De candidato a liderar Falange a número dos de Turismo y Justicia: el Gobierno de Moreno ficha a Rafael Sánchez Saus
“En el otoño de 1977 llegó a la sede de Falange Española de las J.O.N.S. -calle Cuna- un joven universitario. Cursaba el último año de Historia en la Facultad de Letras. Había organizado un ciclo de conferencias en la Universidad sobre algo que para él era motivo de inquietud y objeto de amor: ESPAÑA. Se llamaba Rafael Sánchez Saus”.
Así comienza el prólogo de las Consideraciones para una propuesta inactual, una conferencia pronunciada el 10 de marzo de 1989 en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid por el profesor Rafael Sánchez Saus (Albacete; 1956), exconsejero nacional de Falange Española y candidato frustrado a la dirección nacional del partido ultraderechista con 31 años, que el miércoles fue nombrado viceconsejero de Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local del nuevo Gobierno andaluz de Juanma Moreno. Su designación depende directamente del vicepresidente de la Junta y líder regional de Vox, Manuel Gavira, titular de esta cartera.
El primer Consejo del Gobierno de coalición PP-Vox, reunido el miércoles, aprobó el nombramiento de los segundos y terceros niveles jerárquicos de las 13 consejerías. La Junta difundió luego una breve biografía de cada viceconsejero. En el caso de Sánchez Saus: doctor en Historia por la Complutense, catedrático de Historia Medieval en la Universidad de Cádiz, exrector de la Universidad CEU San Pablo (de la que sigue siendo rector honorario); consejero nacional de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), miembro de la Real Academia de la Historia, de la Academia Hispano Americana de Cádiz y de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, así como autor de más de 20 libros.
“Puedo seguir admirando la figura de Primo de Rivera”
Uno de esos libros se titula Por qué Vox. El despertar de la derecha social en España (Editorial Homo Legens), recopilación de sus artículos en Diario de Sevilla, donde glosa las virtudes y el auge del partido de Santiago Abascal, que acaba de colocarle en el primer Gobierno andaluz del PP con la ultraderecha. En la breve reseña sobre él distribuida por la Junta a los medios de comunicación no aparece este libro ni tampoco referencias a sus orígenes políticos.
A preguntas de este periódico, el viceconsejero de Turismo, Justicia, Desregulación y Administración Local explica que “aquella época forma parte de un pasado que ya está enterrado”. “Es una parte de mi memoria sentimental, pero no representa mi forma de pensar hoy y no significa nada para mi labor como viceconsejero de la Junta de Andalucía”, advierte. Sánchez Saus subraya que “nunca ha renegado” de su pasado falangista, pero insiste en que “no tiene influencia sobre mi pensamiento actual”, y apostilla: “Yo puedo seguir admirando la figura de José Antonio Primo de Rivera, pero para nada me considero ya un falangista”.
Con todo, es difícil encontrar rastro de su pasado en la Falange Española en ninguno de sus múltiples libros, entrevistas o artículos publicados. El discurso que pronunció en la Complutense en marzo de 1989, editado por un particular en Sevilla ese mismo año, es una rareza documental. El texto, al que ha tenido acceso elDiario.es, está prologado por Abelardo Linares Muñoz, jefe provincial de Falange en aquella época, quien recuerda “con júbilo” que Sánchez Saus, “siendo ya profesor de Historia en la Universidad de Cádiz, ”se afilió en otoño de 1981“ al partido ultra, en la sede de la calle Méndez Núñez de Sevilla, ”y sobre la marcha le nombré Jefe de Juveniles y Subjefe provincial“.
Años después, tras ascender en la jerarquía del partido, presentaría su candidatura a la Jefatura Nacional de Falange Española de las J.O.N.S. en el Consejo Nacional del partido celebrado el 4 de julio de 1987. “Aquello fue una operación en la que estuvimos unos pocos con idea de propugnar una actualización de la Falange, para que empezase a trabajar como un partido político con respeto a las libertades ciudadanas. Si hubiera tenido sospecha de que iba a salir elegido, no me habría presentado. Fui un candidato testimonial”, explica el hoy viceconsejero, en conversación con este periódico.
“La democracia estaba aún por descubrir”
Las actas de aquel congreso de Falange testimonian la división interna que estaba sufriendo el partido fundado por José Antonio Primo de Rivera. El nombre de Rafael Sánchez Saus aparece [con una errata en el apellido] en un fanzine autoeditado por la jefatura territorial de Falange en Galicia, en julio de 1987: “como jefe nacional del partido fue reelegido Diego Márquez Horrillo, con 145 votos, contra los 44 que consiguió Rafael Sánchez Sanz [sic]”. “También se acordó nombrar consejera nacional con carácter vitalicio a Pilar Primo de Rivera, hermana de José Antonio (...) Y al final de la asamblea se cantó el Cara al Sol, dando los gritos de rigor el jefe nacional, terminando con la evocación de José Antonio, que todos los asistentes contestaron con un vibrante ¡presente!”.
