El lío
Moreno Bonilla se ha metido en un lío, el lío del montepío. No solo no ha conseguido la mayoría absoluta sino que ha perdido cinco escaños. Una batalla que ha sido desigual, una campaña que empezó favorablemente desde el mismo momento que comenzó la legislatura. No, no se desprende de la extrema derecha, sigue íntimamente dependiente de las prioridades nacionales de la reacción ultraderechista.
Lo demás apenas cambia, un PSOE de Andalucía sumido aún en el desconcierto de haber perdido la hegemonía en Andalucía, sin que reaccione a sus propias contradicciones y a la desconfianza de su propio electorado, superar la abstención orgánica. Sin embargo, el desastre total no se ha producido, el socialismo aún contiene la respiración y desde Madrid se piensa que la lectura para unas elecciones generales no es tan grave y que pueden remontar. Ya ocurrió en las elecciones generales anteriores con respecto a las autonómicas.
Otra cosa son las izquierdas, la izquierda gubernamental, la que comparte gobierno con el PSOE en el gobierno central se ha estrellado, continúa sin ofrecer un perfil que olvide el fracaso de Sumar y sus continuas escisiones y divisiones. La opción pilotada por Antonio Maíllo, una solución de autor, ha fracasado, incluso ha sido superada por la izquierda territorial. La incorporación abrupta de Podemos en unas condiciones difícilmente explicables no solo no ha producido unos resultados mejores sino que ha sido irreal a la hora de conectar con la realidad política de la izquierda andaluza.
Adelante Andalucía sí ha conectado superando una sensación doble, la distancia de la mirada torpe hacia Andalucía desde el gobierno central y otra, el desbarajuste de las izquierdas que actualmente gobiernan en España. La formación andalucista tiene la dimensión que tiene, la que sociopolíticamente Andalucía permite pero representa una presencia relevante en un Parlamento que necesita su concurso porque Andalucía es así, es plural.
Las elecciones en Andalucía no tendrán consecuencias traumáticas para el futuro del gobierno de coalición en España. A pesar de lo augurado por Moreno Bonilla, Pedro Sánchez no se verá urgido por los resultados sacando de ellos consecuencias que lo lleven a una aceleración de su legislatura. Además, Moreno Bonilla pierde ascendiente en Madrid, su vía andaluza no camina tampoco sin la muleta de la extrema derecha y eso es una carga de la que no se puede desprender tampoco la moderación pregonada por el PP andaluz.
Para reflexionar con tranquilidad queda la demoscopia y su papel performativo en cada de las elecciones recientes, no se pueden hacer experimentos sociales sobre qué hubiera ocurrido con unas elecciones sin tanta influencia mediática y demoscópica. No se puede saber. pero sí pensar si determinadas circunstancias con respecto a cada uno de los partidos concurrentes afectan y conceden las mismas oportunidades en una democracia más saludable.