a este tipo de actividades delictivas que soliviantan el ritmo normal de una localidad que apenas supera los 12.000 habitantes. Una localidad que, según su alcalde, también está empezando a sufrir los efectos de las presencias de narcolanchas por la participación de jóvenes del pueblo en las actividades ilícitas de estas embarcaciones.

Para tratar de lograr una respuesta y frenar lo que está ocurriendo, desde el Ayuntamiento de Pulpí se ha solicitado a la Subdelegación del Gobierno que refuerce la seguridad, ya que con los efectivos de la Policía Local y de la Guardia Civil de la zona no hay medios suficientes. Por ello, dado que las narcolanchas son visibles a la vista de todos, se ha producido una reunión entre ambas instituciones.

“El problema es la sensación de impunidad”, explica Juan Pedro García en conversación con este medio. “Los ves allí, tranquilos, con la lancha abrigada en la costa y con personas a bordo, y eso transmite una impotencia y una inseguridad muy preocupantes”. El alcalde explica que su denuncia no pretende cuestionar la labor de los cuerpos policiales, sino advertir de la falta de recursos con los que cuentan. “La Guardia Civil hace lo que puede, pero no tiene medios suficientes para cubrir toda la costa ni para enfrentarse a embarcaciones mucho más potentes”, señala.

Cientos de garrafas de gasolina

Uno de los indicios más visibles de esta actividad es la acumulación de garrafas de combustible en el litoral. Según el regidor, la Policía Local ha llegado a incautar más de 200, aunque insiste en que “en toda la costa hay miles”. “Es la prueba de que el problema está ahí y de que no es algo puntual”, añade. A ello se suma, según denuncia, el riesgo de que estas dinámicas acaben normalizándose entre la población más joven. “Ya tenemos conocimiento de chavales del pueblo a los que se les paga 200 o 250 euros por el petaqueo. Es dinero fácil y muy tentador, y no podemos permitir que esto se incruste en la sociedad, porque cuando entran en ese mundo luego no les dejan salir”.

Desde el ámbito institucional, fuentes cercanas al caso explican que la presencia reciente de estas embarcaciones está condicionada por el temporal marítimo. Según trasladan, las narcolanchas se habrían acercado a la costa buscando refugio por el mal estado de la mar, lo que desaconseja intervenciones directas con medios marítimos o aéreos por motivos de seguridad. Estas fuentes subrayan que la Guardia Civil tenía localizadas las embarcaciones y realizaba labores de seguimiento, aunque ese control no siempre sea visible desde tierra.

Las mismas fuentes apuntan además a que, en este momento, las embarcaciones detectadas en el litoral almeriense estarían vinculadas principalmente al tráfico irregular de personas en la conocida como ruta argelina, más que al tráfico de hachís u otras drogas, al menos en este episodio concreto. En cuanto al petaqueo, recuerdan que no constituye delito por sí mismo si no puede acreditarse su relación directa con narcotráfico o trata, una limitación legal que dificulta las actuaciones policiales, aunque se esté estudiando una posible modificación del Código Penal.

Un problema “que va a más”

Una visión muy distinta es la que mantiene la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que alerta de un agravamiento sostenido del problema en la costa almeriense. La organización sitúa el foco en el Levante de la provincia y en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, donde la presencia de narcolanchas es, según denuncia, cada vez más visible. “Cada año se hacen más fuertes y vienen más”, advierte su portavoz en Almería, Víctor Vega, que habla abiertamente de una “pérdida total del principio de autoridad”.

Desde la AUGC sostienen que las embarcaciones se desplazan a lo largo del litoral en función de la presión policial. “Cuando tú achuchas y vas detrás de ellos, se van desplazando”, resume Vega, que explica que la interceptación sólo suele producirse cuando las lanchas sufren averías o problemas de combustible. “En el resto de situaciones es casi imposible”, añade, al tiempo que critica que “las penas son irrisorias” y que los agentes trabajan “sin medios ni reconocimiento”.

La asociación rechaza los mensajes oficiales que hablan de avances frente a las mafias y asegura que la realidad es la contraria. “Se ha perdido el control de nuestras aguas territoriales”, afirma Vega, que llega a concluir que “hoy en día, los dueños y señores de estas aguas son las mafias del narcotráfico”. Un diagnóstico que contrasta con la prudencia institucional, pero que coincide con la alarma expresada desde municipios como Pulpí, donde la presencia de estas embarcaciones ya forma parte del paisaje cotidiano.