El hoy viceconsejero andaluz de Turismo recuerda que “tuvo que presentarse” a la dirección nacional de Falange, “porque el que iba a dar el paso para disputar el mando” a Márquez Horrillo -Luis López Novelle- “decidió retirarse casi el último día”. “Aquella España vivía un clima político muy diferente al actual, la democracia estaba aún por descubrir, había que asimilar el marco constitucional y sus valores”, relata sobre la España de finales de los 80. “Yo estaba en Falange por puro convencimiento, pero las líneas que defendían entonces ya eran irrelevantes. Sólo nos interesaban a cuatro gatos”, argumenta.
Después de aquel congreso y su candidatura frustrada, Sánchez Saus recuerda: “pedí la baja como militante y me desvinculé del partido”. Apenas dos años después pronunció aquella conferencia en la Universidad Complutense de Madrid, donde volvió a plantear una reflexión y propuesta para actualizar el partido “ante la situación de Falange Española, ante el estado actual y las expectativas del movimiento que constituyó el más noble intento de regeneración de la vida política y social de nuestra Patria en este siglo”.
En aquella disertación, Sánchez Saus se lamentaba de “los errores estratégicos” de Falange Española que ya había denunciado al presentar su candidatura, dos años atrás, lamentando que no habían sido “rectificados”, sino que se habían “intensificado”, conduciendo a la “quiebra económica, ideológica, organizativa y moral” del partido, hasta el punto de que “ha desaparecido virtualmente del panorama político”. En las elecciones generales de aquel año (1989), Falange obtuvo 24.025 votos, un 0,12% del escrutinio.
El viceconsejero andaluz de Turismo se muestra sorprendido de que “esté circulando una copia de aquella conferencia” suya en Madrid del año 89. “Creo que ni siquiera está en el Depósito Legal, fue una edición particular que hizo un amigo mío en Sevilla, al que le gustó mucho mi discurso, pero que tuvo muy pocos ejemplares y una circulación muy restringida”, dice. El documento es una exaltación de la ideología ultra de Falange, pero muy crítico con la deriva del partido en manos de sus dirigentes de entonces. “El mensaje falangista se ha pauperizado de tal modo que cuesta reconocer en él sombra de un pensamiento que un día deslumbró a varias generaciones de universitarios españoles”, dice.
La revista Disidencias publicó aquel mismo año un reportaje sobre el declive de la ultraderecha en España. “Los falangistas carecen de posibilidades objetivas de intervenir, ni siquiera como espantapájaros del sistema, en la vida política nacional”, decía el texto, que Sánchez Saus también cita en su conferencia, para luego añadir: “Como falangista, aunque me duela la frase, debo agradecer al redactor no sólo la claridad, sino el mismo hecho de ocuparse de nosotros, cosa que hoy nadie hace en España”.
Casi cuarenta años después, Sánchez Saus es un académico que conserva aquella narrativa nacionalcatólica en sus textos, vuelve a estar alineado con otra organización ultraderechista, es un intelectual de referencia para el partido de Santiago Abascal y autor de numerosos artículos en prensa donde abomina de la autonomía andaluza, aborrece la Ley de Memoria Histórica [“una ley de revanchistas”], es visceralmente antiabortista, alerta sobre la supuesta “islamización” de Andalucía y España, insulta a los miembros del Gobierno de Pedro Sánchez -a los que tilda de “orcos”- y despliega otros hitos de la ideología neofascista.
En uno de esos artículos [Prisioneros del odio], publicado el 6 de septiembre de 2018, habla del franquismo como “aquellas décadas que cambiaron la suerte de España a base de ofrecer pan y dignidad a los españoles”. En otro, del 3 de octubre de 2019 [El Valle y la derecha vil], define al dictador fascista como “un jefe de Estado reconocido internacionalmente de forma unánime durante 35 años, de cuya acción de gobierno en esas décadas dimana la España nueva que hizo posible la Monarquía parlamentaria, el régimen democrático y la Constitución”. O exalta al periodista y escritor falangista Rafael García Serrano, “al que se ha hecho desaparecer de la memoria, como al amor de su vida, la Falange” [Buitres; 11 de julio de 2013].
“Rechazo frontal”
El pasado miércoles, el presidente Juanma Moreno le nombró número dos en la cartera de Turismo, Justicia, Desregulación y Administración Local, que gestiona Vox, en cumplimiento de un acuerdo de Gobierno con 150 medidas que incluye el “rechazo frontal” a acoger a niños inmigrantes, la auditoría del coste segregado de los pacientes extranjeros para el Servicio Andaluz de Salud (SAS); la prohibición del burka y el niqab en espacios públicos; la eliminación de las clases de Lengua Árabe y Cultura Marroquí apelando a razones de “convivencia” en las escuelas andaluzas, el cuestionamiento de las políticas ambientales y contra el cambio climático y la derogación de la Ley de Memoria junto a otras “leyes ideológicas”, como la de Igualdad entre hombres y mujeres o la Ley de Lucha contra la Violencia de Género.
En aquella conferencia, que fue publicada ese mismo año 1989 en Sevilla por una imprenta menor, Sánchez Saus terminaba diciendo que la “vieja, entrañable y gloriosa Falange a la que tantos hemos dedicado tanto durante tanto tiempo, empezando por los que no escatimaron su sangre” (...) “ha dejado de ser un grupo político para conformar una especie de secta que presenta los caracteres principales de este género de sociedades, a saber: Huida permanente de la realidad; Refugio en el mesianismo; e Instauración de la adhesión incondicional al Jefe como forma única de control y selección”.